¿Cuántas subidas de tipos se esperan en 2022? Es la cuestión que concentra la preocupación de los analistas y de las gestoras. Para el equipo de Portocolom AV, «el mercado no ha revisado todavía al alza sus previsiones de tipos de interés». «La inflación nos acompañará por un período más extenso de lo que muchos desearían, por lo que esas revisiones no deberían tardar en producirse», argumenta.
«En este sentido, es curioso ver las fuertes divergencias que existen entre los grandes bancos de inversión a la hora de opinar sobre las actuaciones de la Reserva Federal en 2022, pero los más atrevidos ya hablan incluso de tres subidas de tipos el año que viene», añade. «Muy pocos han/hemos vivido en un escenario persistente de alta inflación, por lo que es un territorio desconocido», apunta.
«Creemos que los bancos centrales, y más concretamente la Reserva Federal, irán adaptando su mensaje con el objetivo de preparar a los inversores de cara al nuevo escenario. El riesgo existente es que el posible retraso en la revisión de previsiones y posibles actuaciones por parte de los bancos centrales mantenga los tipos de interés reales negativos por un período más largo de lo necesario, lo que en principio “retroalimentaría”, aún más, la inflación. Por ello, creemos que veremos actuaciones por parte de los bancos centrales antes de lo que muchos prevén», consideran los expertos de la agencia de valores.
«En este escenario, y a la espera de acontecimientos, en renta variable mantenemos una visión neutral en lo que a ponderación en las carteras se refiere, seguimos recomendando la reducción de duración en las carteras de renta fija ya que es previsible un deslizamiento al alza en las curvas de tipos de interés, y recomendamos elevar el posicionamiento en fondos de rentabilidad absoluta muy concretos que vienen funcionando bien en un escenario como el descrito», concluyen en Portocolom.
Christian Scherrmann, DWS U.S. Economist, destaca que la Fed proyecta casi tres subidas el próximo año. Su presidente, Jeorme Powell, reconoce que la Fed ve ahora una mayor presión sobre los precios en una «gama más amplia de bienes y servicios» (la palabra «transitoria» se eliminó del comunicado), pero también subraya que el progreso hacia el máximo empleo ha sido «rápido».
Interpreta que es «un primer movimiento de la Fed para restaurar su credibilidad como institución gestora de la inflación». «Una reducción más rápida de las compras de activos significa que la Fed podrá subir los tipos ya en el segundo trimestre de 2022», insiste.
Carlos del Campo, miembro del departamento de Inversiones de Diaphanum, señala que la inflación en máximos históricos desde 1982 con una tasa de paro muy cercana al pleno empleo, ha obligado al reelegido Powell a duplicar el ritmo mensual de reducción de compra de bonos hasta 30.000 millones$ a partir de mediados de enero y finalizará el tapering en marzo (antes se prevaía en julio), acortando el calendario de subidas de tipos de interés con 3 posibles movimientos al alza en 2022 y otros 3 en 2023.
«En septiembre 9 miembros de la Fed eran partidarios de no subir tipos en 2022 y ahora todos los miembros esperan al menos 1 subida en 2022 y 10 de 18 miembros esperan 3, reflejando un claro cambio en la orientación de la política monetaria», explica.
“La reacción de las Bolsas fue positiva ya que el mercado interpreta que los tipos de interés reales seguirán siendo lo suficientemente reducidos como para encontrar alternativas atractivas a la renta variable en un mercado repleto de liquidez”, señala Carlos del Campo. “Tras el anuncio, los bonos cayeron en precio, si bien permanecen por debajo de los máximos de los últimos meses. La retirada de estímulos será una de las principales claves para el próximo ejercicio ya que una normalización de la política monetaria abrupta podría generar volatilidad en un mercado con unas valoraciones por encima de la media histórica”, subraya
Bill Papadakis, Estratega macro de Lombard Odier, cree que «lo más interesante es que la Fed deja sobre la mesa una subida de tipos en primavera». «La combinación de un tapering más rápido y la expectativa de tres subidas el próximo año abre la posibilidad de un «despegue» de los tipos de interés en primavera, poco después del fin de las compras de activos. Este escenario estaría en consonancia con el giro de la Fed hacia una mayor preocupación por la inflación y la consideración de los riesgos de Ómicron como relativamente limitados», opina.
«Aunque este cambio parece razonable en el contexto de los recientes datos macroeconómicos, podríamos acabar con un resultado menos agresivo en 2022, a medida que el panorama de la inflación empiece a ser más benigno, se reduzca el apoyo fiscal y el impulso del crecimiento disminuya un poco», advierte.
Charles Diebel, responsable de estrategias de renta fija de Mediolanum International Funds Ltd (MIFL) pronostica un «adelanto» de las subidas de tipos previstas. «Esperamos tres subidas de tipos en 2022 a partir del segundo trimestre de 2022. Este giro «agresivo» en sus perspectivas se acerca al escenario central esperado por el mercado y el riesgo de cola es que adopten una postura menos agresiva debido a que la variante ómicron, empañando las perspectivas», señala.
Geir Lode, director de Renta Variable Global del negocio internacional de Federated Hermes, ve «inevitable que la Reserva Federal y otros bancos centrales comenzaran a moverse para tratar de asegurar que no veamos una inflación desbocada». La Reserva Federal duplicará el ritmo del tapering, llevando el programa de compra de bonos a su fin en marzo y publicó las expectativas revisadas de 3 subidas de tipos en 2022, lo que «transmite la confianza que tienen en la fortaleza de la economía de cara al próximo año, pero también la gravedad de la necesidad de frenar la subida de precios».
Sin embargo, «hay indicios de que podríamos estar acercándonos a un pico de inflación» tras la revisión de las perspectivas de la AIE de que los precios del petróleo, basados en la curva a plazo, sean «un 15% más bajos para 2022» que en el informe del mes pasado, y que estamos en el «principio del fin» de la escasez de los chips que abastecen a tantos bienes de consumo.
La propagación de Omicron, confirmada en más de 70 países es significativamente mayor que la de Delta, por lo que «sólo parece cuestión de tiempo que haya un mayor temor en el mercado de que no sólo estemos ante un cuarto trimestre débil, como sugieren los datos hasta ahora, sino que el primer semestre de 2022 también se verá afectado significativamente, ya que los consumidores cautelosos se quedarán en casa y la enfermedad generalizada afectará a la fabricación y la logística».
Diego Morales, del Departamento de Inversiones de Aspain 11 Family Office, y Francisco Sepulcre, del Departamento de Grandes Patrimonios, aportan su punto de vista sobre el movimiento de la Fed: «lo que nos dicen con el cambio firme en sus expectativas desde una única subida de tipos que mostraron en septiembre hasta tres en el día de ayer es que esperan un crecimiento efectivamente robusto de la economía estadounidense, tan robusto para que tres subidas de tipos no ralenticen la economía lo suficiente para evitar el objetivo del máximo empleo bajo unas estables condiciones de financiación». «Las subidas de tipos tenían que darse y son buenas para revertir la situación de una política monetaria cuanto menos discutible», añaden, mientras vaticinan que «al igual que con los mercados de renta fija, podemos ver salidas de capital de aquellas empresas cuyos beneficios generen incertidumbre o estén más ligadas al crecimiento, al menos en el corto plazo»
Craig Erlam, analista de mercado sénior, Reino Unido y EMEA de OANDA, subraya que los bancos centrales de todo el mundo han anunciado cambios en sus políticas para prevenir los riesgos de inflación. «La Reserva Federal nos puso en marcha el miércoles por la noche y aceleró su reducción de las compras de activos, que ahora terminará en el primer trimestre y permitirá que los tipos empiecen a subir poco después. La mayoría de los responsables de la política monetaria pronostican tres subidas de tipos el año que viene, lo que supone un giro hacia el extremo más agresivo de las expectativas, algo que los inversores acogieron con los brazos abiertos» porque «temen la inflación mucho más que un modesto endurecimiento».
El BCE «será flexible con todas las herramientas y hará los ajustes necesarios, esto puede parecer obvio, pero está pensado para evitar las críticas y la confusión en un momento en que las previsiones están sujetas a revisiones tan importantes».
Dentro de los bancos centrales, Turquía es «la anomalía». «Un banco central que está en un planeta diferente al resto de nosotros y que pone en práctica las creencias poco ortodoxas del presidente Erdogan en materia de política monetaria. Y el resultado es tan previsible como desastroso. Otro recorte de tipos de 100 puntos básicos ha situado hoy el tipo repo en el 14%, un 5% menos desde septiembre. Con una inflación del 21,31% y en aumento, y con la lira cayendo a nuevos mínimos, con una pérdida de más del 5% frente al dólar hoy, se avecinan días más oscuros para el país», avisa este experto.
Ulrike Kastens, Economist Europe para DWS, cree que la reducción de las compras de activos «marca un primer paso claro hacia la normalización». «Sin embargo, que sea un paso suficientemente grande dependerá, de forma decisiva, de la evolución de la inflación en los próximos meses. No obstante, es evidente que, a diferencia de la Reserva Federal, el BCE no tiene prisa por comprometerse a salir de su política monetaria ultralaxa», razona.
Pietro Baffico, Economista de abrdn, descarta que el BCE suba tipos en 2022, «dado que las compras netas terminarán antes de cualquier aumento» de éstos. «El BCE prefirió permitir una mayor flexibilidad en el futuro en lugar de asumir mayores compromisos. Esto puede parecer una postura relativamente agresiva para los inversores, pero, en general, todavía implica un periodo largo antes de una plena normalización. Esto va en línea con nuestra opinión de que el BCE se mantiene en el lado dovish entre los principales bancos centrales, cambiando sus políticas sólo gradualmente y manteniendo la flexibilidad», argumenta.
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