Las crisis de abastecimiento, que afecta desde hace meses a la industria, amenaza el negocio de las pequeñas tiendas. Casi un 40% de total de la facturación del pequeño comercio se realiza en estas fechas. Pero este año el mes de noviembre y la campaña de Navidad estarán presididas, no solo por la debilidad del consumo derivada de la crisis Covid, sino también por otros invitados, como el alza de precios, el miedo al desabastecimiento y los costes de la energía disparados, que amenazan con aguar la fiesta a casi 800.000 comerciantes.
La asociación de autónomos UPTA lanzó hoy la voz de alarma. Desde la entidad presidida por Eduardo Abad se habla incluso de “pánico” entre los pequeños comerciantes. Un sector golpeado por la pandemia, y que ahora, cuando enfilaba la recuperación, se encuentra con los cuellos de botella producidos por el violento despertar del consumo a nivel mundial y de la producción.
Los transportes por mar se han encarecido un 300%. Faltan componentes industriales. Y el consumo mundial se despereza de golpe en todo el globo. Un escenario perfecto para dinamitar la salida de la crisis de los 775.000 autónomos que cotizan en España en el rubro comercial.
Y donde los afectados se cuentan por miles. Empezando por el sector textil; la electrónica, los productos de higiene, los de consumo menos frecuente. Todos, o casi todos. Incluso la alimentación, el fortín durante la crisis financiera de 2008, y que ahora teme recibir un “duro golpe”, según los pronósticos de UPTA.
El Gobierno pide calma
El Ejecutivo, sin embargo, niega un problema de desabastecimiento en el país. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, hizo hace días un llamamiento a la calma. Y detalló los motivos que explican la crisis, a fin de evitar el fenómeno de la “profecía autocumplida”; la previsión de desastres que, por contagio, acaba provocándolos.
Según el ministro, los problemas de desabastecimiento del comercio mundial constituyen una situación normal en un momento de reapertura de la actividad, tras meses de confinamiento y restricciones.
“La demanda se ha disparado. Pero la oferta se ajusta mucho más despacio. Por lo tanto se produce una subida de precios. Una tensión a nivel mundial que tiene que ver con las cadenas logísticas; las plantas han estado un año paradas. Volver a producir es un proceso más lento”, recalcó durante una entrevista en Televisión Española.
Acero, automóvil, construcción, afectados
Sin embargo, la lista de afectados por los cuellos de botella en el mercado mundial se antoja interminable. En los últimos días los fabricantes y vendedores de automóviles informaron de una caída en la matriculación superior al 20% en el mes de octubre con respecto al mismo mes del año pasado.
La falta de microchips afecta a la producción y venta de automóviles. Y los altos precios de la energía paralizan la producción de industrias, como la del acero. Ayer Arcelor Mittal anunció que parará su planta de Sestao, debido al encarecimiento de la energía, informó el sindicato LAB. Un parón que afectará a 70 trabajadores.
Hasta la construcción de líneas de AVE se ha visto afectada. En este caso por el encarecimiento de las materias primas, y el desabastecimiento de productos de la construcción, que han afectado a la construcción de las nuevas redes de alta velocidad hacia el País Vasco, así como al corredor mediterráneo entre Murcia y Almería, así como al tramo extremeño del AVE ante Talayuela y Plasencia, informa el gestor ferroviario Adif.
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