El sindicato Comisiones Obreras (CCOO) se desligó hoy de la idea de limitar al 15% el cupo máximo de temporales en cada empresa. La propuesta, deslizada por el Gobierno sobre la mesa de diálogo social, busca acortar el número de temporales. Pero, según el sindicato, puede tener un efecto contrario, especialmente en aquellas empresas con una proporción inferior de eventuales.
“A ver si con esto vamos a abrir la puerta a una mayor temporalidad”, alertó hoy martes Unai Sordo, líder del sindicato, en relación con la idea lanzada por el Ejecutivo. La mesa de diálogo social, donde se sientan empresarios, Gobierno y sindicatos, se reúne de nuevo mañana miércoles.
La principal misión de esta mesa sobre la reforma laboral es atajar la elevada tasa de temporalidad que sufre el mercado español. De ello depende el cobro de las ayudas europeas, que la Comisión Europea condiciona a la consecución de determinados logros, entre los que sobresale la reducción de la proporción de temporales.
El Gobierno prefiere hablar de derogar la reforma laboral. Pero lo cierto es que buena parte de los postulados de aquella reforma quedarán incólumes a partir de diciembre, cuando se prevé el fin de los trabajos, y la aprobación —con o sin acuerdo— de la nueva normativa.
Y ello a pesar de la sensibilidad que los cambios ocasionan en los empresarios, cuyo jefe, Antonio Garamendi, advirtió hoy de nuevo que CEOE “nunca” pactará una “derogación” de la ley Báñez.
Modelo alemán de ERTE permanentes
Aun así, poner puertas al campo de la temporalidad en España parece ya suficiente tarea. La distancia que media la protección de temporales y fijos convierte a los primeros en carne de cañón cuando llega la crisis. Desincentiva la formación de las plantillas. Y condena al país a una especialización productiva de bajos vuelos, según expertos de diversas tendencias, que coinciden en los perjuicios ocasionados por el abuso de la contratación temporal.
Dentro de ese objetivo el Ejecutivo puso sobre la mesa varias ideas. Una es prohibir el contrato de obra y servicio, el preferido de las empresas que destacan por su falta de compromiso con la estabilidad de sus plantillas. Otra es limitar por ley el cupo de temporales. E impedir que sobrepasan el 15% del total de la plantilla; algo que no gusta a los de Comisiones.
“No estoy seguro de que sea la medida más eficaz para frenar la temporalidad”, explicó Sordo. El líder de CCOO, que esta semana opta a la reelección al frente de su sindicato, prefiere en su lugar castigar a las empresas que sigan abusando —el contrato temporal ya está hoy prohibido, cuando no hay causa que lo justifique, aunque las autoridades hacen la vista gorda—.
Además, en relación al despido, y a la vista de que el Gobierno no parece dispuesto a encarecer el despido, el dirigente sindical sacó a colación el modelo alemán de reducción de jornada, al que las empresas en dificultades acuden, a fin de conservar su plantilla, apoyadas con dinero público como complemento a los sueldos de los trabajadores.
“Por ahí es por donde habría que trabajar”, explicó el sindicalista, en vísperas de una nueva reunión de la mesa, donde, además, se exploran otras cuestiones, menos llamativas, pero vitales para el funcionamiento económico de las empresas, como las normas de la negociación colectiva, la vigencia de los convenios y el alcance de la subcontratación.
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