Un viaje entre Madrid y Barcelona en tren, incluyendo el precio del taxi de 20€ para moverse desde y hacia las estaciones, tiene un coste de 68,9€ por billete, frente a los 34,2 euros que costaría el diésel de un coche de dos personas de puerta a puerta.
En caso de que este vehículo privado fuese compartido por 5 personas, el viaje en coche sería de tan solo 10,3 euros, casi siete veces menos que el tren, teniendo en cuenta que ya no hay ningún peaje en esta ruta. Tampoco se tiene en cuenta el coste del coche y del mantenimiento. No obstante, se tardaría 4 horas más haciendo el viaje en coche que en tren.
Según un estudio realizado por KPMG, la razón de este mayor coste del tren es por los cánones que las compañías operadoras pagan a Adif, la entidad pública que hace las inversiones en las vías y mantiene la red.
En este trayecto Madrid-Barcelona, los cánones suponen el 66% del total, copando otro 20% el coste de la energía, el 6% los salarios de la plantilla y el mantenimiento, y el 8% restante la amortización de cada tren, cuyo precio oscila entre los 20 millones y 40 millones€ por unidad.
En una comisión en el Congreso de los Diputados celebrada el lunes 14 de febrero, la directora general de Ouigo, Hélène Valenzuela, reconoce que sin la rebaja temporal de los cánones aprobada por el Gobierno para que Renfe no se viese obligado a eliminar todos los trenes debido a la baja ocupación, hubiese sido «imposible» poner en marcha la liberalización.
Los ciudadanos españoles han invertido más de 55.000 millones en la alta velocidad, y Adif acumula una deuda de más de 16.000 millones y pérdidas esperadas para este año de más de 300 millones, por lo que rebajar los cánones indefinidamente seguiría afectando a las arcas públicas.
Los diputados destacan que Ouigo pertenece a la empresa pública de Francia SNFC, y y que el 45% de Ilsa (Iryo) pertenece a la empresa pública Trenitalia, mientras que a Renfe le ponen impedimentos en otros mercados europeos –especialmente Francia– para poder operar.
Valenzuela asegura que Ouigo es una empresa española, con personal español y cuyos rendimientos revierten en la población española. El director general de Ilsa, Víctor Bañares, también ha puesto en valor que el 55% del capital es privado y español, en concreto de la valenciana Air Nostrum.
Los partidos políticos han insistido en los puntos negativos de la liberalización, que se centre en las líneas más rentables, en detrimento de las líneas de servicio público que unen ciudades menos pobladas y que también necesitan asegurar que hay viajes disponibles, que seguiría cubriendo Renfe.
Bañares asegura que también se presentarán a los procesos formales que se abran en el futuro para cubrir líneas de servicio público, y anuncia que espera operar en la alta velocidad a Galicia a partir de 2026.
España tiene la red de alta velocidad más extensa de Europa y eso tiene un coste para Adif. Por eso, el coste directo para los operadores en España es de 4,5 euros el kilómetro por cada tren, frente a los 1,8 euros de media en Europa.
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