La tasa de inflación ha repuntado con fuerza en numerosas economías, destacando el caso de España, donde el crecimiento anual del IPC armonizado ha pasado del –0,1% en febrero al 5,4% en octubre, destaca el director general de Economía y Estadística, Óscar Arce, en su intervención “El repunte inflacionista: evidencia, perspectivas e implicaciones de política monetaria” en el seminario “La economía española en los próximos 5 años”, de UNIR.
En su opinión, La evolución de los precios se estaría viendo afectada, fundamentalmente, por los siguientes factores:
- a. El componente energético, especialmente, los precios de la electricidad, debido sobre todo al encarecimiento del gas
- b. La presencia de importantes “efectos base” debidos a la fuerte caída de la inflación en los primeros meses de la pandemia
- c. La existencia de “cuellos de botella” que están afectando a los precios de producción, y que se deben, en parte, a larecuperación de la demanda global, pero también a alteraciones de las cadenas productivas
«El repunte de la inflación está siendo más intenso y persistente de los anticipado, pero se espera una moderación a medio plazo», por los siguientes motivos:
- a. Los efectos base, la fuerte subida de los componentes energéticos y los cuellos de botella deberían comenzar a remitir a lo largo de 2022
- b. Escasa evidencia, hasta el momento, de efectos de segunda vuelta (baja proporción de convenios con cláusula de salvaguarda, holgura elevada en el mercado de trabajo)
- c. Las expectativas de inflación a medio plazo han aumentado desde comienzos de año, si bien, no se perciben riesgos claros de desanclaje con respecto a la referencia de medio plazo del 2%.
Arce cree que es preciso analizar en qué medida los márgenes empresariales absorberán los aumentos de costes de factores productivos y las demandas salariales tenderán a incorporar el mayor crecimiento de los precios de consumo y, a su vez, los precios de los productores los eventuales mayores costes laborales (los conocidos como ‘efectos de segunda vuelta’).
«La holgura cíclica existente en los mercados de productos y en el mercado laboral debería tender a actuar como factor mitigador de esos efectos indirectos y de segunda vuelta», insiste.
El director general del Banco de España avisa que el impacto del IPC en precios y salarios puede «requerir de la actuación de la política monetaria» si su evolución adquiere una mayor persistencia.
«El nuevo marco estratégico para la política monetaria dota al BCE de las herramientas adecuadas para afrontar este episodio:nuevo objetivo de inflación simétrico (2%), orientación de medio plazo, vigilancia permanente, actitud paciente y capacidad de
anticipación ante eventuales desarrollos desfavorables», subraya el director general de Economía y Estadística del Banco de España.
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