Los precios de la energía aumentan la preocupación por la inflación en Europa, señala Bruno Cavalier, economista jefe de ODDO BHF AM, que subraya que en las últimas semanas los precios mayoristas del gas y la electricidad han seguido una trayectoria extraordinaria. Han subido alrededor de un 25% al mes desde la pasada primavera y ahora son entre 3 y 4 veces superiores a la media de 2015-2019.
«Justo cuando el hemisferio norte entra en una temporada en la que la demanda de energía tiende a aumentar, la falta de oferta disponible se ve acentuada por la debilidad de los inventarios de gas en comparación con lo normal a estas alturas del año», apunta.
«Las entregas de gas ruso son el origen de las actuales tensiones de precios. En tiempos normales, representan cerca de la mitad de las importaciones de fuera de la UE (Noruega representa una cuarta parte). Pero en los últimos meses han sufrido una fuerte caída como consecuencia de los problemas de producción rusos. También se habla de una decisión deliberada de las autoridades rusas para presionar a los reguladores europeos y garantizar que el nuevo gasoducto Nord Stream 2, que acaba de ser terminado, entre en servicio lo antes posible. El desequilibrio sectorial se vería agravado por consideraciones geopolíticas. Es bien sabido que las relaciones de la UE con Rusia son difíciles desde la anexión de Crimea en 2014. El gas es hoy un arma diplomática y política para Rusia, como el petróleo lo fue para la OPEP en los años 70. Como apunte, esto plantea claramente la cuestión de la independencia energética de Europa«, argumenta el experto de Oddo.
«Para ver cómo los precios del gas afectan al mercado de la electricidad, hay que observar el mix de energías y la forma en que se forman los precios. Se fijan en el margen en un mercado con capacidades de almacenamiento muy limitadas. Como la demanda es menos elástica que la producción, es el coste del productor marginal el que fija los precios. Si las condiciones meteorológicas son favorables, la producción de energía eólica puede ser abundante y regular, lo que hace que los precios bajen (o incluso sean negativos). Por el contrario, la falta de viento -como ha ocurrido recientemente- contribuye a un aumento de los precios cuando no hay sustituto fósil. En teoría, hay un precio al que resulta rentable explotar las centrales de combustibles fósiles. Una subida del precio del gas no tiene por qué repercutir en los precios mayoristas de la electricidad si se pueden poner en marcha las centrales de carbón. Pero el mercado del carbono reduce esta posibilidad al establecer una especie de techo a la producción de CO2», añade.
«En determinadas condiciones meteorológicas, el mix energético europeo es una clara fuente de desequilibrios, ya que el «greening» provoca un grave problema de intermitencia. Los precios se ajustan en consecuencia, pero la escasez persistente también puede tener efectos sobre las cantidades. ¿Cuál es el riesgo de un apagón? La respuesta depende en parte de la estructura del mercado. Hay grandes diferencias entre países. El riesgo es mayor en los países que tienen pocas interconexiones y/o son más dependientes del gas. Es el caso de la Península Ibérica y las Islas Británicas. En cambio, en el centro de la UE, la demanda parece seguir siendo inferior a las capacidades de producción, incluso excluyendo el gas y otras energías no renovables», insiste Bruno Cavalier.
«La actual volatilidad de los precios de la energía refleja la creciente participación de las renovables. Esta fue ya la conclusión a la que llegó un informe de la OCDE en 2019 que comparaba varias combinaciones energéticas. En el caso de que la cuota de renovables sea solo del 10%, el precio medio de la electricidad se estimó en 70 $/MWh, con una desviación estándar de 106 $/MWh. En un escenario en el que esta cuota se eleva al 75%, el precio medio se reduce en torno a un 25% y la desviación estándar aumenta un 56%. En este último caso, la OCDE estimó que podría haber 157 días al año en los que el precio de la electricidad es cero, pero en cambio más de 36 días al año en los que superaría los 100 $/MWh (el doble del precio medio), con hasta cuatro horas de apagones. Cuanto mayor es la cuota de renovables, más volátiles son los precios de la electricidad. A la vista del rumbo que han tomado las políticas energéticas en Europa, es probable que la situación actual se repita con más frecuencia en el futuro«, concluye este experto.
Por su parte, Antonio Cavarero, jefe de inversiones de Generali Insurance Asset Management, vaticina que «la última parte de 2021 será probablemente volátil, dada la incertidumbre inducida por el repunte de los precios de la energía, cuya velocidad y extensión se salen de todo pronóstico».
«Esta acción de los precios está sembrando la semilla de la duda en la confianza de los inversores sobre la inflación, el consumo y la actitud de los bancos centrales. La inflación podría no ser tan pasajera como se pensaba y parte de ella podría permanecer estructuralmente arraigada en la economía, mientras que el consumo y los beneficios corporativos podrían verse mermados por el aumento de la factura energética» argumenta.
«En cuanto a los bancos centrales, su enfoque tolerante podría verse cuestionado por este repunte de los precios de la energía, lo que les obligaría a adoptar una postura más vigilante para contener las expectativas de inflación y evitar que se considere que ya no tienen el control, aunque no necesariamente el endurecimiento de las condiciones monetarias vaya a resolver el problema de la inflación de raíz», apostilla Antonio Cavarero.
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