Cuenca, vandalismo silenciado contra una escultura de Tomas Bux

22/12/2021

Eduardo Romero.

En Cuenca han destrozado, hasta su total destrucción, una escultura ubicada en una plaza pública y el Ayuntamiento no ha dicho -ni hecho- nada. Conociéndolos, dirán que no se han enterado. Me refiero a los responsables municipales que, hace una semana larga de producido el destrozo/desaparición, tan sólo habían retirado los restos del desastre.

La escultura del artista local -y reconocido ceramista y pintor- Tomás Bux, fue destrozada días atrás por un sujeto -sobradamente conocido en la ciudad- porque, según él, estaba estresado. Lo que es inexplicable -excepto en Cuenca- es que el silencio sea sepulcral. Hay actuaciones policiales sobre el hecho y, curiosamente, ni los sagaces reporteros locales se han enterado de nada.

La escultura, curiosa y apreciada, llevaba instalada en la plazuela de la calle de San Roque frente al popular Mesón El Bodegón, con todos los beneplácitos municipales desde la primavera de 2014 sin debate de color político alguno. Es más, el proyecto Comenius Regio fue inaugurado por el entonces alcalde Juan Avila.

Cierto es que su motivo -véanse las fotos ilustrativas- era curioso y común en el uso humano. Ni siquiera los eternamente ofendidos pueden mostrar reparo alguno a lo que, por su bien, espero que utilicen a diario.

Escultura TOMAS BUX en su estado original

Así ha quedado el conjunto escultórico

Pero vayamos al futuro. El Ayuntamiento con su alcalde a la cabeza tiene la obligación de reparar el desaguisado de acuerdo con el artista vejado y en favor de los ciudadanos agraviados y perjudicados en su patrimonio.

Asociaciones, entidades deportivas, clientes del mesón juntos al que se ubicaba la escultura, están es sintonía para solventar un asunto que enturbia el buen nombre cultural de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad.

El Consistorio Municipal, si tiene la honestidad que a una institución de su prestigio y rango histórico corresponde, debería actuar judicialmente contra el autor del acto vandálico cuya filiación parece constar en denuncia en la Comisaria d Policía de Cuenca. No hay excusa amparada en desconocimiento de la autoría.

Los ciudadanos de Cuenca no merecen el silencio de sus autoridades cuando hablamos de sus artistas, de su patrimonio, de su prestigio, de su turismo como forma de vida, ni como respeto a lo propio. Sea quien sea el vándalo. Mal ayuntamiento es aquel que se hace el sueco frente a quien destroza su patrimonio, y peor sería si ese silencio lo fuese por no molestar a otrora poderosos. Ya en abril pasado al ayuntamiento le armaron otra de vandalismo en la Fundación Aguirre donde les afanaron dos cuadros. No aprenden.

Y mi último recordatorio es para los colegas de la información local. Doce días después del destrozo total de la escultura de Tomas Bux seguían sin enterarse de nada. Así están las cosas por Cuenca, Patrimonio de la Humanidad, ja, ja.

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