Mapfre Inversión no descarta que el conflicto entre Rusia y Ucrania provoque una recesión económica o una crisis financiera. Es la advertencia que su economista jefe, Alberto Matellán, lanza en el seminario virtual ‘Impacto de la guerra en Ucrania en los mercados y en la economía’, organizado por la firma del grupo asegurador.
El director del Institut d’Estudis Financers (IEF), Josep Soler, calcula que el conflicto tendrá un impacto de entre medio punto y punto y medio de crecimiento.
La inflación es otro de los problemas. Alberto Matellán advierte que este tipo de inflación no se combate con subidas de tipos de interés: si lo que sube es la energía, los Gobiernos responden con subvenciones, pero ahora se encuentran muy endeudados, por lo que el margen fiscal es muy estrecho
Los expertos creen que la Fed subirá tipos, aunque de una forma menos agresiva que la prevista, y el Banco Central Europeo puede no realizar las subidas previstas por el mercado ante el impacto del conflicto en la economía comunitaria.
El director de distribución para España y Portugal de Federated Hermes, Carlos Capela, señala que mientras los mercados ruso y europeo son los que más sufren por el conflicto, otros como el latinoamericano se están viendo beneficiados. Ahora puede ser un buen momento de entrada después de las caídas que se han venido registrando en la renta variable europea, pero siempre con la máxima cautela.
Los tres expertos coinciden en que en estos momentos de volatilidad es cuando el inversor se da cuenta de si su perfil de riesgo es el adecuado. Y recomiendan aguantar las posiciones. «No es momento de hacer grandes cambios», insiste Alberto Matellán, aunque con la volatilidad también se abren oportunidades, por lo que conviene tener liquidez para aprovecharlas.
Pictet ve «gestionables» las consecuencias si no hay una prolongación excesiva
Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, cree que, mientras la invasión de Ucrania, no resulte en un conflicto prolongado «las consecuencias son gestionables», aunque admite que «los actuales precios del petróleo pueden tener un impacto significativo en el crecimiento». «Aparte de exportaciones de energía rusa a Europa y algunas materias primas, Rusia y Ucrania tienen un papel bastante modesto en el comercio y una pequeña proporción del PIB mundial», argumenta. Reconoce que varias industrias mundiales se pueden ver afectadas: fabricantes de automóviles, productores de alimentos, siderurgia y fabricación de chips. Pero, aunque el 21 % de las importaciones de energía de la Eurozonaprovienen de Rusia, este país supone solo el 2,6 % de las exportaciones.
«Incluso con el aumento de precios del petróleo, la inflación debiera alcanzar máximo hacia finales de este primer trimestre o principios del segundo en todas las regiones principales», vaticina.
«Nuestros siguen apuntando a que las principales economías crezcan entre 3% y 5% en un año. Aunque las ventas minoristas mundiales pueden haber alcanzado máximo, se mantienen por encima de tendencia. Producción industrial y exportaciones se han acelerado y los servicios afectados por Covid están a punto de restablecerse, sobre todo viajes y eventos masivos. La economía estadounidense, que es menos probable que se vea afectada por Ucrania, muestra fortaleza del consumo y un sector de vivienda resistente. Europa es más vulnerable por su dependencia del gas ruso, aunque mantiene la recuperación y es probable que su política monetaria siga favorable. Por su parte China está empezando a recuperarse», comenta este experto.
«Aunque puede mantenerse el ajuste monetario, puede ser a ritmo más lento de lo que los mercados han estado descontando», opina.
«Seguimos sobre ponderando acciones e infra ponderando bonos», pero «estamos más cautelosos respecto a renta variable europea, donde el impacto de las sanciones probablemente conlleve mayor inflación y menor crecimiento, ejerciendo presión en los múltiplos de valoración y beneficios empresariales», explica Paolini.
«Acciones y bonos cotizan cerca de valor razonable y solo las materias primas parecen caras», añade. «Seguimos favoreciendo mercados de valor cíclico barato como Reino Unido y China. La recuperación económica de China se ve confirmada por los datos y esperamos que se acelere la segunda mitad del año. Las acciones chinas ofrecen diversificación y cobertura contra la profundización de la crisis en Ucrania y el endurecimiento monetario mundial», apunta.
«El sector financiero se ve respaldado por el aumento de tipos de interés y el sector de materiales beneficiarse de los altos precios de las materias primas y la recuperación económica de China. Sin embargo el sector energético parece cada vez más caro», añade.
«Somos más optimistas respecto a bonos chinos en moneda local, sobre todo porque el banco central de China está aliviando su política monetaria para apoyar el crecimiento», concluye el experto de Pictet, que considera que «aunque la valoración del dólar parece alta en relación a los factores cíclicos y estructurales, el conflicto en Ucrania refuerza su estatus como activo refugio».
DWS opta por Bolsa de EEUU y materias primas
«La invasión de Ucrania por parte de Putin está dejando claramente su huella en los mercados bursátiles», subraya Stefan Kreuzkamp, Chief Investment Officer de DWS. El Dax y el Euro Stoxx 50 han perdido más de un 20% desde máximos. Pero en el S&P 500, la pérdida se reduce a menos del 10%, un 25% por encima de su máximo anterior a la crisis.
«Básicamente, cuanto más lejos esté una empresa geográficamente de Ucrania, mejor», señala Marcus Poppe, co-gestor del DWS Top Dividende y manager del fondo DWS Invest Smart Industrial Technologies, que ve probable que los bancos centrales sean más cautelosos de lo previsto con las subidas de tipos para no ejercer una presión adicional sobre el crecimiento económico. «Los valores tecnológicos de EE.UU. se están beneficiando de esto», afirma Poppe. Canadá como exportador de materias primas está mostrando aún más resistencia. Su índice de referencia está un 20% por encima de los niveles pre-Covid y cerca de sus máximos históricos. «Materias primas, como la minería de oro, se están beneficiando de esta subida de precios», explica.
Schroders destaca que el oro se revalida como activo refugio
James Luke, gestor de fondos de Schroders, recuerda que en épocas de agitación en los mercados, los inversores recurren al oro por ser un activo refugio. Cuando las tropas rusas invadieron Ucrania el 24 de febrero, lcanzó los 1.974$/oz, el precio más alto desde septiembre de 2020. Ahora está en torno a 1.929$, y antes de la crisis actual, en los 1.800.
«La presión vendedora de los grandes inversores institucionales, sobre todo en Norteamérica, ha sido compensada por la fuerte demanda de los fabricantes de joyas, los bancos centrales (como activo de reserva) y por la demanda de lingotes y monedas (a menudo una forma de ahorro/inversión)», remarca.
«Incluso antes de que la situación se agravara, ya veíamos indicios de que la demanda institucional de oro como instrumento de cobertura de carteras estaba aumentando. Creemos que esto continuará hasta 2022, independientemente de cómo evolucione la situación geopolítica», pronostica.
Luke aporta varios argumentos:
- «Aparte de buscar un depósito de valor en momentos de mayor tensión en los mercados, muchos inversores consideran que el próximo ciclo de subida de tipos es extremadamente arriesgado dado el anormal contexto macroeconómico».
- «Además de estar muy endeudadas, las economías desarrolladas se han vuelto dependientes de los estímulos monetarios y fiscales masivos»
- La posibilidad de estanflación (bajo crecimiento y una inflación alta o al alza) es elevada, y la probabilidad de un largo periodo de represión financiera con tipos de interés reales negativos, también.
Conclusión del experto de Schoders: «es un contexto macroeconómico muy positivo para el oro», que será el activo refugio de los próximos años. Porque otras opciones de diversificación de las inversiones, como la deuda pública, «parecen menos atractivas», y las criptodivisas se hallan bajo una creciente presión regulatoria.
Generali cree que se está «echando leña al fuego»
Thomas Hempell, jefe de Análisis Macro y de Mercado de Generali Investments, fija en el aumento de los precios de la energía «la matriz de las incertidumbres económicas». Las especulaciones sobre la prohibición de importación del petróleo ruso empujaron el precio del Brent por encima de los 130$. Los precios del trigo, el aluminio y el carbón también se dispararon. «Las presiones sobre los precios se ven agravadas por el creciente riesgo de interrupción de la cadena de suministro, ya que las empresas rusas se ven privadas de financiación y el tránsito de mercancías se ve restringido», añade..
«El impulso estanflacionario resultante está exacerbando los dilemas de los bancos centrales. El BCE quiere evitar un error de política como el de 2011, cuando subió los tipos prematuramente», por lo que evitará comprometerse a fijar un calendario para la finalización del PEPP (el programa de compra de activos creado para hacer frente a la pandemia) y una subida de tipos. En cambio, «la Fed sigue en camino de llevar a cabo su primera subida de tipos desde 2018 la próxima semana», concluye.
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