«Casi con toda seguridad la Reserva Federal anunciará en su reunión de política monetaria del miércoles 3 de noviembre la reducción (tapering) de su programa», vaticina Ebury.
«Como el mercado ya prevé el anuncio del taper, la reacción del dólar puede depender tanto del ritmo de la reducción de las compras de activos como del momento en que se inicie el proceso. Una reducción de las compras netas más rápida de lo previsto sería alcista para el dólar, ya que adelantaría las expectativas de la primera subida de los tipos de interés, mientras que una más comedida provocaría probablemente una fuerte depreciación del billete verde», opinan los expertos de la fintech.
«Creemos que el proceso se iniciará a mediados de noviembre, y cualquier retraso importante en este calendario será percibido como un factor negativo para el dólar. Uno de los últimos factores de riesgo para la divisa ha sido la opinión del mercado de que
la Reserva Federal va a ir por detrás de la mayoría de sus homólogos del G10 en la subida de los tipos de interés», concluyen en Ebury.
En su previsión de divisas del G-10 correspondiente al mes de octubre, Ebury sigue viendo ciertos riesgos para el dólar, a pesar del reciente giro de la Reserva Federal. “Como una de las principales divisas refugio del mundo, el dólar estadounidense ha seguido beneficiándose de un aumento de los flujos por la preocupación que suscita la variante delta de COVID y de una desaceleración de la recuperación económica mundial provocada por el aumento de las presiones inflacionistas”, señala Ebury.
“Creemos que la inflación, el fuerte crecimiento y el apetito por el riesgo pueden coexistir en un contexto monetario y fiscal indulgente, y creemos que el sentimiento de riesgo mejorará en los mercados de divisas, especialmente una vez que los países en desarrollo hayan extendido las vacunas a una mayor parte de su población”. En este contexto, Ebury prevé pérdidas para el dólar frente a la mayoría de sus pares del G10, “aunque un ritmo más rápido de subidas de tipos por parte de la Reserva Federal supondría un posible beneficio para la moneda”.
En cuanto al euro, “pronto necesitaremos ver una orientación más dura por parte del Consejo de Gobierno para que el BCE esté más en línea con el creciente consenso de aquellos bancos centrales que abogan por la necesidad de un endurecimiento de la política monetaria”.
Ebury espera que en diciembre se aclaren los planes del BCE para reducir su programa de compra de activos, que actualmente está previsto que finalice en marzo de 2022. Sin embargo, advierte que “si los miembros del BCE no indican que el mercado puede estar subestimando las posibilidades de subidas de los tipos de interés, es probable que se trate de una señal pesimista y que nos haga reconsiderar nuestras previsiones a largo plazo sobre el euro aún más a la baja”.
En el cuadro de previsiones de Ebury para el tramo final del año, ve el cruce euro/dólar en el nivel de 1.18. Más optimista, en cambio, se muestra respecto de la Libra esterlina, en tanto que la economía británica sigue en camino de superar a la mayoría de sus principales pares este año y el FMI espera que experimente el crecimiento más rápido del G7 en 2021.
A este factor se añade que Inglaterra va a subir los tipos de interés mucho antes que la mayoría de sus homólogos del G10. Ebury espera que la primera subida de 15 puntos básicos se produzca en la reunión del Comité de Política Monetaria de noviembre. “Esto debería servir de apoyo a la libra y permitir que la divisa obtenga fuertes ganancias con respecto a los niveles actuales frente al dólar”, opina Ebury, que ve la cotización de libra esterlina respecto del dólar en 1.40.
Ebury opina que el principal factor que moverá las divisas serán las expectativas sobre el calendario y el ritmo de las subidas de los tipos de interés. “En nuestra opinión, los bancos centrales que ya han comenzado su ciclo de subidas, o que se están aproximando a la necesidad de un endurecimiento de su política, verán, en su mayoría, cómo sus divisas se comportan mejor. Por otro lado, creemos que los que están aún lejos de normalizar su política pueden provocar un peor comportamiento de sus respectivas monedas”, indica en su informe de previsión de monedas del G-10 correspondiente al mes de octubre.
AXA: Los bancos centrales deben enviar mensajes de subidas de tipos
Chris Iggo, CIO Core Investments de AXA IM, cree que “los bancos centrales están muy cerca de perder el control sobre las expectativas de los tipos de interés a medida que la evidencia sugiere cada vez más que el aumento post-pandémico de los riesgos de inflación es más generalizado de lo que se pensaba hace unos meses”.
“Esta semana es muy importante, ya que tanto la Reserva Federal como el Banco de Inglaterra tienen la oportunidad de reafirmar cierto control sobre las expectativas de los tipos o, al menos, de proporcionar alguna orientación sobre cuál es la trayectoria adecuada para las subidas de tipos en los próximos dos años”, argumenta.
“Mi opinión es que nos establecemos en una tasa de inflación más alta que la de los últimos años. Sin embargo, las altísimas tasas que se han impreso en los últimos meses están más relacionadas con los efectos de base y la oferta relacionada con el COVID-19. Incluso el sorprendente aumento del 1,3% en el índice de costes laborales de EE.UU. podría estar relacionado en parte con el fin de las prestaciones por desempleo de emergencia y con el hecho de que las empresas paguen para atraer a los trabajadores de nuevo al empleo. Esto no es necesariamente un estado permanente”, matiza el experto de la gestora de la aseguradora francesa.
“El shock de los tipos requiere que los bancos centrales respondan. Hicieron un gran trabajo al mantener estables las expectativas del mercado durante la pandemia. Salir de la pandemia siempre iba a ser complicado, pero la expansión está en riesgo si los mercados empujan los tipos más arriba. La política monetaria no puede hacer nada con los precios del petróleo, salvo forzar un colapso de la demanda, y estoy seguro de que eso no está en la agenda de nadie. Pero lo que sí puede hacer es enviar un mensaje diciendo que los tipos deben subir, pero de forma controlada y no tan agresiva como sugieren algunos precios del mercado. Si lo consiguen, se reducirá el riesgo de una caída del mercado de bonos y acciones”, concluye Iggo.
Oddo: «La cuestión clave es la subida de los tipos»
En la misma línea se pronuncia Bruno Cavalier, Economista jefe de Oddo BH: «La Fed anunciará en esta reunión su retirada progresiva de los estímulos económicos. La reducción se llevará a cabo durante los próximos seis meses, aproximadamente. Sin embargo, y aunque esta noticia provocará nerviosismo a los mercados, ya es algo asumido. Ahora, la cuestión clave es la subida de los tipos de interés. En pocas semanas, las expectativas del mercado han aumentado. La Fed está bajo presión. Si se alinea con el consenso del mercado, esto significaría un cambio sustancial. Si la Fed sigue siendo paciente (lo más probable, en nuestra opinión), se le criticará por su falta de visión a la hora de afrontar el riesgo de inflación. Con todo, la inflación no se moderará este invierno, ya que la escasez persistirá. Por tanto, el debate sigue abierto».
«En esta reunión del 3 de noviembre, La Fed decidirá, o más bien confirmará, su intención de reducir su programa de compra de activos (120.000 millones$ al mes). No obstante, aún quedan por resolver algunos detalles: ¿debería comenzar la reducción a mediados de noviembre o a mediados de diciembre, y proceder en etapas de 15.000 o 20.000 millones de dólares (8 meses frente a 6 meses)? Todo ello tiene menor importancia si se compara con la única cuestión que se plantea en los mercados, a saber, el calendario y el ritmo de salida de la política de tipos cero», razona.
«Desde primavera, los precios no han dejado de sorprender al alza y no hay razón para esperar una tregua repentina. De hecho, la problemática de la escasez de suministros es un tema del que todo el mundo habla. Cada dificultad en la cadena de suministro global se agrava. Esto está provocando un enorme cuello de botella en los puertos, los grupos de transporte, los minoristas… El escenario de inflación media que la Fed presentó este mes de septiembre ya está parcialmente anulado. A corto plazo, la inflación seguirá siendo más alta de lo previsto durante un período más largo. Ahora, la pregunta es ¿hasta qué punto es esto asumible?», se cuestiona el experto de Oddo.
«No se puede negar que la situación actual de escasez es algo excepcional. Es cierto que, el aumento de la demanda de bienes tras la pandemia no se repetirá. Tras dos años de déficits históricamente elevados, la política fiscal dará un giro más restrictivo, al menos será mucho menos expansivo, en 2022. Esa es otra certeza. Los proyectos de Biden siguen pendientes de aprobación, y su dotación ya se ha reducido considerablemente. Los cuellos de botella de la oferta y la capacidad de entrega se reducirán si los contagios del Covid-19 sigue disminuyendo. Esto es más hipotético, pero sigue siendo muy probable», añade.
«Todo lo anterior lleva a la Fed a esperar, al menos a dejar pasar el invierno, aunque sólo sea para saber si la inflación se acerca más al perfil de ‘normalización’ o al de «persistencia’. Según los mercados de futuros, la salida de la política de tasa de interés cero se adelantó seis meses en cuestión de semanas. Sin embargo, los tipos de interés a largo plazo, que han disminuido notablemente en los últimos días, sugieren que la Fed tendrá que volver a relajar su política para apoyar el crecimiento. El ajuste de la política monetaria no es un mecanismo para dirigir el ciclo de la inflación y el crecimiento con tanta precisión. Ante la incertidumbre, no hacer nada es a veces la mejor opción», concluye Cavalier.
El experto de Oddo recomienda que, además de la reunión de la Fed de este martes 3 de noviembre, otra cita importante será la publicación del informe del mercado laboral, previsto para el 5 de noviembre. En este periodo, el aumento neto se situó en una media de 280.000 al mes, frente a los 615.000 del segundo trimestre de 2021 y los 518.000 del primer trimestre.
Generali descarta sorpresas
Paolo Zanghieri, Economista Senior de Generali Investments, descarta sorpresas sobre el tapering: » la reducción de las compras de activos comenzará a mediados de noviembre, esperamos que la Fed reduzca las compras de bonos del Tesoro y de Valores respaldados por hipotecas (MBS, por sus siglas en inglés) en10.000 millones$ y 5.000 millones al mes, respectivamente, por lo que la flexibilización cuantitativa finalizará en junio de 2022. Ni qué decir tiene que el FOMC reiterará que el ritmo de reducción puede ajustarse si cambian las condiciones económicas.
«El debate sobre cuándo subir los tipos será más polémico. El presidente Powell tendrá que encontrar un equilibrio entre la agresiva revalorización de los mercados monetarios, que ahora esperan el despegue a finales del segundo trimestre y anticipan dos subidas de tipos el año que viene, y el hecho de que en la reunión de septiembre el FOMC se mostró dividido en cuanto a una única subida de tipos en 2022. La gran incertidumbre, especialmente sobre la inflación, no permitirá al presidente Powell desestimar demasiado las señales del mercado, pero reiterará que cualquier decisión sobre los tipos sigue siendo prematura. El empleo sigue estando 5 millones por debajo del máximo anterior a la pandemia y las decepcionantes cifras de crecimiento del tercer trimestre muestran que la economía aún no está preparada para un endurecimiento de la política«, argumenta el experto de Generali.
Para François Rimeu, estratega senior de La Française AM, la Fed «mantendrá cierta flexibilidad para ajustar el ritmo de las compras de activos en función de los próximos datos de empleo e inflación», y su presidente, Powell, «hará hincapié en que el Comité podría actuar si la inflación superior a la esperada persiste durante un período prolongado».
Y avisa: la reunión del 3 de noviembre puede «provocar un aplanamiento de la curva de rendimiento del Tesoro estadounidense».
Simon Lue-Fong, Jefe de Renta Fija de Vontobel, advierte que «es probable que la volatilidad aparezca en los mercados de bonos mundiales». Sin embargo, «cualquier aumento de los rendimientos resultará ser un movimiento anecdótico en una tendencia a la baja más amplia; un movimiento que está impulsado por poderosas fuerzas estructurales como la digitalización y la demografía»
«Los mercados de bonos no dependen simplemente de la relación entre la oferta de deuda pública emitida por el Tesoro y la demanda del banco central a través de sus programas de compra de bonos. En última instancia, las perspectivas de los rendimientos dependen de las trayectorias futuras del crecimiento y la inflación», explica.
«El tapering podría ser un precursor de movimientos de tipos de interés por parte de la Fed si la inflación y el desempleo avanzan sustancialmente», interpreta el experto de Vontobel, que cree que «las subidas de tipos son posibles a partir de mediados de 2022, siempre y cuando el tapering comience ya en noviembre de este año«.
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