
Gráfico: Airef
Una vez más, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) — el organismo público encargado de velar por la eficiencia del gasto — pone el dedo en la llaga. Las políticas activas de empleo, y en particular, el sistema de formación para el empleo, son ineficaces. Al menos en cuanto a su impacto sobre las posibilidades de hallar un empleo de los participantes en los cursos, según el análisis publicado hoy miércoles, centrado en los principales programas del servicio público de empleo de Castilla y León.
El servicio castellano leonés reclamó a la Airef que analizara cuatro de sus programas. Y el resultado de este análisis ha llegado hoy, detectando los mismos que tienen otros servicios públicos de empleo y programa de este subsistema de formación.
Esta vez la Autoridad pone la lupa sobre dos programas de formación para desempleados — el de formación para desempleados (FOD) y los itinerarios de orientación, formación e inserción (OFI) — y otros dos de contratación directa, de mineros, en un primer caso —ELMIN—, y otro de contratación por entidades sin ánimo de lucro —ELMIN—; en 2018, en ambos casos.
Cuarta parte de gasto en políticas activas
En el primer caso, la evaluación detecta los tristes resultado de los dos programas, a pesar de los 40 millones invertidos, que representan una cuarta parte del gasto en políticas activas de empleo de esta comunidad autónoma.
Aunque los dos programas mejoran en el corto plazo las opciones de hallar empleo de los participantes, esta mejoría se diluye rápidamente una vez que finalizan los cursos.
Sin embargo, uno de los programas incluyó servicios de orientación e inserción. Y, a pesar de su torpe diseño, su mera existencia disparó la empleabilidad o posibilidades de hallar empleo de los participantes. En el primer caso la posibilidad de hallar empleo mejora entre 5 y 10 puntos; mientras que en el segundo, la mejoría alcanza del 10 a 15 puntos.
En cuanto a los programas de contratación directa, la Airef constata una vez más la escasez de resultados, si se exceptúan los propios contratos suscritos por los antiguos mineros con los ayuntamientos, en uno de los programas; o de los desempleados en general con entidades sin ánimo de lucro, en el segundo.
Escasez de alumnos y poca ejecución
La Airef lanza una serie de recomendaciones para mejorar la eficacia de estos cursos de formación en línea con sus anteriores evaluaciones; es decir, la necesidad de dirigir mejor los cursos a las personas con mayores dificultades de hallar empleo, estudiar bien las necesidades de personal de las empresas de la zona, y sobre todo, acompañar a los desempleados con acciones de orientación e inserción laboral; así como finalmente evaluar los resultados de estos programas.
Pero además, la entidad evaluadora de la eficacia de las políticas públicas en España detecta diversos problemas adicionales que detalla en informe de 147 páginas.
En primer lugar, la Airef constata la dificultad para encontrar alumnos dispuestos a realizar los programas de formación por parte de las Administraciones encargadas, así como la dificultad para ejecutar el presupuesto consignado a subvenciones.
Así, en el caso del primer programa de formación para desempleados, el FOD, dirigido a unas 7.600 personas, y dotado en principio con 33 millones en subvenciones convocadas, solo se llegaron a ejecutar 20,2 millones; esto es, el 61% del total.
De forma parecida, el programa OFI, con unos 3.250 destinatarios, solo llegó a ejecutar 8 de sus 11 millones presupuestados, el 71%.
La evaluación de la Airef detectó además que dos tercios de los alumnos de los cursos de formación de uno de los programas, destinado en realidad a personas de baja formación, fueron cursados por universitarios.
Necesidad de reformas estructurales en España
La Airef advierte además que estas políticas activas no deben entenderse como un sustituto de las reformas estructurales “necesarias” para aliviar el paro y la elevada temporalidad que azotan el mercado de trabajo en España.
En síntesis, el estudio incide un los vicios ya detectados en otras Administraciones del país, encargadas de diseñar y ejecutar las políticas de empleo, que en España están repartidas, por un lado entre el Gobierno central, encargado del pago de subsidios y prestaciones; y por otro las comunidades autónomas, que organizan los cursos y el resto de atención —escasa— a los parados.
Así, la Airef denuncia la falta orientación a resultados de los programas analizados del ECYL, el servicio público de empleo de Castilla y León, incapaz además de evaluar la eficacia de sus programas, a pesar de la riqueza de datos que se generan, o de adaptar sus programas a las necesidades de los usuarios y las empresas de Castilla y León; lastrado finalmente además por una gestión que requiere una “alta carga administrativa”.
Así, los recursos se consumen con poca utilidad, viene a decir la Airef, puesto que se diseñan programas muy generalistas, en lugar de orientarlos a las características de las personas a las que debieran ir dirigidos —personas con baja formación, en general; y parados de larga duración, en su mayor parte—.
Con todo, el Gobierno central, la Airef le recomienda que aborde las reformas estructurales que posibiliten una mejor coordinación entre Administraciones y eviten los solapamientos de programas detectados; multipliquen la capacidad de los servicios públicos de empleo para orientar e intermediar entre los parados y las empresas; al tiempo que desarrollan herramientas de diagnóstico avanzadas, que permitan explotar los ricos rastros de datos que se generan (una queja insistente es que los formularios ni siquiera están digitalizados).
Una vez más la Airef insiste en la necesidad de evaluar la eficacia de los programas de formación, hasta el punto de recomendar incluso la creación de una unidad interna de seguimiento dentro del propio servicio público de empleo ECYL.
Por último, la Airef recomienda revisar el modelo de financiación a fin de permitir que el diseño de los cursos abarque varios años. Una perspectiva plurianual que ayudaría además a crear verdaderos itinerarios, y no el simulacro actual, donde esos itinerarios están compuestos en realidad por un solitario curso, sin ligazón con otras acciones formativas.
Finalmente, la Airef propone vincular los cursos con otros programas de formación y, en el caso de los programas que incluyen contrataciones, ligar estos contratos a la realización de varios cursos previos, mejorando la subvención por períodos más largos, aunque sea con cuantías decrecientes.