Se constata la caída del sector industrial durante la pandemia y se prevé una complicada recuperación si no se emplean de manera eficiente los fondos asociados al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, según el V Barómetro Industrial, elaborado por el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) con la colaboración de la Fundación Caja de Ingenieros, y el informe ‘Una perspectiva económica de la situación de la industria en España: actualización 2021’, del Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas de España (CGE).
El peso de la industria en el PIB ha pasado del 18,7% en 2000 al 14,69% en 2020. Su valor añadido bruto (VAB) ha bajado del 20,6% al 16,09%. En el caso de la industria manufacturera, su pedo en el PIB ha pasado del 16,2% al 11,03% y su VAB bajó del 17,8% al 12,08%.
La producción industrial creció en noviembre de 2021 el 5,6%, insuficiente para compensar el descenso del 9,1% en 2020. El empleo del tercer trimestre de 2021 baja cuatro décimas, hasta el 13,62%.
El 74% de los ingenieros cree que los Fondos de Recuperación no van a llegar de forma adecuada a las pymes industriales; el 60% considera que el incremento del precio de la energía está afectando de manera significativa; el 62% afirma haber sufrido el desabastecimiento de algunos productos o materias primas, y el 87% confirma que se ha producido un encarecimiento de éstos,.
El presidente del COGITI, José Antonio Galdón, cree que “el V Barómetro Industrial refleja la evidente mejoría de las condiciones globales del sector en relación al caótico año 2020, pero a su vez, pone de manifiesto la alta incertidumbre que existe en el sector y los numerosos problemas a los que ha de enfrentarse en el corto plazo sin que exista una estrategia clara para dinamizar este importantísimo sector productivo y estratégico”.
«Debemos ser capaces de liderar las tecnologías y crear el entorno productivo, con las que realizar la transición energética y sostenible de nuestra economía, porque serán el eje del desarrollo de los próximos años”, recalca.
El presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, añade que «se muestran claramente los efectos de la COVID-19 en el sector; en nuestra opinión, su duración y efecto final dependerá mucho de las medidas adoptadas, teniendo en cuenta dentro de estas el uso que se haga de los fondos europeos destinados a ello, si se aprovechan o no para generar economías de escala con un efecto tractor que financie reformas estructurales y actuaciones pendientes necesarias para la modernización de la industria española, así como del resto de sectores productivos”.
El director del Servicio de Estudios CGE y coordinador del Informe, Salvador Marín, opina que «para que la industria española mejore su competitividad, se considera necesario priorizar las políticas de I+D+i; favorecer que las empresas españolas ganen en tamaño, ya que el porcentaje de empresas españolas no ha variado significativamente desde el último barómetro (99,47% son pymes, y de ellas un 84,84% son microempresas, un 12,83% son pequeñas empresas y un 2,33% medianas); e incentivar que se transforme o adapte la oferta industrial, la cooperación público-privada y la formación profesional”.
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