No parece que el 60 cumpleaños de la Política Agrícola Comunitaria (PAC) llegue en el mejor momento. El aniversario coincide con un momento convulso para el campo, no solamente en España, y en medio de las consecuencias de la pandemia, el cambio climático, y de problemas de suministro por la crisis de las materias primas. Además, la PAC afronta su enésima reforma, en busca de una agricultura más ‘verde’ en Europa.
El origen de la PAC se remonta a los años 50 del siglo XX, cuando Europa arrastraba las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y no era capaz de garantizar un abastecimiento de alimentos suficiente para su población. El apoyo a la agricultura y a la ganadería para que aumentase su productividad era clave para todo el continente.
La PAC fue creada en 1962 para los Estados fundadores del mercado común europeo (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) con tres objetivos:
- 1.-aumento de la productividad y de la estabilidad de los mercados agrarios
- 2.-garantizar la disponibilidad de alimentos a precios razonables
- 3.-proporcionar un nivel de vida justo a los agricultores.
En 1984 se produce la primera reforma de la PAC, que nació para hacer frente a la carestía de alimentos tras la II Guerra Mundial. Ante los excedentes agrarios, la Comunidad Europea aprobó medidas para ajustar la oferta a la demanda.
En 1992 llega el gran cambio, la reforma MacSharry, al cambiar la política de primas a los precios por un apoyo a las rentas agrarias mediante pagos drectos.
España entró la actual Unión Europea en 1986 pero su integración completa en la PAC no se produjo hasta en 1995.
A partir del año 2000, hay un cambio de orientación: pagos por área cultivada, no por producción. Además, se incorporan medidas para el desarrollo de las zonas rurales de la UE.
La reforma de 2008 se plantea por la necesidad de dar una mayor legitimidad social a las ayudas y una gestión más eficiente de los recursos presupuestarios. Además, avanzó en la simplificación e introdujo nuevos retos relacionados con el cambio climático, la biodiversidad, la energía y la gestión del agua.
Por otra parte, se continúa con la incorporación de subsectores agrícolas y ganaderos al sistema de Pago Único reduciéndose las ayudas acopladas en el seno de la Unión Europea con el fin de encaminarse a los objetivos marcados por la Organización Mundial del Comercio.
En noviembre de 2010 la Comisión presentó su comunicación “La PAC hacia 2020: Respondiendo a los retos de la alimentación, los recursos naturales y territoriales”, con la que se daba inicio a un nuevo proceso de reforma que desemboca en el Acuerdo Político alcanzado en junio de 2013.
Esta nueva reforma tiene, entre sus principales objetivos, lograr una mejor orientación de las ayudas a los agricultores activos junto con un papel más preponderante de los aspectos medioambientales, mediante un pago específico ligado a ellos, el conocido “greening”, logrando así, una PAC más sostenible.
Se incluye también, la posibilidad de conceder ayudas acopladas a los sectores más vulnerables.
Al mismo tiempo, se busca una promoción del campo entre los jóvenes, ya que en 2016 solamente el 11% de los titulares de explotaciones agrícolas y ganaderas de la UE tiene menos de 40 años.
Los agricultores y ganaderos se rigen por una prórroga de la reforma de 2013, pero a partir de 2023 tendrán mayores exigencias medioambientales.
La PAC culminada en 2021, que se aplicará entre 2023-2027, es la segunda más ambiciosa de su existencia y establece planes estratégicos nacionales, lo que implica más responsabilidad a los Gobiernos.
Agricultura multifuncional, no sólo productora de alimentos
La historia de la PAC y de la agricultura europea es un espejo de la evolución de las necesidades de la sociedad europea. Analizando los cambios de la PAC, puede verse cómo se pasó de un agricultor y ganadero productor de alimentos a una agricultura multifuncional.
La función prioritaria del campo continúa siendo la producción de alimentos, pero también se espera de los productores que contribuyan a conservar el medioambiente y el paisaje, que hagan aportaciones en la lucha contra el cambio climático y que ayuden a mantener comunidades rurales fuertes.
La importancia que se le concede a la PAC en la Unión Europea se refleja en que representa un tercio del presupuesto comunitario. A diferencia de otras políticas, como la sanidad, la educación o la de defensa, que son nacionales con presupuestos de cada Estado, la PAC es conjunta. Se negocia, se pacta y se presupuesta con la participación de los 27 Estados miembros.
La PAC afecta a diez millones de empresas de la Unión Europea (UE), a 22 millones de trabajadores y a 3.400 organizaciones productoras reconocidas en la UE. Cuenta con 387.000 millones€ en el nuevo presupuesto hasta 2027, de los que 47.724 millones serán para España -tercer receptor- y sus 695.000 beneficiarios.
Al mismo tiempo, la PAC abre las puertas a un mercado de 447 millones de consumidores en 27 países.
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