En cualquier industria puede haber una plaga, pero lo cierto es que las más propensas son las industrias alimentarias, pues los animales van donde hay comida.
Por eso, en este tipo de instalaciones (sean del tamaño que sean) es importante contar con empresas de control de plagas de confianza, que puedan solucionar el problema en el mínimo tiempo posible y trabajar para que no aparezca más.
Hay que empezar con una inspección
Lo primero es hacer varias inspecciones a intervalos regulares, pues las plagas entran por algún sitio. Unas cuantas revisiones servirán para ver por dónde se cuelan, qué alimento es el que comen, dónde beben agua y dónde se ocultan.
Esto valdrá para reducir la plaga antes de recurrir a métodos más drásticos, ya que si les quitamos la fuente de alimento, el refugio y, sobre todo, si les ponemos dificultades para entrar el número de animales que se colocará en nuestro negocio se reducirá de manera sustancial.
Se analiza por qué está ahí la plaga
Antes de empezar con los servicios de fumigación hay que ver por qué está ahí la plaga, algo que también depende del tipo de animal.
Por ejemplo, muchos insectos se ven atraídos por zonas húmedas, por lo que habrá que buscar esa zona en la que la humedad se acumula para tratar de eliminarla.
Del mismo modo, los roedores están presentes porque en alguna zona hay comida de sobra. En este caso hay que estudiar la manera de que no haya restos de comida por ninguna parte, ni quiera en la zona de las basuras, usando cubos cerrados o cualquier otro sistema que la empresa de control de plagas recomiende, pues si les quitamos la comida ya no tendrán razones para entrar en nuestro negocio.
Después de estudiar la plaga se elige el tratamiento
Un error muy común es empezar con un tratamiento muy agresivo desde el principio, con productos químicos que a veces pueden afectar a otras especies de la zona con las que no tenemos ningún problema.
Siempre es primordial elegir un buen tratamiento y ahora mismo la tendencia es comenzar con las capturas, dejando la química para cuando estas fracasan, más teniendo en cuenta que vamos a controlar plagas en lugares en los que se producen alimentos.
Los productos químicos están muy controlados a la hora de usarlos en estas industrias, pero siempre es mejor empezar sin ellos, para emplearlos si es necesario o mezclarlos en una estrategia mixta en la que también caben los cebos y la captura.
Hay que supervisar el proceso e implicar a los empleados
Una vez que se ha comenzado a controlar la plaga, el personal de la empresa irá espaciando las visitas para supervisar los cebos y las trampas.
Es importante que los empleados del negocio que tiene el problema con la plaga se impliquen, que avisen a su supervisor si ven que los insectos o los roedores comienzan de nuevo a campar a sus anchas y que hagan lo mismo cuando detecten que haya algún animal en las trampas para que acudan las personas que se encargan de ellas.
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