La sexta ola fija en 105.000 el número de trabajadores afectados por ERTE

18/02/2022

Luis Martínez del Amo. El Ejecutivo ofrecerá un mes de plazo a las empresas para pasar al nuevo modelo RED.

El número de trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) se mantiene en torno a los 105.000 a mediados de mes; un ligero descenso respecto al cierre de enero. Los restaurantes, con más de 20.000 trabajadores afectados, y las agencias de viajes y el transporte aéreo, que ha comenzado a formar masivamente a sus trabajadores, suman otros 20.000, a quince días de que expire la prórroga de los ERTE Covid, en principio la última, y ante la negativa del Gobierno a renovarla, según le demandan los agentes sociales.

Los 105.000 trabajadores afectados por ERTE aguardan el resultado de las conversaciones entre los agentes sociales sobre la prórroga de esta medida. El Ejecutivo pretende dar un mes de plazo para que las empresas se adapten del anterior modelo de ERTE-Covid a los nuevos ERTE previstos en la reforma laboral, denominados Mecanismo Red.

Este sistema ofrece bonificaciones a las empresas que formen a sus trabajadores en la modalidad de ERTE sectorial, aquel que el Gobierno pretende aplicar a las agencias de viajes, todavía con un 28% de la plantilla en estado de hibernación.

Prosigue el dinamismo del empleo

El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, presentó hoy los datos de afiliación correspondientes a la primera quincena de febrero. Unos datos que le llevan a anticipar que a finales de mes, se habrán creado unos 50.000 nuevos empleos medios —unos 20.000, en términos desestacionalizados—, que reflejan cambios en la composición del empleo, según destacan desde el Ejecutivo.

Los datos del avance se presentan muy orientados. Y apenas permiten estudiar en profundidad los cambios que el departamento que dirige José Luis Escrivá pretende trasladar; esto es, que la reforma laboral ha conseguido ya mejorar la calidad del empleo, incrementando la duración de los contratos temporales —penalizados, los de ultracorta duración, en esta reforma — y la firma a su vez de contratos fijos-discontinuos, también promocionados por la nueva normativa, y llamados a sustituir el contrato de obra y servicio.

Además Escrivá se afanó este viernes por afirmar que se mantiene el dinamismo del empleo, aunque lejos ya de los “acelerones” vividos en los últimos meses, propios de la vuelta al tajo tras lo más duro de la pandemia. Además, añadió, el empleo que se crea se localiza en sectores de mayor innovación, como la informática y otros.

También aduce que las cotizaciones crecen a buen ritmo, aunque en este caso, los datos que que proporcionan se comparan con los del año anterior — calamitoso en términos de empleo — y no con la media del cuatrienio anterior a la pandemia, como en otros casos en esta información facilitada este viernes a los periodistas.

Los datos indican que a finales de febrero se habrán creado los citados 50.000 afiliados medios —que se rebajan a 20.000, eliminado el sesgo estacional—, a tenor de cómo avanza la afiliación durante las dos primeras semanas de mes.

Desde el 31 de diciembre rige la nueva normativa laboral, que trata de fomentar la firma de contratos indefinidos. En febrero, de seguir la tendencia actual, el peso de los indefinidos habrá crecido más de un punto, hasta rondar el 74%, frente a la situación prepandemia.

Sin embargo esta comparación puede resultar engañosa, puesto que, con la llegada de la pandemia, el porcentaje de temporales disminuyó, aunque debido, precisamente, a que estos son los primeros trabajadores de los que prescinden las empresas cuando llega una crisis.

Más fijos discontinuos

Poco a poco estaría despegando la firma de fijos-discontinuos, el contrato ‘estrella’ de la última reforma laboral, que pretende trasladar la buena experiencia de los sectores donde tiene más peso el empleo de temporada, como el turismo balear, por ejemplo.

En febrero se habrán contabilizado unos 20.000 afiliados más con este contrato fijo-discontinuo, que en la media del período de 2017 a 2019.

También se observa una “considerable” reducción en la proporción de contratos ultracortos sobre el total; otro de los objetivos de la reforma.

Antes de la reforma, un 40% de todos los contratos firmados tenían una duración de un solo día. Esta proporción — sostenida en los últimos años, antes de la pandemia — ha variado en apenas cuarenta días, desde que entró en vigor la reforma; y hoy solo pesan un 30% sobre el total.

Otra forma de medirlo es la duración media de los contratos. También aquí detecta el Gobierno resultados gracias a su reforma, al haber crecido esta duración casi un día, desde los anteriores cinco, hasta los actuales 6,3 días; si se comparan todos los contratos firmados entre el 1 de enero y el 7 de enero de los últimos años (con la excepción del muy anómalo 2021).

Una duración en principio generalizada, según afirman desde la Seguridad Social, por sectores; y que ha alcanzado incluso a la hostelería, que habría pasado de 3,1 días a 3,9.

Los sectores donde más crece la afiliación, según la previsión de febrero, aunque en tasa desestacionalizada, son información y comunicaciones, actividades sanitarias y servicios sociales, y Administración pública y defensa, todos ellos por encima del 6%, en términos desestacionalizados, al igual que en educación.

Le siguen actividades profesionales, científicas y técnicas, actividades administrativas y auxiliares, por encima del 4%; seguidas de construcción, inmobiliaria, transportes y almacenamiento e industria.

En cambio, pierden empleo hostelería, por encima del 6%, actividades financieras, otros servicios, y actividades artísticas y recreativas, también respecto a febrero de 2020, en serie desestacionalizada.

Formación intensiva en transporte aéreo

De los 104.000 trabajadores en ERTE Covid, más de 21.000 se encuadran en restaurantes; otros 17.000 en el transporte aéreo, y casi 11.000 más en agencias de viajes, que tiene a su pesar la mayor proporción de plantilla protegida de todos las ramas de actividad, un 28% del total; cuatro veces más que los siguientes más afectados, transporte aéreo y hoteles.

Una tercera parte de los trabajadores en ERTE participan en programas de formación, porcentaje que se dispara en el caso del transporte aéreo, que actualmente está formando a más del 80% de sus trabajadores en ERTE, por encima de los hoteles (con más del 60%) y del transporte terrestre, un 43%.

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