El inicio de la retirada de los estímulos creados para hacer frente a los estragos de la pandemia por parte de la Reserva Federal norteamericana sigue generando análisis y comentarios, con una coincidencia en que la Fed no tiene prisa en subir los tipos de interés.
Al ritmo anunciado (15.000 millones$ menos cada mes), el programa de compra de bonos llegará a su fin en junio de 2022. «Aunque Powell dejó la puerta entreabierta a una reducción más rápida de las compras netas de activos a partir de enero de 2022. Ésta es una señal bastante agresiva, ya que mantiene abierta la posibilidad de aumentar los tipos de interés en el primer semestre de 2022, aunque éste no parece ser el planteamiento de base de la Reserva Federal», interpretan en Ebury.
«En lo que respecta a los tipos de interés, Powell fue claro al separar la decisión del tapering de la de aumentar los tipos. Evitó abordar directamente si la Fed aumentaría los tipos el próximo año y no siguió el ejemplo del Banco Central Europeo de hacer retroceder las expectativas del mercado para las subidas de tipos. En cambio, señaló que el criterio para el aumento en los tipos de interés era más estricto que el criterio para el tapering. Según Powell, la Fed necesitaría ver la inflación en vías de superar moderadamente el objetivo del 2% durante un tiempo, así como que el mercado laboral alcance niveles acordes al punto de vista del banco sobre el máximo empleo (aunque no llegó a explicar cuál es el máximo empleo)», argumentan.
Mientras el dólar se depreció modestamente tras la rueda de prensa de Powell, los mercados en realidad aumentaron sus expectativas de aumentos de los tipos de interés en Estados Unidos. El dólar ha vuelto a a la carga, aunque los movimientos en las divisas han sido bastante moderados.
Los futuros de los fondos de la Fed están ahora cotizando subidas de más de 50 puntos básicos para finales de 2022, y alrededor de 120 puntos básicos para finales de 2023. «Creemos que esto es demasiado agresivo y vemos un riesgo mucho mayor en que la Fed decepcione las expectativas del mercado en lugar de superarlas. Si bien todavía pensamos que la Fed podría comenzar a subir los tipos de interés en el segundo semestre de 2022, dos alzas de 25 puntos básicos para fines del próximo año parecen ser una exageración dado el tono de las comunicaciones del miércoles. Continuamos esperando que la Fed se quede atrás de la mayoría de sus pares del G10 en el actual ciclo de subidas de tipos, lo que contribuye a nuestra visión generalmente bajista del dólar», concluyen en Ebury.
Jon Day, gestor de Newton (del grupo BNY Mellon IM), señala que la Fed da el primer paso hacia la normalización de la política moentaria pero se mantiene «muy por detrás» de bancos centrales como el de Canadá, Inglaterra o Nueva Zelanda. «Paciencia sigue siendo en gran medida la palabra clave», opina. «Sigue existiendo el riesgo de que la Fed tenga que moverse más rápido de lo que espera, lo que significa que los rendimientos iniciales siguen siendo vulnerables. El dólar sería el principal beneficiario en este escenario», interpreta.
Axel Botte, estratega global de Ostrum AM, una gestora afiliada de Natixis Investment Managers, también es de los que piensa que «Powell se esforzó por convencer a los mercados de que la Fed no tiene prisa por subir los tipos». Pero matiza: «Es importante señalar que la redacción de la evaluación del riesgo de inflación ha cambiado ligeramente. Los factores que afectan a los precios son «previsiblemente» transitorios. Por lo tanto, los responsables de la política monetaria están menos seguros de que la alta inflación no persistirá. Powell considera que todavía hay margen de mejora en el frente del empleo, aunque los salarios han repuntado con fuerza en el tercer trimestre. En esencia, la Fed se está arriesgando con la inflación y los mercados reconocen que tendría que actuar de forma aún más convincente si la inflación no se desacelera».
«Adelantamos nuestras expectativas de una primera subida de tipos a septiembre de 2022, siendo más cautelosos con respecto a las subidas de tipos que las expectativas implícitas en los precios del mercado monetario», señala David Kohl, economista jefe de Julius Baer.
iffany Wilding y Allison Boxer, economistas de PIMCO para EEUU, siguen viendo “la primera subida de tipos de la Fed tras la pandemia en el primer trimestre de 2023, pero también vemos los riesgos inclinados hacia una acción más temprana”. «En cuanto a la trayectoria posterior de las subidas de tipos, en varios escenarios nuestra previsión media se sitúa entre 1 y 1,5 subidas por debajo de lo que los mercados están valorando para finales de 2023», subrayan.
«Los representantes de la Reserva Federal tienen la ardua tarea de gestionar las expectativas de tipos de los mercados ante los elevados riesgos de inflación», ya que «vemos un riesgo significativo de que las expectativas de subidas de tipos de la Fed se adelanten aún más cuando se publiquen las próximas proyecciones económicas de la Fed en diciembre».
«Desde la reunión de septiembre del FOMC, hemos asistido a una importante revalorización de las expectativas del mercado sobre los tipos de interés de los bancos centrales. En EE.UU., los mercados han descontado una elevada probabilidad de subida de tipos ya en la reunión del Comité de junio de 2022. Si bien los comentarios del gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, fueron probablemente el catalizador de este movimiento, creemos que la persistencia del cambio en la valoración del mercado refleja los riesgos al alza de la inflación tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo», argumentan.
«Los rendimientos de los bonos soberanos a corto plazo de muchos países han subido mucho en las últimas semanas, mientras que los de los bonos a largo plazo han bajado ligeramente. Este aplanamiento de las curvas de rendimiento sugiere que los inversores esperan que los bancos centrales de varios países desarrollados empiecen a endurecer sus políticas antes y a un ritmo más rápido de lo que se pensaba.», añaden.
«Comunicar eficazmente las perspectivas de la política monetaria en los próximos trimestres» va a ser todo un reto para la Fed. «Es posible que la inflación ya se haya disipado cuando la economía empiece a ajustarse a las primeras subidas de tipos», avisan estos expertos de Pimco, que apuntan a la incertidumbre sobre el futuro de Powell al frente de la Fed.
«El Banco de Canadá y el Banco de Inglaterra están comunicando sus planes de subir los tipos antes que la Fed. Si bien la subida anticipada de otros bancos centrales de mercados desarrollados más pequeños no debería influir directamente en la política de la Fed, los funcionarios vigilarán el impacto de los ajustes de política en el extranjero sobre los tipos estadounidenses y el dólar en el contexto de las condiciones financieras más amplias, que sí afectan a la economía de Estados Unidos», apuntan.
Para Paolo Zanghieri, economista senior de Generali Investments, «aún no es el momento de subir los tipos». «El mercado laboral sigue siendo débil, lo que hace retroceder parcialmente las expectativas del mercado de una pronta subida de tipos a mediados de 2022. Es importante destacar que el FOMC considera que cuando se alcance el pleno empleo (como muy pronto en el segundo trimestre de 2022) es posible que la inflación se sitúe en un nivel compatible con una subida de tipos. Seguimos apuntando al cuarto trimestre de 2022 como el momento más probable para la primera subida de tipos», razona.
La Fed enfría las expectativas del mercado de que la primera subida de tipos se produzca ya a mediados de 2022, seguida de otra antes de finales de año. «La paciencia sigue siendo necesaria», abunda este experto.
Paciencia es también la palabra utilizada por Silvia Dall’Angelo, Economista Senior del negocio internacional de Federated Hermes. El presidente de la Fed cree «prematuras» las especulaciones sobre subidas de tipos, pero “las próximas reuniones de política monetaria serán probablemente cada vez más incómodas”. También destaca los intentos de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, de “rebatir las «expectativas del mercado» de un despegue en 2022”, después de que sus palabras de la semana pasada no fueran convincentes.
«Los bancos centrales están dando distintas respuestas al desafío que presenta de la alta inflación y la ralentización del crecimiento: el Banco de la Reserva de Australia ha abandonado su política de control de la curva de rendimiento, aunque mantiene sus tipos en el 0,1% y su programa de compra de activos, mientras que el banco central de Noruega ha decidido no modificar los tipos, y los mercados emergentes están respondiendo con “un endurecimiento agresivo”», opina.
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