El repunte de la inflación en el noveno mes del año responde al incremento del 17,4% de los precios de la energía, dos puntos porcentuales por encima del alza de agosto. Asimismo, los alimentos, el alcohol y el tabaco registraron un encarecimiento del 2,1%.
A su vez, los bienes industriales no energéticos experimentaron un descenso en su nivel de precios de una décima, hasta el 2,1%, mientras que la inflación de los servicios alcanzó el 1,7%, seis décimas más.
De este modo, al excluir el impacto de la energía, la tasa de inflación registrada en septiembre subió al 1,9%, dos décimas más que en agosto. Si se excluye también el efecto de la comida, el alcohol y el tabaco, la tasa se situó también en el 1,9%, lo que supone tres décimas más que el mes precedente.
Entre los países de la zona euro, la mayor subida de precios en septiembre se ha registrado en Estonia, con un 6,4%, seguida de Lituania, con un 6,3%, y Eslovaquia, con un 5,1%. Por otro lado, los menores encarecimientos de precios se dieron en Malta (0,7%), Portugal (1,3%), Grecia y Finlandia (2,1% en ambos casos).
En el caso de España, la tasa de inflación interanual armonizada se ha elevado en septiembre hasta el 4%, desde el 3,3% de agosto, lo que ha ampliado a seis décimas el diferencial de precios con la Eurozona.
DWS pronostica que llegará al 4% en 2021
Ulrike Kastens, Economist Europe para DWS, destaca que ha sido el aumento más fuerte desde 2008. «Al igual que en meses anteriores, el principal impulsor en este terreno fue la energía (+17,4%), mientras los precios de los servicios también aumentaron, lo que impulsó el índice subyacente hasta el 1,9% interanual, frente al 1,6% de agosto».
Y avisa que «el reciente repunte del precio del petróleo, el gas y la electricidad aún no se han reflejado en la inflación». «Normalmente, esto ocurre con retraso, por lo que es probable que las tasas de inflación sigan repuntando hacia el 4% en los próximos meses antes de que pueda esperarse cierta normalización en 2022. Sin embargo, sigue existiendo el riesgo de que, junto con otros cuellos de botella por el lado de la oferta, la inflación en 2022 resulte ser persistentemente más alta de lo previsto, incluso por el Banco Central Europeo (BCE). En diciembre, esperamos que el BCE reaccione ante esta coyuntura y comience a normalizar la política monetaria», concluye Ulrike Kastens.
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