Si lo dije Angela Merkel tiene que ser verdad. La canciller alemana adelantó este lunes a los líderes de los partidos políticos de su país los detalles del acuerdo que están elaborando los mandatarios europeos para salir de la crisis, que presumiblmente será ratificado el próximo miércoles. En concreto, Merkel ha confirmado que la quita de la deuda de Grencia se situará entre el 50 y el 60%, y lo más importante, todavía, que el fondo de rescate del euro tendrá una capacidad superior al billón de euros.
El fondo europeo cuenta en estos momentos con una dotación de 440.000 millones de euros y las negociaciones abiertas entre todos los países de la eurozona apuntan a elevar esa cantidad por encima del billón de euros, la cantidad que consideran suficiente para que actúe de “cortafuegos” ante los riesgos derivados de los problemas de España e Italia, países sobre los que ya nadie descarta que dirijan su furia los mercados de la deuda soberana.
Las negociaciones se encontrarían ahora en cómo gestionar dicho fondo de forma que no resulte muy fácil acudir a él, ya que consideran que dando facilidades los países dejarían de arreglar sus problemas internos. Pero hay que ir con pies de plomo porque lo que está en juego es mucho. En el caso francés, incluso, que su economía pierda la “triple A”.
Las noticias sobre el volumen con que se quiere dotar al fondo europeo parece que ha sentado bien a las Bolsas que cerraron en al primera sesión de la semana con tímidas ganancias, a la espera de lo que finalmente se firme este miércoles el acuerdo en la Cumbre Europea.
Así las cosas, todavía quedan muchos flecos que cortar para que sea posible la firma. El principal lo que aportará cada país a dicho fondo. Y Alemania no parece dispuesta a poner más de los 210.000 millones a los que se ha comprometido. El segundo, y no por ello menos importante, es el porcentaje de aval que se dará a cada país que recurra al fondo. En este último caso se habla del 30% de las emisiones de deuda de los países calificados como vulnerables.
En paralelo a establecer un porcentaje, también se habla como otra de las posibilidades la de crear un “vehículo de propósitos especiales” para atraer inversores privados, con lo que se necesitaría también que el FMI participara, entre otros.
Y tras descartarse que el fondo se convierta en banco para poder pedir prestado de forma ilimitada al BCE, todo parece indicar que la partida la ha ganado Alemania y que Francia ha tenido que dar su brazo a torcer.
Líderes atascados
Tras las reuniones celebradas el pasado fin de semana, en la Unión Europea parecen haberse creado dos “bandos. La complejidad de las medidas está dividiendo y atascando cualquier tipo de avance, hasta el extremo que el Reino Unido y sus aliados (fuera del euro) han conseguido que se cuente con ellos porque se está hablando del futuro de Europa y de su gobernanza económica. Así que este miércoles están convocados los Veintisiete y no los Diecisiete países del euro, antes de que se celebre la cumbre.
Las relaciones entre Francia y Reino Unido se encuentran en un mal momento después de que el primer ministro británico, David Cameron, lograra enfadar al presidente francés quien le dijo que “estamos hartos de que nos digáis lo que tenemos que hacer”, después que el británico defendiera que su país es el primer interesado en tener una zona euro fuerte y saludable, lo que sacó a Nicolás Sarkozy de sus casillas y le obligó a recordar a Cameron que estar en el euro es una “obligación” y que los británicos siempre han odiado al euro, y ahora “interfieren” los encuentros. En este enfrentamiento, España ha pedido que los avances que consiguen los Diecisiete “no pueden estar sometidos a vetos de otros países que no pertenecen a la moneda única”.
Pese a estar en el ojo del huracán, la economía española no salió mal parada en todas las reuniones celebradas este fin de semana, hasta el extremo de que el presidente Sarkozy ha reconocido públicamente que “España hay no está en la primera línea de la crisis”, despejando así las presiones que volvían a aparecer desde Alemania para que se emprendan en nuestro país “esfuerzos complementarios”.
Peor esta Italia, país sobre el que la eurozona está estudiando “estrenar” ya los poderes del fondo de rescate. La Comisión Europea ha pedido al Gobierno de Silvio Berlusconi que fije un calendario “conciso” de aplicación de las reformas y ajustes anunciados.
La aplicación del fondo de rescate sería la única forma de ayudar a Italia y grantizar que se puede seguir financiando sin tener que asumir costes muy elevados. En Bruselas es entendido este paso como una “acción preventiva” para frenar el deterioro de la tercera economía europea y evitar que, finalmente, deba ser rescatada, lo que saldría más costoso.
No obstante, desde la Comisión Europea se califica de “rumor” esta posible ayuda a Italia, al tiempo que aseguran que hasta el próximo miércoles es posible que surjan muchos más rumores como éste. Sea como sea Italia debe adoptar más medidas de ajuste. Así se lo ha pedido la CE, como una posible reforma judicial, junto a elevar la edad de jubilación a los 67 ñaos, o más cambios en la normativa laboral. Y sobre todo que acelere la puesta en marcha de las ya anunciadas.
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