
Durante los últimos años las empresas más influyentes del mundo (Google, Apple, Tesla…) han apostado por crear un entorno de trabajo en el que dar cabida a actividades de ocio y descanso, tales como salas recreativas, cafeterías o incluso rincones en los que dormir la siesta. Aunque pueda parecer sorprendente, son numerosos los estudios que demuestran la relación entre el estado emocional del trabajador y la productividad laboral.
Lograr un alto rendimiento laboral no solo precisa de medidas orientadas a la propia labor empresarial. El hogar u otros espacios en los que desarrollamos parte de nuestra vida privada influyen de manera decisiva en nuestro estado de ánimo. Por ello, elementos tan aparentemente superfluos como la estructura de la cama o la orientación de los muebles acaban por repercutir, de manera directa, en la productividad laboral.
La influencia del descanso en el alto rendimiento
En abril de 2021 el CEO más famoso del mundo, Jeff Bezos, reconocía en una conferencia que, por encima de otros factores, lo más importante para su productividad era su descanso. Así, el millonario aseguraba que él descansaba un mínimo de 8 horas al día, pues ello le permitía tener una mente clara y tomar decisiones rápidas y acertadas de manera eficiente.
Las afirmaciones de Bezos no van desencaminadas de los resultados que estudios e investigaciones recientes han arrojado. El agotamiento, el estrés o el sueño tienen repercusiones directas en áreas cerebrales, además de producir serios problemas físicos y psicológicos a largo plazo. Por el contrario, las personas que descansan profundamente actúan de manera más relajada, toman decisiones más rápido y son capaces de gestionar y albergar más información en la cabeza.
Para descansar adecuadamente por las noches, los expertos recomiendan tomar una serie de medidas. En primer lugar, debemos desconectar los dispositivos móviles y olvidarnos del trabajo en nuestra hora de descanso. Además, es preciso contar con una cama apropiada, con estructura y colchón óptimos para la columna vertebral.
El espacio de trabajo también importa
Las actividades de descanso y ocio no solo tienen lugar en el hogar. El invertir muchas horas en una oficina repercute en la mentalidad del trabajador, ya que nadie permanece durante ocho horas en un estado de concentración elevado. Las grandes empresas lo saben y, como consecuencia, están apostando por la creación de salas independientes dentro de la empresa, con espacios abiertos, dedicados al ocio y decorados concienzudamente persiguiendo un objetivo.
Por ejemplo, las salas abiertas, con un sofá o mesa centro de madera, producen emociones plenas y satisfactorias en los trabajadores. De algún modo, asociamos estos espacios a rincones del propio hogar, como pueden ser el salón o la cocina, permitiendo que, incluso dentro del entorno laboral, nuestro cerebro desconecte de la labor que está ejecutando y descanse, mejorando el rendimiento cuando dicha labor se retoma.
Asimismo, algunos factores ambientales, como la luz del sol o la presencia de plantas, son beneficiosos para generar un clima de trabajo agradable y ajeno al estrés empresarial. En este sentido, contar con ventanas abiertas, airear el espacio y decorar la oficina con muebles y objetos acogedores mejorará la productividad de los trabajadores.
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