La celebración de los mil días de retraso en la renovación del Consejo del Poder Judicial ha alcanzado los más altos niveles del surrealismo patrio. No la intervención de menor voltaje fue la del líder del PP (a estas alturas llamarlo líder de la oposición se me resiste) que, entre melodramático y eruditodantesco, nos citó aquello que el poeta florentino vio escrito a la entrada del infierno, abandonad toda esperanza. Me quedo sin saber si se refería a él mismo y a sus aspiraciones políticas o era una amenaza a los españoles en general y a los votantes en particular de que pase lo que pase él acabará algún día siendo presidente del Gobierno.
Eso, como digo, fue cosa de la puesta en escena de esa comedia chapliniana y tristona que representa el partido más numeroso de la oposición. Mucho más preocupante es la idea que manifiestan en el PP de que la no renovación del CGPJ es algo que a los españoles no les preocupa, porque, para preocupaciones, ahí está el recibo de la luz. No sé si es doctrina oficial del Partido Popular o es la ocurrencia de alguno de sus polifónicos portavoces, pero decir que a los españoles no les preocupan la división de poderes del Estado, ni la administración de uno de ellos, solo refleja la cortedad de miras y la vulgaridad de los dirigentes populares actuales.
A la dirección del PP debería de asustarle la capacidad de respuesta que tiene su rival Vox en cuantas circunstancias políticas se presentan. Serán atroces y descabelladas la mayoría de sus reacciones, pero, al menos, tienen una respuesta elaborada y coherente con su ideología. Tienen detrás una estrategia. En el partido conservador, por el contrario, van a salto de mata, no ofrecen nada, no quieren ser, siquiera, herederos de la propia tradición del partido.
El Gobierno ha anunciado un Plan Normativo en el que se incluye la reforma de la reforma laboral. ¿Ha oído o leído alguien a un representante del PP argumentar en defensa de la ley que aprobó su propio partido hace una decena de años? ¿Conoce alguien una propuesta mitigada de adaptación o actualización de la norma elaborada por el PP? Las hay, pero las proponen las patronales o los institutos de estudios económicos; no el Partido Popular
Al PP le sobran verdades absolutas, melodramatismo y filibusterismo institucional. Le falta cercanía, sinceridad, capacidad de transacción y humildad. En vísperas de la última campaña electoral escribí en estas mismas páginas una carta abierta a Sánchez y a Casado encareciéndoles que se pusieran de acuerdo en lo fundamental. Ni la pandemia lo ha conseguido.
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