¿Una salida rápida del BCE de su política monetaria expansiva? No es probable
Parece que la próxima reunión del BCE, programada para el 16 de diciembre de 2021, va a ser inusualmente emocionante. En pocas ocasiones los miembros del BCE han estado tan divididos sobre la futura orientación de la política monetaria; un hecho que se ha puesto de manifiesto recientemente en diversos comentarios. Sobre todo, las previsiones sobre la evolución futura de la inflación son controvertidas y algunos miembros, como es el caso del economista jefe Philip Lane, temen mayores riesgos de inflación a medio plazo. Además, existe un alto grado de incertidumbre sobre la evolución de la pandemia, -con altas cifras de contagio incluso antes de la propagación de la variante Ómicron-, que podría seguir pesando sobre las perspectivas económicas. En este contexto, muchos miembros del BCE hacen un llamamiento a no comprometer demasiado el rumbo de la política monetaria. Sin embargo, y a la luz de la ya elevada incertidumbre de las previsiones, el BCE no debería inquietar aún más a los participantes del mercado siendo demasiado impreciso.
El eje sobre el que se calibra el programa de compra de activos son las perspectivas de inflación. Por primera vez, el BCE publicará también proyecciones para 2024. Con las tasas de inflación de octubre y noviembre, que se dispararon del 4,1% al 4,9%, parece evidente que el próximo año también podría comenzar con tasas elevadas, incluso teniendo en cuenta una previsible relajación de los precios de la energía y una moderación gradual de los cuellos de botella de la oferta. Para 2022, esperamos un ajuste significativo de las previsiones de inflación del BCE hasta situarlas muy por encima del 2,0%. En cambio, para las perspectivas a medio plazo de 2023 y 2024, el BCE podría mantenerse en su línea y publicar proyecciones de inflación por debajo del 2,0%.
Esto sienta las bases para mantener las compras de activos, aunque a un ritmo mucho más lento que en 2021. Hay algunos cambios fundamentales en el horizonte: es probable que el Programa de Compras de Emergencia (PEPP) expire en marzo de 2022, ya que la «E» de «emergencia» ha perdido su validez. No obstante, y para evitar efectos de precipitación, esperamos una dotación adicional de unos 150.000 a 200.000 millones de euros durante un periodo limitado (hasta finales de 2022 como máximo), además de las compras mensuales en el marco del PEPP, y esto podría dar flexibilidad al BCE. En cualquier caso, es probable que el BCE se atenga a su práctica de dar orientación al mercado anunciando un volumen de compras previsto para el próximo trimestre.
En definitiva, se trataría de un primer paso significativo para salir de la política monetaria expansiva. En este contexto, es probable que la evolución de la inflación en los próximos meses determinará si el BCE podrá mantener esta postura política o si la tendencia real de la inflación no le llevará, al igual que a la Reserva Federal de Estados Unidos, a una nueva reducción más rápida de las compras de activos. A pesar de que se espera una importante modificación al alza de las previsiones de inflación, esperamos una elevada incertidumbre sobre el rumbo del BCE en los próximos meses, pero, a diferencia de otros bancos centrales, es probable que el BCE avance en la salida de su política monetaria expansiva a un ritmo mucho más lento.
Ulrike Kastens, Economist para DWS
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