El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido elevar de forma temporal sus compras de activos durante 2022 debido a que considera «necesaria» esas estrategia para estabilizar la inflación en su objetivo del 2% a medio plazo.
El programa de compra de emergencias contra la pandemia (PEPP) finalizará en marzo de 2022, pero durante los seis meses siguientes el BCE elevará las compras al amparo de su programa estándar de compra de activos (APP).
Como se esperaba, el BCE ha mantenido sin cambios los tipos de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación en el 0%. La tasa de facilidad de depósito continuará en el -0,50%, y la de facilidad de préstamo en el 0,25%.
Su presidenta, Christine Lagarde, admite la «significativa» revisión al alza de los pronósticos de inflación para la Eurozona, pero se desmarca de las subidas de tipos aprobadas por la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra (en este caso, la primera desde 2018): «sigue siendo bastante improbable que subamos los tipos en 2022, pero nos guiamos por los datos».
La posición en el ciclo económico de la zona euro difiere de la de EEUU o Inglaterra, por lo que «no puede asumirse que si algo pasa con la Fed, pasará con el BCE», argumenta.
Hasta ahora, el BCE compraba bajo este programa estándar 20.000 millones netos de activos por mes. Sin embargo, entre abril y junio, una vez acabado el extraordinario creado para hacer frente a la pandemia, el BCE ha acordado elevar las compras a 40.000 millones por mes (60.000 millones más de lo previsto para el conjunto del trimestre).
En el tercer trimestre de 2022, las compras serán de 30.000 millones por mes (30.000 millones más de lo previsto para el conjunto del trimestre). Desde octubre de 2022, las compras se volverán a situar en 20.000 millones netos mensuales.
Además, el BCE tiene previsto realizar compras de bonos soberanos de Grecia al amparo del PEPP, que finalizará en marzo, pero que seguirá reinvirtiendo los vencimientos de la deuda adquirida hasta finales de 2024 «para evitar una interrupción de las compras en esa jurisdicción, lo que podría alterar la transmisión de la política monetaria a la economía griega mientras se está recuperando todavía de la pandemia», ha especificado el banco central.
El BCE no puede comprar bonos griegos bajo su programa estándar porque el rating del país está fuera del grado de inversión. Sin embargo, con el programa PEPP realizó una excepción por el impacto extraordinario de la pandemia. Desde que se anunciara el PEPP en marzo de 2020, el BCE ha comprado 34.925 millones en bonos soberanos griegos, un 2,33% del total de compras del programa.
El objetivo es que la inflación se estabilice hacia la meta del 2% en el medio plazo, por lo hay que «mantener la flexibilidad y la opcionalidad» en la conducción de la política monetaria. «Dentro de nuestro mandato, en condiciones de tensión, la flexibilidad seguirá siendo un elemento de la política monetaria siempre que las amenazas a la transmisión de la política monetaria pongan en peligro el logro de la estabilidad de precios», insiste la presidenta del BCE.
En el caso de una nueva fragmentación del mercado relacionada con la pandemia, las reinversiones de PEPP se pueden ajustar de manera flexible a lo largo del tiempo, las clases de activos y las jurisdicciones en cualquier momento. Incluso, las compras netas del PEPP «también podrían reanudarse, si fuera necesario, para contrarrestar los choques negativos relacionados con la pandemia».
Aunque reconoce que Ómicron puede tener un impacto adverso para la Eurozona, cuyo alcance es de momento desconocido, Lagarde lanza un mensaje de confianza en las economías europeas, que son más resistentes, «más fuertes variante tras variante», y en que durante 2022 los precios de la energía se estabilizarán, los patrones de consumo se normalizarán y se relajarán las presiones sobre los precios relacionadas con los cuellos de botella y los problemas en las cadenas de suministros.
Inflación del 2,6% en 2021y del 3,2% en 2022
No obstante, el BCE ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento para la Eurozona en 2022, mejorando notablemente el de 2023, y eleva «significativamente» sus previsiones de inflación: del 2,2% previsto en septiembre se pasa al 2,6% en 2021; del 1,7% al 3,2% en 2022; y del 1,5% al 1,8% en 2023 y 2024. Lagarde insiste en que la inflación se situará por debajo del 2% al final del horizonte de las proyecciones macroeconómicas.
Lagarde admite una pérdida de impulso en los últimos meses de 2021, que se extenderá al arranque de 2022, lo que retrasará al primer trimestre del próximo año el momento en el que la Eurozona recupere el PIB previo a la pandemia.
El BCE vaticina ahora que el PIB de la región crezca un 5,1% este año, para quedarse en el 4,2% en 2022, cuatro décimas menos de lo esperado el pasado mes de septiembre. Eso sí, mejora su pronóstico para 2023,desde el 2,1% hasta el 2,9%. En 2024, la economía de la Eurozona crecerá el 1,6%.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.