Los mercados esperan nuevas sanciones, que pueden extenderse al sector energético de Rusia

03/03/2022

Miguel Ángel Valero. El cofundador de Flossbach von Storch, Bert Flossbach, asegura que "ahora no es el momento adecuado para vender acciones, sería mejor comprar".

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea y de la OTAN discutirán el viernes 4 de marzo los próximos pasos a dar ante la escalada de la invasión rusa de Ucrania, que ya va camino de su segunda semana. La Comisión Europea estudia nuevas rondas de sanciones, y todas las opciones están sobre la mesa.

Entre las posibles medidas, el cierre de puertos a barcos rusos (algo que ya ha hecho Canadá) o la aprobación de nuevas listas negras de oligarcas y colaboradores de Putin, pero no se descarta algún castigo que afecte al sector energético, hasta ahora al margen de las sanciones. Es signficatvo que se haya dejado fuera de la exclusión del SWIFT a los dos bancos más activos en el intercambio e petrólero y gas con Europa.

La OTAN plantea nuevas formas de reforzar la defensa colectiva en plena ofensiva total rusa, como el despliegue de Fuerzas de Respuesta Rápida , unas unidades movilizadas por primera en una crisis de seguridad. Se reforzará también la coordinación con la UE, que ha acordado el envío de armas a Ucrania a través del Mecanismo Europeo de Paz.

En ningún caso se plantean la OTAN y la UE intervenir directamente en la guerra.  No se enviarán cazas de combate o tropas a Ucrania, porque la OTAN «no va a ser parte del conflicto».

En este escenario, Jean-Luc Hivert, CIO en La Française AM, señala que «las sanciones europeas a Rusia, que se consideró que serían moderadas, a pesar de las declaraciones de carácter voluntarista, resultaron ser mucho más severas y, además, surgieron verdaderas revueltas geopolíticas en Europa».

«La onda expansiva psicológica y política de esta crisis se deja sentir en el cambio histórico de la postura de Alemania, que tomó la decisión de propiciar un programa de rearme masivo, implicándose claramente en el conflicto, con el envío de material militar a Ucrania. Pero la reacción europea fue global y no se limitó a Alemania. La escalada se hace evidente con la amenaza nuclear lanzada por Moscú ante la reacción de Europa», razona..

«El sistema bancario ruso se verá muy afectado y la economía rusa en su conjunto está bajo presión», añade.

«El Banco Central Europeo (BCE) tendrá que cambiar su posición y reconsiderar rápidamente su objetivo prioritario de estabilizar los precios. En efecto, la inflación acabará teniendo un efecto recesivo y es probable que el equilibrio entre precios y salarios se complique», apunta.

«Consideramos que la visibilidad es aún muy limitada y los acontecimientos exigen una mayor cautela en los mercados. Incluso si los bancos centrales hacen nuevos esfuerzos para mejorar las condiciones financieras, esto sólo tendrá, en el mejor de los casos, un efecto estabilizador en los mercados», advierte.

«Los valores más cíclicos y que habían alcanzado altas valoraciones están mostrando los mayores descensos, especialmente las acciones de financieras, automovilísticas y empresas de bienes de consumo. En cambio, los sectores más defensivos están teniendo un buen comportamiento, como el sanitario, el inmobiliario y el de utilities, este último apoyado por la inminente crisis energética, que hace que los inversores vuelvan a interesarse por las energías renovables. El sector energético, aunque favorecido por la subida de los precios del petróleo y el gas, se está viendo perjudicado por la relación entre las principales compañías petroleras y Rusia», comenta este experto.

Sectores como el bancario, el de consumo discrecional y algunos valores industriales se ven muy afectados por el efecto contagio, por lo que «hemos reducido nuestra sobreexposición a los sectores más cíclicos».

«En ausencia de una evolución positiva de los acontecimientos, los sectores más defensivos deberían seguir desempeñando su papel para proteger las carteras. En cuanto a la geografía, es probable que la Eurozona sufra por su mayor exposición al conflicto actual.», concluye el experto de La Francaise AM.

Por su parte, el cofundador de Flossbach von Storch, Bert Flossbach, subraya que no es el momento para vender las acciones. El nerviosismo en los mercados de capitales seguirá siendo alto y los inversores deberán soportar las fluctuaciones de los precios: » Ése es el precio que deben estar dispuestos a pagar en un mundo de rendimientos reales negativos para poder obtener una rentabilidad adecuada a largo plazo».

«En cualquier caso, ahora no es el momento adecuado para vender acciones. Sería mejor comprar acciones, cuando las buenas empresas son castigadas injusta o indebidamente», subraya.

Manuel Maleki, de Edmond de Rothschild, recuerda que «la volatilidad de los precios, definida aquí como una variación muy significativa de los mismos en un periodo corto, siempre ha formado parte del mercado del petróleo y las razones geopolíticas son la principal razón de ello». Por lo tanto, «cada acontecimiento geopolítico, y en particular las guerras en las que se ven implicados los países productores, provocan una subida inmediata de los precios, pero no necesariamente un aumento duradero«.

La cuestión clave «es cómo podría evolucionar el mercado del petróleo en caso de sanciones contra el sector petrolero ruso y cómo los países consumidores podrían mitigar el impacto de una disminución de las exportaciones de petróleo ruso», subraya.

Rusia es el segundo productor mundial, con el 10%, y además tiene una posición estratégica dentro de la organización que influye en los precios del petróleo.  China es el principal cliente de Rusia, con casi 3 millones de barriles diarios

Pero «los países consumidores no carecen de recursos para limitar su papel y el impacto de las posibles sanciones contra el sector petrolero ruso». Entre ellos, permitir la plena vuelta de Irán al mercado mundial del petróleo, en el marco de un acuerdo nuclear. «En un año podría volver a su nivel de producción anterior a las sanciones», subraya el experto de Edmond de Rothschild.

Mark Lacey, analista del sector energético de Schroders, destaca que se han impuesto sanciones a particulares y a las principales instituciones financieras rusas, pero se han evitado explícitamente las sanciones sobre la energía (petróleo y gas) procedente de Rusia.

«Los responsables políticos occidentales son reacios a interrumpir los flujos energéticos rusos, pero cada vez se hace más complejo compaginar este objetivo con la creciente presión para aumentar las sanciones a medida que empeora la situación en Ucrania», apunta. «Seguimos esperando que los suministros rusos sigan estando disponibles para el mercado. Sin embargo, es posible que un número creciente de compradores europeos y estadounidenses decidan evitarlos para reducir el riesgo legal y de reputación», advierte.

EEUU «tiene el potencial de convertirse en un exportador importante de gas natural», resalta el experto de Schroders, al que llama la atención «el silencio de la OPEP» en esta crisis. También menciona el posible regreso de Irán al mercado internacional, que «supondría un alivio a corto plazo para los precios del mercado del petróleo».

En segundo lugar, a partir del cuarto trimestre de 2022 entraremos en un periodo en el que se pondrán en marcha algunos proyectos de países no pertenecientes a la OPEP y de la OPEP. Esto también puede proporcionar cierto alivio a los mercados del crudo hacia finales de año.

Su conclusión es que «no hay una solución rápida para los mercados europeos del gas y la electricidad» y que la invasión de Ucrania acelerará la transición energética: La independencia energética a través de una energía barata y sostenible estará a partir de ahora en el primer plano del proceso de toma de decisiones de todos los responsables políticos.

Idealista ve impacto en el sector inmobiliario ligado al turismo ruso

El portavoz de Idealista, Francisco Iñareta, cree que el sector inmobiliario español se verá «alterado» con la invasión rusa a Ucrania, pero el impacto se limitará a las zonas preferidas por los rusos, sobre todo Alicante y la Costa del Sol.

El mayor impacto en el ‘ladrillo’ vendrá de la inflación. El incremento de los costes energéticos elevará la inflación, lo que conllevará una subida automática de las rentas de alquiler y los nuevos arrendamientos que salgan al mercado, con lo que el ahorro de las familias y su capacidad de consumo se verán «seriamente» afectados.

Pero no todo es negativo. La situación puede empujar a pequeños y medianos ahorradores a proteger su dinero en viviendas para huir de la inflación, lo que puede aumentar aún más «el apetito inversor» en Madrid, Málaga, la costa levantina y andaluza y en las islas.

La inversión internacional posiblemente «se enfríe» durante los próximos meses, pero el experto de Idealista pronostica que a medio plazo España se convierta en «un polo de atracción para familias centroeuropeas que por prudencia quieran alejarse de los focos bélicos».

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