Los analistas vaticinan pérdidas de hasta el 10% en las Bolsas a corto plazo

24/02/2022

Miguel Ángel Valero. La invasión de Ucrania por Rusia "plantea retos particulares para Europa, dada su dependencia de la energía rusa, y tiene implicaciones perjudiciales para el crecimiento y complica el panorama para el BCE", advierte Johanna Kyrklund, directora de inversiones de Schroders.

Benjamin Melman, Global CIO de Edmond de Rothschild AM, subraya que la invasión de Ucrania por parte de Rusia es «el peor escenario para la población ucraniana y un gran choque al panorama geopolítico mundial» y también «supone un reto importante para los inversores, que tardaron en considerar esta eventualidad como una cruda probabilidad».

«Quedan muchas preguntas sin responder, empezando por las intenciones del líder ruso Vladimir Putin. ¿Busca una garantía de que la OTAN no admitirá a Ucrania y que se reconozca que Crimea es ahora oficialmente parte de Rusia? ¿Está tratando de imponer zonas de amortiguación para los países que están a merced de Rusia? ¿Quiere convertir a Ucrania en otra Bielorrusia o simplemente anexionarla? ¿Sus ambiciones van más allá del territorio ucraniano?», señala.

Este experto destaca que Alemania e Italia importan cerca de la mitad de su gas de Rusia. «Los precios de la energía ya habían subido antes de que surgiera el riesgo de conflicto, por lo que la amenaza al comercio entre Europa y Rusia es una mala noticia para los precios. Los inventarios de gas son ahora generalmente bajos en Europa, pero el suave invierno y la proximidad de la primavera deberían limitar el riesgo de escasez a corto plazo. El problema será reconstruir los inventarios de cara al próximo invierno, ya que Europa depende de Rusia y las entregas ya se habían reducido en 2020. El paso al gas licuado sólo podría ser limitado, ya que no hay suficientes terminales de licuefacción y regasificación, lo que deja la oferta desajustada a la demanda. Habrá que buscar otras fuentes de energía y eso plantea otro problema, sobre todo si se trata de carbón. También habría que pensar en medidas de ahorro energético», apunta.

Pero «históricamente, las crisis geopolíticas son una buena oportunidad de compra«. «Para que surja una oportunidad de compra, los mercados tienen que reaccionar de forma exagerada, y todavía no ha llegado el momento», matiza. «Con una inflación que sigue aumentando en medio de una crisis energética y ahora esta sacudida a la confianza de los inversores, tenemos que evaluar esta crisis en general antes de calibrar su impacto en las perspectivas de crecimiento. Y aún no estamos seguros de que Europa sea capaz de asegurar el suministro de energía a finales de 2022. Es interesante ver las primeras indicaciones del BCE de que está supervisando la situación, pero las posibilidades de que los bancos centrales vuelvan a inyectar liquidez para apuntalar las economías y los mercados son todavía remotas», añade..

Recomienda «no sobreponderar los mercados europeos a la espera de una mejor visibilidad de la situación ucraniana, prefiriendo en su lugar Japón».

Stefan Kreuzkamp, Chief Investment Officer para DWS, espera que los mercados permanecerán muy volátiles durante algunos días más «hasta que haya claridad sobre el alcance de las sanciones de Occidente y una mayor comprensión de si Putin se detendrá en las fronteras de Ucrania con otros estados postsoviéticos». «Los bancos centrales reconsiderarán su política y seguirán siendo flexibles. Los riesgos de una recesión en Europa han aumentado, por lo que nuestras previsiones estratégicas están siendo revisadas», admite.

«Europa tiene que prepararse para una mayor afluencia de refugiados», avisa. «Es posible que Europa también tenga que prepararse para ataques cibernéticos sin precedentes por parte de Rusia», añade. Pero el mayor impacto vendrá de las importaciones de energía, principalmente de gas natural. «Un impacto significativo en el precio del gas, o incluso un recorte en las entregas de gas, podría conducir fácilmente a una recesión en Europa (sin mencionar una inflación más alta)», advierte.

«La dinámica del mercado a la baja podría intensificarse si se activan ciertos límites de riesgo con los inversores institucionales, o si los inversores minoristas comienzan a entrar en pánico. Al mismo tiempo, la experiencia histórica nos dice que esos días tampoco son buenos para vender«, señala.

«Para Rusia, el mayor impacto se producirá en el sector financiero, incluido el mercado de valores. Occidente, sobre todo Europa, es más vulnerable en lo que respecta a las importaciones de materias primas. Creemos que la energía conllevará una prima de riesgo durante un tiempo prolongado. Esto, a su vez, hace que la reacción de los bancos centrales sean más difícil de predecir. Si bien se verán tentados a estimular la economía si es necesario, o al menos no endurecer las condiciones financieras demasiado rápido, es posible que se enfrenten a tasas de inflación potencialmente más altas durante un período más largo de lo previsto», comenta este experto.

En Renta Fija, «dado que la economía de europea es mucho más dependiente del suministro energético de Rusia, cabría esperar una mayor presión sobre los rendimientos europeos en comparación con los Estados Unidos». «Para los bonos del Tesoro, esperamos un aplanamiento en el extremo más largo de la curva (10 años a 30 años). También nos hemos vuelto más cautelosos con los bonos corporativos europeos», remarca

«También para la renta variable, los activos europeos están en el centro de la tormenta. Es probable que los refugios seguros (acciones de EE. UU., Japón, mercado suizo, atención sanitaria, bienes de consumo básico) y las industrias sensibles al petróleo (Reino Unido, sector energético) obtengan mejores resultados,y que los sectores cíclicos y Europa sin Reino Unido probablemente se enfrenten a un entorno más difícil. Las finanzas de la zona euro podrían verse perjudicadas por el retraso de las subidas del BCE y el desenredo de las relaciones con el sistema financiero ruso. Los inversores adaptarán su prima de riesgo para los distintos valores en función de su exposición directa o indirecta a Rusia y Ucrania, ya sea como mercado final o como fuente de suministro. Las acciones rusas han bajado más de un tercio, sin embargo, representan menos del 0,5 % del MSCI AC World y menos del 3 % del MSCI Emerging Market», comcluye el CIO de DWS.

Lars Kalbreier, CIO en Edmond de Rothschild Banca Privada, cree que este escenario de conflicto ya ha sido descontado en gran medida por los mercados, y que puede compararse con la invasión rusa de Crimea en 2014, y con la del norte de Georgia en 2008, conflictos regionales que dieron «lugar a sanciones a Rusia, pero sin mayor impacto económico mundial».

«La similitud con la primera Guerra del Golfo es especialmente acertada: la comparación es que Irak y Kuwait representan algo menos del 10% de la producción mundial de petróleo, mientras que Rusia representa actualmente algo más del 10% de la producción mundial de petróleo. Del mismo modo, Irak era la cuarta potencia militar del mundo en 1990, Rusia es ahora oficialmente la segunda potencia militar del mundo», añade.

«Cuando observamos estos acontecimientos históricos, vemos que los mercados estuvieron bajo presión al principio, cuando prevalecía la incertidumbre. Luego, cuando se alcanzó un nuevo equilibrio, o cuando un resultado era más probable, los mercados se estabilizaron y luego se recuperaron. Seis meses después del estallido de estos conflictos pasados, los mercados de renta variable se encontraban en niveles más altos que cuando se inició el conflicto», argumenta.

«Esta situación es comparable a los conflictos del pasado porque el enfrentamiento seguirá siendo regional y el peso económico global de los países implicados es pequeño, por lo que el crecimiento económico mundial no se ve amenazado. De hecho, ni Estados Unidos ni la OTAN intervendrán en este conflicto. Rusia y Ucrania sólo representan el 1,5% del PIB mundial, por lo que el impacto en el crecimiento seguirá siendo limitado gracias al impulso de crecimiento post-Covid en el mundo. En consecuencia, creemos que los mercados seguirán siendo volátiles mientras persistan las incertidumbres, pero una vez que el resultado sea más seguro, los mercados deberían estabilizarse», insiste

«Es probable que la renta variable europea tenga una rentabilidad inferior al de sus homólogos estadounidenses y asiáticos. Europa está mucho más expuesta a Rusia que otras regiones, especialmente a través de sus suministros de gas», avisa.

El primer ministro italiano, Mario Draghi, ha advertido de que un embargo por parte de Rusia de sus exportaciones de gas natural (en represalia por las sanciones occidentales) tendría un impacto especial en Italia, que sigue dependiendo en gran medida del gas natural (31% de su consumo energético), hasta el punto de amenazar la recuperación económica en 2022.

Edmond de Rothschild revisa al alza sus previsiones de inflación en la Eurozona, especialmente para los dos primeros trimestres de 2022: si los precios de la energía no disminuyen debido a las tensiones geopolíticas sostenidas, la inflación de la zona euro se situaría en una media del 4% en 2022. Estas revisiones al alza de las perspectivas de inflación para 2022 tendrán un impacto negativo, aunque limitado a dos décimas, en sus previsiones de crecimiento económico para este año: el escenario central se revisa al 4,2% en 2022.

«Algunos países, como Alemania, están más expuestos a través de sus exportaciones a Rusia: en porcentaje de su PIB, Alemania exporta 10 veces más a Rusia que Estados Unidos o Japón», apunta este experto. «Los valores growth y de pequeñas capitalizaciones también son más sensibles al riesgo geopolítico», añade.

«Ya habíamos reposicionado nuestras carteras antes de este acontecimiento. El martes, 22 de febrero redujimos el riesgo de nuestras carteras y disminuimos tácticamente nuestra exposición a la renta variable europea, que es la más expuesta al conflicto, y también redujimos la renta variable de alta beta (que reacciona más a las variaciones de los principales índices), como los valores growth y de midcaps. En general, hemos reducido la renta variable hasta una posición ligeramente infraponderada en nuestra asignación de activos», explca el CIO de EDRAM.

«También hemos introducido tácticamente una posición en renta variable japonesa, un mercado cíclico con características similares a las de Europa y menos expuesto a la crisis de Ucrania. Las acciones japonesas son atractivas: el mercado de valores japonés tiene una baja correlación con el índice europeo Stoxx 600 0,37, frente al 0,64 del S&P 500. Este mercado también tiene una valoración atractiva, con una relación Precio/Beneficio un 30% inferior a la del mercado estadounidense, un descuento que se acerca al más alto desde 2009. El índice japonés TOPIX también tiene una exposición cíclica, lo cual es una ventaja en el actual contexto de crecimiento mundial. Además, las empresas japonesas, a diferencia de las estadounidenses, deberían beneficiarse de una política monetaria favorable, ya que se espera que los tipos de interés se acerquen al 0% a finales de 2022», razona.

El impacto de la política monetaria de la Fed en los activos financieros es «mucho más importante que la situación en Ucrania». «Es probable que la Fed se vuelva menos agresiva debido a estas tensiones geopolíticas, lo que podría dar apoyo a los activos de riesgo», subraya..

«Excluyendo la extensión del conflicto más allá de las fronteras ucranianas, el conflicto actual debería ver cómo los activos se comportan de forma similar a los conflictos anteriores: presión sobre los activos de riesgo mientras prevalece la incertidumbre, estabilización y luego rebote cuando el resultado sea más seguro, ya que el impacto económico de este conflicto seguirá siendo regional y, por tanto, limitado. Ya habíamos reducido tácticamente nuestra exposición a la renta variable, sobre todo a la más arriesgada (Europa, valores growth, midcaps). Ahora esperamos que la situación se estabilice antes de adoptar una posición más constructiva en la renta variable».

Michel Salden, Head of Commodities de Vontobel, pone el foco en que el conflicto entre Rusia y Ucrania «amenaza el abastecimiento de energía, mientras los bancos centrales más agresivos podrían cambiar de rumbo». «El poder que tienen las sanciones es dudoso debido a la fuerte dependencia europea de las exportaciones rusas Los líderes estadounidenses y europeos podrían contemplar un nuevo acuerdo petrolero con Irán», apunta.

«Ucrania es responsable del 12% y el 16% de las exportaciones mundiales de trigo y maíz, respectivamente, y aún no se sabe hasta qué punto los puertos ucranianos y la infraestructura de transporte se verán dañados por el conflicto militar. Además, Ucrania y Rusia son uno de los mayores exportadores de fertilizantes, lo que introduce riesgos en torno a la seguridad alimentaria mundial», advierte.

«Las sanciones introducirán nuevas primas en todos estos mercados. Sin embargo, dada la dependencia de Europa del gas, los metales industriales y los fertilizantes rusos, las sanciones podrían ser opciones menos viables de lo esperado. Además, Rusia firmó un acuerdo energético con China por valor de 150.000 millones€ en un intento de reducir el entramado del país con Occidente, lo que socava aún más el poder de las sanciones impuestas», argumenta.

«La tan debatida sanción de excluir a Rusia del sistema de pagos SWIFT será complicada. Si Rusia no puede recibir pagos por sus entregas de petróleo y gas, restringirá o incluso interrumpirá el suministro. Para aliviar la situación, Europa y EE.UU. podrían recurrir a un acuerdo inmediato sobre un nuevo pacto petrolero con Irán. Aunque dicho acuerdo contribuiría a aportar nuevos barriles de petróleo al mercado -hasta un millón de barriles diarios en seis meses-, crearía nuevos riesgos geopolíticos en Oriente Medio», advierte.

«Dado que la crisis podría afectar al crecimiento de EE.UU. y, en particular, al de Europa, los principales bancos centrales podrían pasar de la lucha contra la inflación al restablecimiento del crecimiento y el buen funcionamiento de los mercados de capitales, en función de la duración de la crisis», apostilla.

Johanna Kyrklund, directora de inversiones de Schroders, subraya que la invasión de Ucrania por Rusia tiene «consecuencias potencialmente terribles para millones de personas». Pero que «en momentos como éste, nuestros clientes esperan que mantengamos la cabeza fría, que es lo que estamos tratando de hacer al evaluar las implicaciones del mercado».

«Las crisis anteriores nos han demostrado que lo que más odian los mercados es la incertidumbre. La peor fase para el mercado es cuando la incertidumbre está en su punto álgido. Ahora que Rusia ha invadido Ucrania, nos hemos acercado un poco más al pico de incertidumbre y al terreno de las malas noticias reales. Tras el estallido del conflicto, los inversores ya pueden descontar con más facilidad el impacto de las noticias en los precios de los activos, incluso si las consecuencias son negativas», razona.

«La principal fuente de incertidumbre es cómo reaccionarán los ucranianos y las potencias occidentales. Se supone que la respuesta será el endurecimiento de las sanciones. Pero también está la cuestión de si en algún momento Occidente estará dispuesto a intervenir militarmente», añade.

«Así que no creemos que hayamos alcanzado todavía el ‘pico de incertidumbre'», por lo que desaconseja «intentar predecir cuándo el mercado va a tocar suelo, al menos hasta que veamos qué pasa tras el fin de semana».

Europa es  la zona más expuesta al impacto de lo que está sucediendo. «Más allá del impacto del riesgo geopolítico en las primas de riesgo, el principal mecanismo de contagio económico es el precio de la energía. Esto plantea retos particulares para Europa, dada su dependencia de la energía rusa, y tiene implicaciones perjudiciales para el crecimiento y complica el panorama para el BCE», advierte.

Ebury, la institución especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, asegura que las noticias de Ucrania serán el principal motor en el mercado de divisas durante un tiempo. El inicio de la invasión de Ucrania por parte de Rusia esta madrugada ha propiciado que la aversión al riesgo domine los mercados de divisas en respuesta.

La venta de activos de riesgo ha sido liderada por el propio rublo ruso, que ha caído más de un 8%  hasta alcanzar un nuevo mínimo histórico, aunque luego ha recuperado parte de estas pérdidas. La mayoría de las principales divisas de Europa Central y del Este han seguido el ejemplo del rublo, bajando más de un 1% respecto al dólar en el día, y la mayoría del resto de divisas de los mercados emergentes también se han depreciado. Los movimientos de las principales divisas se han contenido. El euro y la libra esterlina también han bajado un 0,5% aproximadamente, mientras que el dólar estadounidense y el yen japonés, consideradas divisas de refugio seguro, han mostrado un mejor desempeño, como cabe esperar en periodos de incertidumbre.

Ebury vaticina consecuencias para la política monetaria. “Si bien vemos el desarrollo de la situación como inflacionista, la incertidumbre ha hecho que los mercados reduzcan las expectativas sobre las subidas de tipos de interés. Los mercados de futuros valoran ahora a penas con una probabilidad del 20% una subida de 50 puntos básicos por parte de la Fed en marzo, y ven solo un 80% de posibilidad de que la subida sea de 25 puntos básicos”, señala.

Renta 4 Gestora cree que el conflicto entre Ucrania y Rusia puede provocar una nueva rotación sectorial de las carteras desde los valores financieros, petroleras y otros sectores más cíclicos, que registran las mayores subidas en lo que va de año, a la tecnología y la salud, entre otros, que han caído con fuerza estos últimos dos meses.

El responsable de renta variable europea de Renta 4 Gestora, Javier Galán, cree que los mercados están ante un escenario nuevo en el que probablemente se ralentizarán las inversiones y el consumo y eso tendrá un «efecto económico muy claro». Todo dependerá de la duración de ese conflicto: si es corto, el impacto será mucho menor, pero si se alarga, podría provocar una recesión aunque ésta no sería tan dura como la de 2020 por la pandemia, cuando se cerraron todos los negocios y se paró la producción.

Ese riesgo de desaceleración económica podría producir que los bancos centrales cambiasen su política monetaria, ya que es difícil pensar que fuesen a subir los tipos en un entorno de recesión, y de subirlos, lo harían de una forma menos agresiva, añade Galán.

En cuanto a la inflación, el alto precio del petróleo traería consigo un shock de demanda, que se iría contrayendo ante esa desaceleración económica.

En todos los conflictos y recesiones se produce una subida de las materias primas en un primer momento. Posteriormente, el mercado tiene en cuenta que va a haber una desaceleración y éstas tienden a caer.

El responsable de renta variable europea de Renta 4 Gestora recomienda hacer frente a la inceritumbre con compañías de calidad, un crecimiento sostenible, fuertes barreras de entrada y ventajas competitivas, una capitalización compuesta de sus beneficios, baja necesidad de endeudamiento y elevada rentabilidad.

Julius Baer cree que los mercados desarrollados de renta variable podrían registrar pérdidas de hasta el 10% a corto plazo debido al conflicto entre Rusia y Ucrania, ante la moderación del sentimiento inversor y las expectativas de crecimiento económico. El impacto en los índices S&P 500 y Stoxx 600 es limitado, ya que sus componentes solo derivan una parte marginal de sus ingresos a estos países.

La economía estadounidense está más protegida que la europea, ya que Rusia es el principal exportador de gas a Europa y es responsable del 10% de la producción de petróleo. «Dependiendo de la severidad de las sanciones impuestas, veremos diferentes resultados en la renta variable europea», advierte el banco suizo.

El analista de IG Diego Morín considera que una invasión completa de Ucrania «sería catastrófica para los mercados», ya que comenzarían las sanciones comerciales y económicas por parte de la Unión Europea y Estados Unidos hacia Rusia, y los inversores se enfrentarán a «una extrema volatilidad en todos los activos».8,16 euros).

El estratega de mercados globales de eToro, Ben Laidler, apunta que el repunte de los precios del petróleo por las tensiones geopolíticas es «un triple golpe para la economía mundial, con una combinación tóxica entre la mayor inflación, el menor crecimiento económico y la mayor incertidumbre».

El director de inversiones multiactivo de Allianz Global Investors, Gregor Hirt, recomienda a los inversores priorizar la cautela: «Mientras Rusia inicia una invasión a gran escala de Ucrania, los inversores deberían adoptar una posición aún más cauta en los activos de riesgo. Aunque todavía no se conoce el curso completo del conflicto, las implicaciones serán de gran alcance para los mercados, ya que el aumento de los precios de la energía empuja la elevada inflación»,

El director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, Pedro del Pozo, insiste en ese mensaje: «el mercado actual hay que afrontarlo con extrema prudencia».

En el caso de la deuda pública, espera que las mayores presiones inflacionistas, como efecto de la subida del precio de la energía, provoquen nuevos repuntes de rentabilidades en las curvas,. También vaticina una mayor prima de riesgo.

La renta variable experimentará caídas durante el momento de máxima incertidumbre para recuperar posteriormente, salvo que se produzca un fuerte agravamiento de la situación.

Asufin pide proteger el efectivo

«La polémica en torno a la preservación del efectivo en las economías altamente digitalizadas vuelve a surgir ante la guerra que ha estallado en suelo europeo. De nuevo, vemos la importancia de mantener el dinero físico, frente a la alta digitalización de nuestras economías, como modo de salvaguardar las economías domésticas, en un contexto de alta incertidumbre. Ya estamos viendo colas en los cajeros automáticos del país, ante la caída de las comunicaciones en el país atacado por Rusia», señala la Asociación de Usuarios Financieros.

Asufin «apoya el movimiento de preservar el efectivo que están llevando a cabo numerosas plataformas ante la digitalización que arrincona al dinero físico. En este sentido, hemos argumentado que el euro digital, que veremos implementado en un futuro, no puede convertirse en una alternativa al efectivo y en ningún caso un sustituto».

«Además, el dinero digital debe tener una alternativa ‘sin conexión’ para preservar su uso en caso de ciberataques o desconexiones del sistema. De hecho, cualquier medida que lleve a la desaparición del efectivo tiene consecuencias directas en los colectivos más desfavorecidos y vulnerables del sistema, cuyos niveles de bancarización son muy inferiores.

La Fundación Salud y Persona subraya el impacto psicológico

«El trastorno por estrés postraumático (angustia, pesadillas, revivir la situación… hasta el punto de limitar las relaciones sociales, la capacidad para desarrollar un trabajo o para mantener un mínimo cuidado de uno mismo) es el trastorno mental más frecuente, consecuencia de vivir un conflicto armado», señala la Fundación Salud y Persona.

«Una sensación de extrema vulnerabilidad es otra de las molestias que se pueden dar en situaciones de guerra, de especial importancia en los más pequeños. Hay que tener en cuenta que, además de la violencia y los abusos, los niños se ven privados de la escuela, el juego, la atención médica y un largo etcétera de situaciones cotidianas que afectarán de manera indeleble la salud emocional de quienes lo sufren», añade.

«La guerra es un trauma sin paliativos, tanto desde el punto de vista físico como emocional. Tiene como resultado el aumento de los casos de trastorno por estrés postraumático, trastornos de ansiedad, depresiones, conductas desadaptativas, adicciones y evidentemente el número de muertes por suicidio», subraya.

«Aunque en un grado muy inferior, las imágenes y noticias relacionadas con los conflictos armados influyen en quienes consumen esos medios de comunicación (en mayor medida cuanto más parecida sea la realidad y más próximo les sea), y la de quienes observan la noticia mayor será el impacto emocional. La información afecta a quien la recibe, generando emociones similares (aunque con muchísima menos intensidad) en personas con un alto perfil empático. La compasión consiste en sentir como propia la emoción que intuímos en el otro. De modo que se pueden dar algunos de los síntomas en personas que no viven directamente el conflicto», recalca.

 

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