Ron Temple, jefe de renta variable estadounidense de Lazard Asset Management, cree que el reto mundial más importante a largo plazo es la adaptación al cambio climático y su mitigación, que aumentara las presiones inflacionistas en todo el mundo durante los próximos años. Este impulso inflacionista no está descontado en los mercados, avisa.
Las presiones inflacionistas conducirán a una política monetaria divergente en los mercados desarrollados que aumentarán la volatilidad de los tipos, el crédito y los mercados de divisas. Este contexto provocará una rotación de capital en el mercado de renta variable que se desplazará desde los valores de crecimiento altamente especulativos hacia valores de calidad más predecibles.
«El escenario macroeconómico actual favorece el alza de los activos. Por desgracia, los precios ya son altos», subraya.
«Esperamos que la inflación siga por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal», con el rendimiento del Tesoro de EE.UU. a 10 años acercándose al 2,55%. «Si la Reserva Federal sube los tipos de interés a corto plazo de manera agresiva, nuestra opinión sobre la inclinación de la curva de rendimiento cambiaría sin duda», matiza.
El aumento de los tipos a largo plazo en EEUU influirá en la ralentización del crecimiento, por lo que «creemos que la Fed optará por la vía intermedia de subir tipos moderadamente como póliza de seguro, pero tendrá en cuenta la trayectoria descendente de la inflación».
Las divergencias de inflación darán lugar a diferentes movimientos de política monetaria en 2022, lo que aumentará la volatilidad de los tipos, la divisas y los mercados de renta variable.
En Europa, las perspectivas a media plazo son más optimistas para Lazard. La política será el motor del cambio europeo y apunta a un escenario dispuesto a combatir el cambio climático.
En España, la gran inyección de inversiones del Fondo de Recuperación de la UE impulsará considerablemente la actividad económica.
«A medida que los mercados laborales europeos se normalicen, la presión salarial aumentará pero no está claro si volverá a los niveles anteriores a la pandemia o si empujará a nuevos niveles de salarios reales», señala Temple.
«Prevemos que el BCE reducirá su ritmo de manera menos agresiva que la Reserva Federal y es poco probable que suba los tipos hasta 2023», añade.
«En definitiva, 2022 podría ser otro buen año para la renta variable mundial, en particular para los valores de calidad, cíclicos y de valor. La selección de valores será la clave de rendimiento en un mercado volátil de mayor dispersión y cambios en los factores de riesgo y rentabilidad», concluye.
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