Inflación: la visita de la vieja dama

16/12/2021

Hernando F. Calleja.

A estas horas los bancos centrales, al menos los que tienen un estatuto de independencia de los gobiernos, estarán pensando en cómo empaquetar sus regalos para que la mala noticia que contienen lo parezca un poco menos. Aunque la mala noticia no lo es tanto, si bien se mira. Pero lo parece en cualquier caso.

La inflación cabalga y la política expansiva parece que ha agotado su capacidad de estímulo de la economía. Estamos ante una de esas situaciones que dejan perplejos a los economistas mecanicistas. La inflación no viene de un sobrecalentamiento o un crecimiento desmesurado y convulso de las economías. Es cierto que hay una demanda insatisfecha en muchos ámbitos, pero se debe más a constricciones o, claramente, manipulaciones de varios mercados de factores que a lo que la demanda puja. La carestía inducida por esas manipulaciones, por artificial y grosera que nos parezca, tiene mal remedio.

Y esto ocurre cuando las distintas figuras de expansión monetaria, pueden haber perdido eficacia  porque los agentes económicos están ahítos de liquidez y no tienen capacidad real de absorber más y el precio del dinero ha dejado durante mucho tiempo de ser la primera preocupación, para ser superado por la inquietante pregunta de en qué invertirlo y cómo rentabilizarlo.

Algunos  pregonaban, con una simplicidad pasmosa, que ¡menos mal! que Europa rectificó la política de austeridad aplicada frente a la crisis financiera y ha afrontado esta crisis haciendo lo contrario. Ahora, estos mismos, si les queda tiempo entre sus henchidas reflexiones, tienen la oportunidad para comprobar que la prodigalidad monetaria no puede circular como el Ebro estos días, sino que exige pulso y control, porque el tiempo acaba erosionando sus propias oportunidades.

La primera reacción de todos los sectores engolfados en el exceso de dinero ha sido asegurar que este periodo de inflación sería breve y poco profundo. Desde la primavera vienen diciéndolo, pero los datos les van desmintiendo. Estamos ya en diciembre y, en España, sin ir más lejos, ya tenemos las pensiones indexadas, las subidas de remuneraciones de los funcionarios comprometidas en los Presupuestos y los sindicatos comienzan a plantearse estrategias reivindicativas de subidas de salarios. Y las palancas de control de precios están completamente oxidadas.

Los bancos centrales, que pasaron de malditos a sabios, generosos y humanitarios, ahora tienen que comunicar que van a dar inevitablemente un giro en su política y van a acabar con esta etapa de dinero-champán. ¿Cómo envolver esta noticia para no volver a su condición anterior de malditos para la legión de los solidarios por cuenta ajena? Mal arreglo, porque, en Europa, por ejemplo, tienen compromisos fijados para varios ejercicios.

En la comedia trágica de Dürrenmatt, el Alcalde del pueblo sumido en la ruina exclama: ¡Nos encontramos ante un enigma económico!

1.- No esperen a que pongan La visita de la vieja dama en un teatro de su pueblo. Léanla, que se lo pasarán igual de bien.

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