Los bancos centrales están en el punto de mira de los mercados esta semana con la reunión de los tres grandes occidentales: la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) mañana miércoles, seguida por el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) el jueves 16 de diciembre, todos ellos atrapados entre una inflación más amplia y persistente de lo que habían previsto y la ola de una nueva variante de la Covid-19 con consecuencias inciertas sobre la actividad económica.
Para David Norris, de TwentyFour AM, «la sensación de que la Fed va por detrás de la curva será difícil de cambiar». Considera que un aumento del ‘tapering’ hasta 30.000 millones$ adelantaría el final de las compras de activos de junio de 2022 a marzo. «El mercado descuenta actualmente una primera subida de tipos en junio, pero una reducción más rápida probablemente adelantaría esa expectativa», apunta. «El mercado está empezando a descontar que la Fed realizará tres subidas de tipos en 2022, por lo que se podría argumentar que ya se está valorando una reducción del volumen de compras y una subida del precio del dinero más tempranas», añade.
«Si miramos hacia 2022, creemos que uno de los mayores riesgos a los que se enfrentan los inversores el próximo año es que los bancos centrales se queden atrás. Una aceleración por parte de la Fed esta semana contribuiría claramente a abordar ese riesgo, pero desde hace algún tiempo los datos apuntan a una recuperación económica fuerte y cada vez más amplia en EE.UU. y, sin embargo, la Fed entrará en 2022 con tipos mínimos y compras de activos que todavía se contarán en decenas de miles de millones», argumenta.
James McCann, de abrdn, abunda en la misma idea: «esperamos que la Fed señale que hará precisamente eso: subir los tipos tres veces sólo en 2022″. » los mercados esperan que la Fed deje de subir cuando los tipos alcancen alrededor del 1,5%, pero es probable que señale un tipo terminal más alto» porque «teme que la alta inflación se está afianzando en la economía y necesita ser reprimida con más fuerza». «El riesgo esta vez es que la Fed no sienta que puede dar marcha atrás, lo que llevaría a perturbaciones más agudas en el mercado», advierte.
François Rimeu, de La Française AM, apuesta por dos subidas el próximo año (0,625%) y cinco subidas más hasta 2024 (tres en 2023 hasta el 1,375% y dos subidas en 2024 hasta el 1,875%). La tasa de los fondos federales a más largo plazo se mantendrá sin cambios en el 2,5%
El Resumen de Proyecciones Económicas indicará un menor crecimiento en 2021 (del 5,9% al 5,5%), pero un mayor crecimiento del PIB en 2022 (del 3,8% al 3,9%) y un crecimiento sin cambios para 2023 y 2024 (del 2,5% y el 2,0%, respectivamente).
Olivier de Berranger, de La Financière de l’Echiquier, considera que “el estatus de los bancos centrales de ser garantes del control de la inflación y primer acreedor de los estados puede parecer irreal». «Si optan por respetar uno de los objetivos explícitos de su mandato, a saber, la lucha contra la inflación, deben detener rápidamente sus compras de activos y subir los tipos de referencia, lo que perjudicaría automáticamente a los estados, gran parte de cuya deuda poseen. En última instancia, los bancos centrales se arriesgarían a perder credibilidad al socavar su propio balance. Ahora parece claro que los mandatos de la Fed y el BCE persiguen el objetivo implícito de mantener los tipos reales como mínimo en el cero e idealmente negativos. Eso explica la reticencia que muestran desde varios meses a abordar con decisión el camino del endurecimiento monetario. A corto plazo, este ejercicio de equilibrios parece realista. A largo plazo, podría convertirse en misión imposible si la inflación se descontrola”, argumenta.
El BCE no subirá tipos hasta 2023
Para Ebury, «el comportamiento del euro tras la reunión del BCE dependerá del nivel de cautela que ejerza sobre la normalización de su política monetaria” Si el BCE «sigue adelante con una reducción de las compras de activos de una escala similar a la que esperamos, y centra su mensaje en una mayor inflación, creemos que el euro podría recibir un impulso. Si, por el contrario, opta por un enfoque más prudente, subrayando los riesgos para el crecimiento económico derivados de la pandemia, la moneda podría depreciarse”, añade.
La principal hipótesis que maneja el equipo de análisis de Ebury es la de una disminución de las compras en el marco del PEPP ((Programa de Compras de Emergencia frente a la Pandemia) de aproximadamente 20.000 millones€ a partir de enero de 2022, antes de poner fin al programa en marzo, al tiempo que se aumenta el APP (programas «tradicionales» de compra de activos) en 20.000 millones. “Esto significaría reducir casi a la mitad las compras de activos con respecto al ritmo actual”, subraya Ebury, que cree además que el BCE optará por ser paciente y empezar a subir los tipos en 2023.
Axel Botte, de Ostrum AM, cree que «la situación económica actual de Estados Unidos exige un endurecimiento de la política monetaria». «La Fed tiene todas las razones para poner fin a la flexibilización cuantitativa y comenzar a subir las tasas. La fecha de dicho cambio de política sigue siendo incierta y probablemente esté sujeta a riesgos epidémicos a pesar del sólido crecimiento económico en curso. La reducción en las compras de activos se acelerará, y será seguida por alzas de tasas y posiblemente algún tipo de reducción del balance», apunta.
«En la zona euro, la situación del Covid tendrá un efecto negativo en la actividad, dadas las nuevas restricciones puestas en marcha. El BCE tomará una decisión sobre el final del PEPP el jueves, manteniendo abiertas todas las opciones para poder aumentar el APP de forma temporal o más duradera. La decisión TLTRO es menos urgente, pero el importe pendiente de las operaciones de financiación (2,2 billones) nunca podrá refinanciarse en los mercados, en particular para los bancos más frágiles del sur de Europa», razona.
Por su parte, el Banco de Inglaterra (BoE) parece estar dispuesto a retrasar lo que se presenta como una inevitable subida de tipos. El Gobierno de Reino Unido finalmente ha introducido medidas restrictivas en respuesta a la nueva ola de Covid y eso podría proporcionar al comité de política monetaria del BoE un argumento oportuno para posponer el primer movimiento de tasas de 15 pb (0.10-0.25%) hasta febrero.
El equipo de Capital Markets Strategies de Tikehau Capital cree probable que la Fed se dé margen para subir los tipos, si es necesario, ya en el segundo trimestre de 2022. «Los mercados ya han anticipado dos subidas de tipos a partir del segundo semestre de 2022, tres en 2023», subraya.
Las proyecciones de inflación actualizadas del BCE para los próximos 3 años, y la introducción de su expectativa para 2024, deberían confirmar su visión de un fenómeno transitorio con previsiones por debajo del 2% para 2023 y 2024. No se prevé una nueva ronda de subidas de tipos, aunque la previsión de inflación para 2022 se sitúe muy por encima de sus previsiones de septiembre.
«Se espera con impaciencia la continuación del Programa de Compras de Emergencia (PEPP) del BCE, que expira en marzo de 2022. Para evitar una marcha demasiado pronunciada con el APP (Programa de Compra de Activos) con criterios menos flexibles y que no permita la compra de bonos del Estado griego, se anunciarán otras medidas. Así, tendrá que convencer de que responde a los temores de los inversores sobre una posible fragmentación financiera entre los países llamados «centrales» y la zona periférica», argumentan. Pero «será difícil para el BCE dar una orientación clara a largo plazo, dadas las incertidumbres actuales, en particular sobre los niveles de inflación en los próximos meses», advierte.
Nadia Gharbi, de Pictet WM, resalta que el objetivo del BCE es «evitar cualquier endurecimiento injustificado de las condiciones financieras tras el final abrupto del PEPP en marzo de 2022». El BCE, en un escenario alternativo, menos probable, puede lanzar un nuevo programa «puente» destinado a evitar la ampliación injustificada de diferenciales de rentabilidad a vencimiento de los bonos de países periféricos. Podría reservar 200.000 millones para un programa de este tipo, incluyendo 100.000 millones sobrantes del PEPP, con un enfoque flexible a lo largo de 2022.
«Pronosticamos que las compras de activos del BCE se reducirán casi a la mitad, de 1,1 billonesen 2020 y en 2021 a 570.000 millones de euros en 2022. No esperamos subidas de tipos antes de finales de 2023, aunque existe el riesgo de que lleguen antes», subraya.
Considera que la fase álgida en la interrupción de las cadenas de suministros ha quedado atrás. «Tras llegar a ser ligeramente mayor de 5 % este año prevemos un 4,5 % de crecimiento del PIB real de la Euro Zona en 2022 y 2,2 % en 2023», concluye.
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