Juan Manuel de Prada, en la Universidad Villanueva: «Los libros no tienen que enganchar»

05/11/2021

diarioabierto.es.

Juan Manuel de Prada

El escritor Juan Manuel de Prada ha inaugurado el ciclo de conversaciones «Que la literatura te acompañe», organizado por el departamento de Actividades Culturales de la Universidad Villanuevauna iniciativa que busca que los alumnos se acerquen a distintos puntos de vista, además de los de sus propias titulaciones, dando respuesta a sus inquietudes en temas que van más allá de sus estudios.

Juan Manuel de Prada ha conversado con alumnos de todos los grados sobre literatura y sobre los libros que le han acompañado a lo largo de su vida, muchos de ellos recogidos en “Una biblioteca en el oasis”, libro editado por Magnificat, que reúne sesenta comentarios sobre literatura que el autor ha hecho a lo largo de varios años.

El escritor se ha mostrado preocupado por la situación social actual, en la que “la gente joven está mayoritariamente formateada, moldeada por la ideología rampante que padecemos. A los jóvenes les diría que tienen que salir de los cauces gregarios a través de los que se les trata de formatear y amansar, porque si no lo hacen se van a convertir en seres inertes. Al joven hay que estimularlo, desenterrar su propia naturaleza. Por eso es muy importante la labor de la Universidad, que puede encauzar esta preocupante situación social actual de forma transformadora”.

De Prada ha repasado con los alumnos de la Universidad Villanueva su experiencia como lector precoz y muy voraz, casi enfermizo, como él mismo se ha descrito. Aprendió a leer y a escribir a una edad muy temprana, con 2 años, gracias a su abuelo, un hecho que cambió su percepción del mundo y le marcó para siempre. “El primer libro que leí, en compañía de mi abuelo, fue la Enciclopedia Álvarez, con el que estudió la generación de mis padres. Mi abuela todos los días me pedía que le leyese la hojilla del almanaque del Sagrado Corazón de Jesús, que era como una enciclopedia en miniatura. Fueron mis primeras lecturas domésticas.”

“Uno tiene que leer lo que le gusta y lo que no”

El escritor se ha referido a la falta de espíritu crítico de muchos lectores actuales. “Uno de los males de nuestra época es la fanatización, escuchamos sólo lo que nos gusta escuchar, leemos sólo aquello que nos gusta leer. Nos convertimos en seres que sólo están abiertos a aquello que les complace. Para formar su espíritu crítico, uno tiene que leer lo que le gusta y lo que no. Los libros no tienen que enganchar. Un libro, cuando ilumina nuestra vida, nos va a exigir esfuerzo. Con frecuencia, los grandes libros son complejos, son grandes porque nos hacen crecer.”

Ha recordado las primeras lecturas que le dejaron huella, como los tebeos de Tintín, que contribuyeron a su vocación; las historias fantásticas y aterradoras de Edgar Allan Poe, “el primer escritor que me enseña lo que es escribir”; al impacto que supuso la lectura de “Crimen y Castigo” de Dostoievski, “una experiencia inolvidable porque me mostró cómo la literatura te asoma a los abismos del ser humano, pero también a la redención posible”, y “El Quijote”, al que ha definido como “el mejor estudio que jamás se ha hecho sobre el alma humana y fuente de sabiduría perpetua, con reflexiones sobre la vida siempre iluminadoras.”

«La misión del escritor es mostrar el mundo en toda su complejidad»

Más tarde descubrió a Marcel Proust, que “me hizo entender que la literatura consiste en contar una historia de una manera personal. Yo mismo siempre he tenido fama de ser escritor alambicado, incluso pedante, pero eso es totalmente falso. Yo creo que la misión del escritor es tratar de mostrar el mundo en toda su complejidad y eso incluye también en la manera de contar las cosas”.

Además, se ha referido a las obras de G. K. Chesterton, “un escritor que me marcó mucho, porque su visión del mundo se aproxima a la que yo tengo y porque también es complejo en su estilo, en su acercamiento a los temas”; a Leonardo Castellani, “una de mis referencias, con su estilo personal en el que aborda todas las cuestiones desde una perspectiva religiosa”; a John H. Newman, “que tiene la grandeza de ser un hombre leal a sí mismo, que necesitaba profundizar en la verdad de las cosas y eso le hizo abandonar su iglesia”, o a Flannery O’Connor, “quien defiende que la literatura no tiene que ser almibarada, hay que mostrar el mal y mostrar sus efectos en la naturaleza humana”.

Juan Manuel de Prada es periodista y novelista. En 1997 ganó el Premio Planeta con su novela La tempestad. En 2003 se alzó con el Premio Primavera de Novela con La vida invisible y en 2007 recibió el Premio Biblioteca Breve y el VI Premio de la Crítica de Castilla y León con El séptimo velo. Como periodista colabora asiduamente con ABC y El Semanal.

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