Inflación en tiempo de guerra

02/03/2022

Hernando F. Calleja.

Nos pilla un empuje impetuoso de la inflación en una etapa de grandes incertidumbres, por la concatenación de la pandemia del Civid 19, que todavía no ha concluido, aunque se haya caído de los titulares de cada día y  un episodio bélico del que sabemos cómo ha empezado, pero no podemos aventurar ni cómo ni cuándo tendrá fin.

Los que hace unos meses pregonaban la mejoría de la inflación para dentro de un par de meses han visto desarboladas sus previsiones. Así ha ocurrido con los Presupuestos Generales del Estado y así ocurrirá, especialmente en el ámbito de las relaciones laborales.

El empeoramiento de las expectativas hace que algunos analistas se aventuren a pronosticar un periodo de estanflación que rebasa en mucho la fecha de finales de 2023 para recuperar la situación de la economía española al terminar 2019, aunque la propia inflación nos lleve a un crecimiento aparente que engañará el ojo de los ciudadanos.

Y nos pilla esa inflación impetuosa, y probablemente, duradera a medio plazo, en una etapa política interna también llena de incertidumbres, aunque alejada (afortunadamente) de aquella que hubo de solventar con los Pactos de la Moncloa.

Para empezar, la inflación del 7 por ciento nada tiene que ver con aquel 44,7 por ciento del verano de 1977 ni por su cuantía ni por la diferencia con los países de la Unión Europea Tampoco la posición exterior de la economía española es comparable con la de entonces. La balanza por cuenta corriente y capital mantiene un excedente constante, aunque las subidas de precios de factores de producción, como los energéticos, puede dar un meneo a nuestra posición exterior.

Internamente, lo más problemático será convencer a los sindicatos de que la situación ha cambiado de manera radical y de que las aspiraciones de elevaciones salariales de las que vienen hablando no son realistas, aunque el mal ejemplo lo ha dado el Gobierno con la subida del Salario Mínimo Interprofesional, subida que ya queda claro que estaba incluida en el paquete de la negociación de la reforma laboral.

El elemento más negativo en la actualidad es la inconmensurable deuda pública, aunque nuestro principal acreedor sea el Banco Central Europeo, que no va a ir contra España, al menos, mientras se prolongue la crisis con el estrambote de la criminal invasión de Ucrania por las tropas rusas. La reunión del BCE del 10 de marzo alumbrará los derroteros de la política monetaria, incorporando ya el acaecer de la guerra en sus decisiones. Esta reunión se produce cinco días antes de la que tiene prevista la FED norteamericana para tratar de lo mismo.

No todo iba a ser negativo. Al Gobierno y especialmente a la vicepresidenta Calviño se le pone más fácil el argumentario para pedir a Bruselas que tenga en consideración la aplicación flexible de la correcciones de déficit y deuda. Ésta va a ser una dura confrontación entre los países del norte y del sur, en la que España se puede encontrar muy sola. Si Mario Draghi sigue al frente del Gobierno italiano no parece que vaya a aliarse con nuestro país en esta materia.

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.