La negociación por una nueva reforma laboral retomó hoy su pulso, después del encontronazo en el seno del Gobierno. Los negociadores de los sindicatos y la patronal, bajo la dirección del ministerio de Trabajo, y no de Economía, retomaron sus reuniones en torno a los cambios en la normativa laboral. Un asunto espinoso donde hoy se posicionó un nuevo actor, Ciudadanos, de capa caída en lo electoral, pero liberal en su ideología, que, llamativamente, a pesar de ello, defendió recuperar el poder negociador de los sindicatos en el sector, y que estos pactos colectivos tengan más fuerza que un mero acuerdo de empresa.
El portavoz de la formación naranja Edmundo Bal reclamó hoy la devolución a los sindicatos de uno de los bastones de mando arrebatados en 2012, cuando el Gobierno del Partido Popular, con apenas cincuenta días de mandato, aprobó —sin acuerdo— el real decreto ley que trastocó profundamente las reglas del juego de la normativa laboral.
Entonces, los ‘populares’ alteraron la jerarquía de los convenios. Si hasta entonces una empresa quería mejorar los salarios por encima de los de los su sector, podía hacerlo mediante un convenio de empresa. Pero no empeorarlos.
A partir de 2012, la legislación abrió la puerta a deteriorar las condiciones laborales, salarios incluidos, mediante la firma de un convenio colectivo en cada empresa. Un ámbito en el que los sindicatos tienen menor poder de negociación. Y donde los empresarios suelen conseguir imponer sus tesis con mayor facilidad que en el sector.
Desde entonces, diversos colectivos han sufrido los efectos de este cambio laboral. Las ‘kellys’, por ejemplo, tal y como se conoce a “las que limpian los hoteles”, las camareras de piso, que vieron bajar sus retribuciones, debido a estos convenios de empresa, con mayor rango que los de sector; en unión combinada con las facilidades para subcontratar tareas.
CEOE se resiste a ceder poder
El apoyo de la formación liberal a la devolución de la primacía del convenio sectorial sobre el de empresa llega en un día en que el jefe de los empresarios, Antonio Garamendi, volvió a defender el estatus actual, fijado hace nueve años por el Gobierno del PP.
Preguntado al respecto, Garamendi eludió contestar a la pregunta de si CEOE aceptaría una vuelta al estatus anterior. Y después de citar algunos ejemplos, como el automóvil, especialmente fructífero en cuanto al buen funcionamiento del convenio de empresa, admitió los problemas causados por algunos convenios de empresa, si bien remitió su solución, no a una nueva normativa, sino al ministerio de Trabajo.
“Si algún convenio de empresa no está en orden, para eso está el ministerio de Trabajo”, dijo en un encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum.
Ante un nutrido grupo de asistentes, donde no faltaron Pablo Casado, líder del PP; Unai Sordo, líder de Comisiones Obreras; las exministras de Trabajo, Magdalena Valerio y Fátima Báñez, la hacedora de la reforma laboral del PP; el líder empresarial defendió la validez de aquella reforma, que logró rebajar el paro, entonces al 25% y hoy en el 14%, dijo; al tiempo que apremió al Gobierno a regular dos aspectos del mercado de trabajo prioritarios para CEOE, como la temporalidad y el desempleo.
“A los inversores les preocupa mucho más la reforma laboral que los fondos europeos”, dijo Garamendi, quien —sin entrar en el último encontronazo del Gobierno— defendió, sin embargo, huir de la “radicalidad” y sentar las bases de un crecimiento sólido sobre tres pilares: estabilidad, seguridad y calidad del marco legal.
Un Gobierno torpe, según Sordo
El líder de CEOE negó tener derecho de veto. Sin embargo, muy cerca de él, el líder de CCOO, Unai Sordo, antes de su entrada al desayuno, puso negro sobre blanco el significado que tiene para el sindicato la última desavenencia en el seno del Ejecutivo de coalición.
Sordo criticó la “torpeza enorme” del Gobierno de negociar la reforma laboral condicionando su resultado a que haya acuerdo entre los tres negociadores: patronal, sindicatos y el propio Ejecutivo.
Eso, ha advertido, podría llevar a CEOE a “empoderarse” y dificultar el acuerdo, afirmó a Europa Press. “Lo que hay que hacer es negociar. Tener voluntad de acuerdo. Ojalá lleguemos a un acuerdo tripartito. Pero dejar claro que en caso de que CEOE opte po no acordar la modificación del a reforma laboral, el Gobierno tirará para adelante con el acuerdo que haga con los sindicatos o con su programa de Gobierno. Ese es el mejor camino precisamente para fomentar el acuerdo tripartito”, Sordo sentenció.
Paralelamente, la mesa del diálogo social volvió a reunirse este miércoles, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aceptara ayer la recuperación del liderazgo de Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, al frente de la negociación.
El próximo 2 de noviembre, Sánchez, Calviño y Díaz mantendrán una reunión donde el Ejecutivo de coalición fijará una posición común son relación a la reforma laboral; una noticia que fue acogida por la titular de Trabajo con “satisfacción”.
A partir de ahora en la negociación, además de los negociadores de Trabajo, también se sentarán representantes de otros ministerios, como Asuntos Económicos y Seguridad Social.
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