Tiffany Wilding, economista para América del Norte de Pimco, cree que los datos sobre la inflación refuerzan las expectativas de la gestora sobre que la Reserva Federal anunciará un ritmo más rápido de reducción de las compras en la reunión de diciembre, con el objetivo de finalizarlas en marzo de 2022. «En su próxima reunión la Fed también ajustará sustancialmente al alza su trayectoria prevista de subidas de tipos, ya que se centra en volver a situar la política en un punto neutro durante los próximos años. Aunque los riesgos al alza de la inflación probablemente justifiquen una postura más dura, al mismo tiempo el banco central es consciente del riesgo de que la inflación se modere por sí misma, y de que subir el tipo de interés demasiado pronto o en exceso podría frenar la recuperación de Estados Unidos», argumenta.
«Cuanto más tiempo se mantenga la inflación elevada, mayor será el riesgo de que los consumidores ajusten sus comportamientos de forma que contribuyan a una inflación persistentemente elevada», advierte. Por eso, vaticina que la Fed gestionará este riesgo acortando el tiempo en el que reducirá sus compras de bonos del Tesoro de EE.UU. y de valores respaldados por hipotecas (MBS), con el objetivo de finalizar el programa en marzo de 2022, al tiempo que señala que es probable una subida de tipos en junio.
«Esperamos que la Fed inicie este proceso de comunicación en su reunión del 14-15 de diciembre anunciando una reducción de 30.000 millones$ en las compras de activos a partir de enero de 2022, duplicando el ritmo de los dos meses anteriores. La Fed también publicará previsiones económicas y políticas actualizadas en la reunión de diciembre, y esperamos que la senda de tipos revisada implique dos subidas de tipos en 2022, seguidas de tres en 2023 y cuatro en 2024. Esto situaría el tipo de interés oficial muy cerca de las estimaciones de la Reserva Federal de neutralidad a finales de 2024», apunta.
Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers, destaca que “esta semana será trascendental para los principales bancos centrales». «La Fed debe decidir si acelera su tapering, el BCE debe informarnos sobre el destino de su Programa de Emergencia Pandémica y cómo se recalibrará su Programa de Compra de Activos, mientras que el Banco de Inglaterra debe finalmente tomar una decisión sobre la necesidad de subir tipos antes de la Navidad. En los tres casos, se trata de una discusión sobre el ritmo de una normalización», señala.
Se suma a la expectativa de que la Fed anuncie un tapering más rápido que finalizará a principios del segundo trimestre del 2022, «creando un espacio técnico para subir tipos antes del verano si es necesario».
«No esperamos el mismo nivel de claridad en el BCE el próximo jueves», subraya. «Si el aumento de tipos no está sobre la mesa, entonces probablemente sea aceptable para la mayoría del Consejo continuar con la flexibilización cuantitativa hasta finales del 2022; terminar antes de eso dificultaría que el mercado no comience a aumentar los precios el próximo año, ya que lo hizo por un corto tiempo a finales de octubre-principios de noviembre», argumenta.
El BCE «anunciará la intención de comprar 40.000 millones€ al mes a través de APP desde marzo hasta diciembre de 2022 al menos, pero con una «cláusula de encuentro» para recalibrar la cuantía en cada nueva previsión, por lo que en la práctica sería en junio y septiembre».
«Esperamos que el pronóstico de inflación sea ligeramente inferior al 2% en 2024. Esto podría plantear algunas preguntas. De hecho, si el BCE reconoce que no espera que la inflación vuelva al objetivo para el final de su horizonte previsto, uno puede preguntarse por qué entonces no mantiene estímulos”, recalca.
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