«La pandemia ha supuesto la aceleración del proceso de transformación digital de nuestra
sociedad. La computación en la nube, la analítica de datos o las interacciones a distancia se han vuelto aún más esenciales como soporte de una nueva realidad industrial y mercantil en la que las grandes compañías tecnológicas (o bigtech) parten con cierta ventaja. En este contexto, los servicios financieros atraen, de forma creciente, la atención de estos jugadores, toda vez que posibilitan la diversificación de sus ingresos y ofrecen vías con las que poder dinamizar su actividad principal», señala Sergio Gorjón en el análisis “Las grandes tecnológicas y los servicios financieros: algunos desafíos, beneficios y respuestas regulatorias”, publicado por el Banco de España.
El resultado es que «las bigtech ganan, progresivamente, terreno en el espacio financiero,
adquiriendo mayor protagonismo en los segmentos más rentables y afianzando su posición como proveedores de servicios que resultan esenciales para los bancos».
«La emergencia de las bigtech constituye un revulsivo mayor que el de las empresas
fintech para que se materialice, definitivamente, una transformación potencialmente
disruptiva del sistema financiero. La consolidación de estos actores entraña
beneficios tan innegables como significativos resultan sus potenciales
inconvenientes», advierte el experto del Banco de España.
«El reto para las autoridades financieras estriba, por tanto, en determinar a qué responden sus fortalezas y el modo en que dichas compañías las capitalizan para competir en el espacio bancario. Por ello, deben ser capaces de fomentar aquellas conductas que beneficien a la sociedad y reaccionar ante las deficiencias, los problemas y los desafíos novedosos que puedan plantear las actuaciones de dichos agentes», apunta.
Sergio Gorjón cree que «el paquete de medidas de la Comisión Europea constituye un valioso punto de partida», aunque precisa que «debido a la amplitud de su foco, deja aún numerosas cuestiones abiertas para los reguladores financieros», que deben dar respuesta a «los vacíos legales actualmente existentes, se ponga fin a los conflictos competenciales y se encaren, con ambición suficiente, las disfuncionalidades fundamentales que traen su causa en dichos actores, como, por ejemplo, las derivadas de los silos de información».
El análisis del Banco de España destaca un «consenso claro» sobre cómo
debería ser gobernado un sector financiero altamente digitalizado:
- 1.-«el reconocimiento de que la incursión de las bigtech en este terreno hace ineludible el aprovechamiento de las sinergias de diferentes normativas sectoriales que le sean de aplicación»
- 2.-«cualquier posible propuesta requiere necesariamente conciliar los requerimientos impuestos por razón de la naturaleza de la actividad específica con aquellos otros que tienen en cuenta las características propias de la entidad proveedora de los servicios».
«Las autoridades financieras están construyendo un nuevo marco de regulación y
supervisión de las plataformas financieras, que, aunque todavía incipiente, comienza a mostrar señas de identidad propias y que, en combinación con otras de carácter más transversal (por ejemplo, la competencia), disciplinará el comportamiento de estos agentes dentro del sector financiero», subraya.
En la UE figuran el paquete de medidas de la Comisión para las Finanzas Digitales, la MICA para regular los mercados de criptoactivos, el ‘Digital Markets Act’, dirigido a las ‘bigtech’ que controlan el acceso a la información a las que que les prohíbe determinadas conductas para garantizar la competencia; y el ‘Digital Services Act’, que contribuye a «amortiguar los riesgos reputacionales, bien estableciendo mecanismos que faciliten la notificación y gestión de los contenidos ilícitos, bien arbitrando fórmulas que reduzcan el margen de discrecionalidad de las ‘bigtech’ para limitar el acceso o la visualización de las ofertas que éstas distribuyen».
Diferencias entre las bigtech de EEUU y las asiáticas
El impacto de llegada de las bigtech, como Google, Amazon, Apple, Facebook, Alibaba, Baidu o JD.com, al sector financiero.»todavía es moderado», excepto en las economías emergentes, donde «excede con creces al que se observa en las economías industrializadas».
Las bigtech de EEUU se caracterizan por la búsqueda de alianzas con las entidades financieras, proporcionándoles canales complementarios para la distribución y promoción de sus respectivas carteras (‘marketplaces’, principalmente). En cambio, las asiáticas buscan «ocupar el espacio» de los bancos y desafíar «su liderazgo en segmentos específicos».
El interés de las ‘bigtech’ por proporcionar servicios financieros se basa en la posibilidad de diversificar las fuentes de ingresos, la oportunidad de reducir «fricciones» en la experiencia de usuario, y así impulsar su actividad principal, y el potencial para maximizar el recorrido del cliente al mejorar el conocimiento sobre sus capacidades financieras efectivas. Por tanto, «los servicios financieros quedan, por tanto, supeditados al negocio principal y, como tales, siguen una hoja de ruta más o menos uniforme que comienza por los pagos y el (micro)crédito, y relega a etapas posteriores los productos de seguro y ahorro», según el análisis.
Así, Apple y Facebook ofrecen, por el momento, solo servicios de pago, mientras que Google tendría en proyecto ampliar estos servicios a los bancarios propiamente dichos. Amazon, además, ofrece créditos y cuenta con una plataforma de micromecenazgo (o ‘crowdfunding’). Las chinas Alibaba, Baidu o JD.com ya ofrecen servicios de pago, bancarios, concesión de créditos y gestión de activos, entre otros.
Como beneficios para la industria financiera, el analisis señala que las ‘bigtech’ pueden contribuir a ampliar la oferta disponible, reducir los costes de búsqueda y corregir asimetrías de información. Como competidores directos de la banca, «pueden apoyarse en la tecnología para aumentar la eficiencia con la que se prestan los servicios, presionando a la baja el coste de la intermediación financiera e incentivando la innovación como factor de diferenciación».
Esta situación puede «propiciar una mayor diversificación, a corto y medio plazo, de los proveedores de servicios financieros» y reducir así «el peso de los bancos tradicionales dentro del grupo de las instituciones ‘too-big-to-fail’ (también demasiado grandes para quebrar).
Además, las ‘bigtech’ pueden resultar beneficiosas para la inclusión financiera y para contener riesgos operativos, apoyando a las entidades en su proceso de modernización.
Competencia desleal
El análisis del Banco de España alerta de riesgos «de conducta» en materia de transparencia, uso indebido de información o venta engañosa, entre otros, y menciona «los comportamientos competitivamente desleales o la existencia de oportunidades para el arbitraje regulatorio que comprometen la capacidad de los clientes para tomar decisiones informadas o protegerse frente a abusos».
Al controlar el acceso a la información, estas plataformas pueden regular la amplitud y las características de lo que comercializan, «influyendo en la composición de la oferta y condicionando cualquier análisis crítico acerca de sus implicaciones».
Esta «indefinición» implica también, que la responsabilidad «se difuminase» lo que «debilita la calidad del servicio posventa».
Además, el analisis señala el riesgo de que la consolidación de las ‘bigtech’ como punto de acceso principal a los servicios financieros perjudique a colectivos no digitalizados.
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