Los analistas pronostican que la Fed iniciará las subidas de tipos en marzo

25/01/2022

Miguel Ángel Valero. Thomas Costerg (Pictet WM) aporta una interpretación política al giro 'halcón' de la Reserva Federal: "la alta inflación puede ser un problema político para los demócratas en las elecciones de mitad de mandato de noviembre".

James McCann (abrdn) considera que la Fed «sigue recibiendo sorpresas desagradables en el frente de la inflación, ya que lucha contra una tormenta perfecta de aumento de los precios de la energía, la inflación desenfrenada de los bienes duraderos y el aumento de los alquileres». «Y la aceleración del crecimiento salarial aumenta el riesgo de que veamos una inflación más persistente, si las empresas intentan proteger sus márgenes ante el continuo aumento de los costes», avisa.

Por eso, vaticina que la reunión de la Fed «señalará claramente el inicio de las subidas de tipos en marzo». «Una retirada más rápida del apoyo a la política monetaria coincidirá con un endurecimiento más abrupto de la política fiscal a medida que las medidas de apoyo a la pandemia desaparezcan por completo», añade, lo que apunta «a un crecimiento más débil en el futuro».

François Rimeu (La Française AM) también cree que la Fed aprovechará la reunión de enero para «sentar las bases de una subida de tipos en marzo y comenzar a formular un plan de reducción del balance». Y lanza estos pronósticos:

  • La Reserva Federal confirmará una subida de tipos en marzo tras la publicación de datos muy sólidos sobre el empleo y los precios.
  • Como la incertidumbre sigue siendo muy alta, especialmente en el frente de la inflación, esperamos que la FED siga dependiendo de los datos en lo que se refiere al ritmo de las subidas de tipos en 2022.
  • La Fed confirmará el ritmo de reducción del programa de compras (30.000 millones$ s al mes) y el programa de expansión cuantitativa (QE) finalizará en marzo. No creemos que la FED ponga fin a las compras de forma abrupta en esta reunión.
  • También esperamos que la Fed ofrezca más información sobre la reducción del balance, sin comprometerse a un plazo concreto (ni a una cantidad específica) para evitar cualquier reacción de pánico en los mercados financieros. El anuncio formal podría producirse durante el verano, tras las dos primeras subidas de tipos (marzo y junio).
  • No esperamos que la Fed indique que está abierta a la posibilidad de una subida de 50 puntos básicos en marzo

Paolo Zanghieri (Generali Investments) coincide en ese giro ‘halcón’ de la Fed: «Es probable que sea más clara y aporte datos sobre el calendario de evolución de los tipos de interés, mientras que la divulgación de los detalles del balance tendrá que esperar a la primavera». «Esperamos que Powell sugiera firmemente que la primera subida de tipos se producirá ya en marzo. Sólo unas lecturas muy malas del informe sobre el mercado laboral de enero y/o un endurecimiento sorprendentemente rápido y considerable de las condiciones financieras durante la próxima semana empujarían a la Fed a retrasar la primera subida de tipos», argumenta.

Pero considera poco probable una subida de 50 puntos básicos, con el fin de mostrar una fuerte determinación para luchar contra la inflación. «Subir los tipos al ritmo previsible de 25 puntos básicos permite a la Fed la flexibilidad que necesita dadas las inciertas perspectivas económicas. Además, una subida brusca de los tipos de interés oficiales podría provocar un endurecimiento inoportuno de las condiciones financieras», argumenta.

«Es posible que haya más información sobre cómo y con qué rapidez la Fed reducirá su balance, pero no una revelación completa», por lo que «es probable que muchas preguntas sigan sin respuesta, como los límites a la cantidad de bonos no reinvertidos, la posibilidad de vender activos además de no reinvertir los bonos que vencen y cómo cambiará la composición del balance de la Fed durante el proceso».

«Esperamos que el endurecimiento cuantitativo comience en el tercer trimestre, tras dos subidas de tipos, por lo que la reunión de mayo será un momento adecuado para que la Fed explique los detalles», comcluye.

Thomas Costerg (Pictet WM) interpreta que «la Reserva Federal será juzgada por evitar tener que recortar los tipos de nuevo los próximos años». Se apunta a la tesis de «un considerable giro hacia la línea dura » y aporta una interpretación política: «la alta inflación, puede ser un problema político para los demócratas en las elecciones de mitad de mandato de noviembre».

Cree que el aumento de los salarios, y su posible contagio a la inflación, obliga a la Fed a actuar con más contundencia. «De manera que la Reserva Federal, que durante mucho tiempo ha tratado de evitar sorprender a los mercados., se enfrenta a una creciente tensión entre parecer serena o reaccionar ante el aumento de la inflación.  Hay que ver qué decide sobre flexibilización monetaria cuantitativa y sí sigue comprando bonos cada mes, aunque sea a ritmo progresivamente, reducido hasta marzo.  Podría poner fin a sus compras mensuales antes si realmente tiene intención de reducir su balance con antelación.  Ahora bien, su enfoque «gradualista» requiere que el programa de compras de bonos termine como ha programado, en marzo», argumenta.

«Estimamos una probabilidad del 40% de que la expansión monetaria cuantitativa de la Reserva Federal termine este febrero en lugar de marzo.  También esperamos que señale que se avecina un aumento de tipos de interés del 0,25 % tras la reunión del próximo marzo.  Además consideramos que se apegará a un enfoque predecible y gradualista en cuanto a subida de tipos de interés a lo largo de 2022.  También que la contracción de su balance seguirá siendo pasiva, dejando madurar a vencimiento los bonos que posee, en lugar de venderlos activamente, con límites mensuales para evitar reembolsos demasiado grandes», añade.

«En cuanto al ritmo de aumento de tipos de interés en nuestro escenario principal será un ritmo pausado, de 0,25 % por trimestre, frente a 0,5 % por trimestre o 0,5 &% en una cada reunión -dos por trimestre- La última subida del 0,5 % se remonta a mayo de 2000, cuando presidía Alan Greenspan, a quien preocupaba que los altos precios de los activos impulsaran demasiado la demanda y fomentaran más presiones inflacionistas.  No creemos que actualmente la Reserva Federal haya llegado a ese punto en sus reflexiones, aunque algunos de sus miembros pueden estar orientándose en tal sentido», razona.

«Sea lo que sea, a largo plazo, la Reserva Federal será juzgada no por su capacidad para subir los tipos de interés, sino para evitar tener que recortar los tipos de nuevo a cero y reiniciar una expansión monetaria cuantitativa cuando llegue el primer shock externo los próximos años.  De momento está lejos de haberlo asegurado», concluye.

 

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