Los ministros de Empleo y Política Social de la Unión Europea han acordado avanzar en una normativa europea sobre transparencia retributiva, con la finalidad de corregir la brecha salarial entre hombres y mujeres que en la UE se sitúa en el 14%.
La propuesta que dará más poder a los empleados para hacer valer su derecho a la igualdad de retribución por un mismo trabajo, a través de un conjunto de medidas vinculantes sobre transparencia retributiva.
Para ello, la futura directiva establecerá que las empresas de más de 250 empleados deben presentar un informe anual sobre la brecha salarial entre mujeres y hombres en la compañía. Esta información estará disponible y los trabajadores y sus representantes tendrán acceso a los criterios utilizados para definir su remuneración y su progresión profesional.
Cuando se demuestre una diferencia en el nivel salarial medio entre trabajadoras y trabajadores de al menos un 5% no justificada con criterios objetivos y neutrales, las empresas de más de 250 trabajadores tendrán que proceder a una evaluación retributiva conjunta en cooperación con los representantes de sus trabajadores.
La normativa fijará que las empresas indiquen el salario inicial o el rango retributivo cuando se anuncien los puestos de trabajo o antes de realizar el contrato laboral.
Para la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, estas medidas hacen que la UE dé pasos para ser «más igual, más justa y social».
«Esta Directiva va a incidir en la eliminación de los sesgos de género en la cadena de discriminación que acumulamos las mujeres en los puestos de trabajo. Se propiciará una correcta evaluación de los puestos de trabajo es donde se encuentra el seno de la desigualdad retributiva», explica.
Atajar la brecha salarial entre hombres y mujeres «es la mejor manera de festejar la Constitución española», añade.
Para Yolanda Díaz, estas medidas entroncan con una UE que genere «afección y cariño entre los ciudadanos europeos». Es «histórico» que la UE se dote de normas que reduzcan la brecha salarial, que no existen en muchos Estados miembros.
«Lo importante es que ha salido la Directiva adelante y ya contamos con ese corpus para todo el conjunto de la Unión», resalta la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, que reclama también que la Directiva sobre trabajadores de plataforma, los conocidos como ‘riders’, sea también «ambiciosa».
Directiva de salario mínimo
Los ministros de Trabajo también han acordado una posición común sobre la propuesta para establecer salarios mínimos dignos en la Unión, a partir de la iniciativa presentada por la Comisión Europea hace un año.
«El trabajo debe salir a cuenta. No podemos aceptar que haya personas que ponen toda su energía en su trabajo y aun así viven en la pobreza y no tienen una vida decente. Esta Directiva será un gran paso para lograr este objetivo», recalca Janez Cigler Kralj, ministro de Empleo de Eslovenia, país que asume la presidencia rotatoria de la UE.
Aquellos países que cuentan con un salario mínimo en su legislación laboral fijarán un marco nuevo para actualizarlos de acuerdo a una serie de criterios «estables y claros».
La idea es que el salario mínimo se actualice cada cierto tiempo y de manera regular. La propuesta también contempla que se pueda ajustar automáticamente con mecanismos de indexación.
La nueva Directiva sobre salarios mínimos adecuados, que debe tramitarse en el Parlamento Europeo, también impulsará la negociación colectiva y mejorará la protección de los trabajadores.
La negociación colectiva resulta clave para contar con salarios más altos y mejores coberturas a los trabajadores. Por ello, la Directiva obligará a los Estados miembros a adoptar planes para impulsar la negociación colectiva en los sectores en los que ésta sea inferior al 70%.
España es uno de los países de la UE que impulsan esta Directiva para avanzar en una Europa social. Yolanda Díaz celebra que la propuesta «entiende, al fin, que una Europa de y con futuro es incompatible con salarios bajos y condiciones de vida precarias».
Existen grandes diferencias entre los Estados en lo que respecta a la cobertura de los trabajadores por acuerdos colectivos y salarios mínimos. La Comisión Europea, que aspiraba a establecer un salario mínimo continental, finalmente se ha comprometido a lograr salarios adecuados sin poner en entredicho las características y tradiciones de los sistemas laborales nacionales.
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