Las conversaciones para una reedición de los fondos europeos Next GenerationEU, creados para hacer frente a la pandemia, como fórmula para financiar el plan de independencia energética de la UE condicionan tanto la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, que se celebra en Versalles (Francia) hasta el viernes 11 de marzo, como la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo del jueves 1o0 en Fráncfort.
Para Ulrike Kastens, Economist Europe para DWS, la reunión del BCE «podría ser mucho más emocionante de lo que el mercado parece estar esperando en este momento». «Por un lado, debido al dilema de los picos inflacionistas y, dentro de poco, posiblemente a las medidas que se necesitarán para apoyar la economía. Por otro, debido a las conversaciones sobre un posible nuevo fondo de la UE para financiar el gasto energético y de defensa», que se quiere poner sobre la mesa de la cumbre de Versalles.
«Si la UE decidiera dar este paso adicional, claramente quitaría presión al BCE. Un estímulo fiscal masivo quitaría algo de presión a la política monetaria y podría ayudar al BCE a centrarse más en combatir la inflación», sostiene esta experta.
Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, considera la reunión del BCE como “la más importante desde la de marzo de 2020 tras el inicio de la pandemia”, y «será una de las más difíciles de predecir de los últimos tiempos». Y es que el BCE tiene muchas razones para adoptar un tono cauto ante la incertidumbre acerca de la evolución de los combates en Ucrania.
“Antes de los últimos acontecimientos geopolíticos, esperábamos que el BCE anunciara esta semana una agresiva recalibración de su programa de compra de activos que abriera la puerta a una primera subida de los tipos de interés en junio. Desde entonces, hemos moderado estas expectativas, sobre todo debido a algunos comentarios cautos de los miembros del BCE desde el inicio de la invasión”, explica el equipo de análisis de Ebury.
Para estos expertos, el BCE tiene dos opciones principales. “Podría anunciar que acelerará el ritmo de la retirada de la APP, aunque a una velocidad más gradual que la prevista inmediatamente antes de la invasión”. Y otra alternativa, “quizás la más probable”, es “que el banco simplemente se mantenga al margen y retrase su decisión por completo hasta al menos la próxima reunión de abril”.
Para Ebury, la primera opción se percibiría como algo positivo para el euro, mientras que la segunda probablemente desencadenaría otro episodio de debilidad. Pero “en estos momentos estas previsiones son simplemente conjeturas, y en los próximos días pueden cambiar muchas cosas dependiendo del flujo de noticias”.
En cualquier caso, Ebury cree que el BCE no podrá ignorar el aumento de la inflación durante mucho más tiempo, y que el retroceso inicial en las expectativas del mercado para las subidas de tipos en respuesta a la crisis fue un poco una reacción exagerada. “Ahora esperamos una primera subida de tipos en septiembre y otra en diciembre. En nuestra opinión, también son muy posibles subidas de 25 puntos básicos, lo que supone un cambio con respecto a los incrementos de 10 puntos básicos que han sido habituales durante la época de tipos de interés menores a cero”, concluyen los expertos de Ebury.
Para Erick Muller, responsable de Producto y Estrategia de Inversión de la gestora estadounidense Muzinich, “el BCE se reúne el jueves en condiciones especialmente difíciles e inestables”. “El riesgo económico es tan alto tras el conflicto ucraniano que el BCE podría posponer cualquier anuncio de normalización monetaria”, añade.
La cita de marzo, que debía certificar la salida de la política monetaria acomodaticia, no podrá mantener esta agenda. Se espera que se ajusten las previsiones para tener en cuenta los primeros efectos del conflicto en Ucrania. Las cifras de crecimiento se revisarán a la baja y las de inflación al alza durante el periodo 2022-2024.
«Si bien se espera que se confirme este mes el fin del Programa de Compras de Emergencia para la Pandemia (PEPP), los mercados estarán atentos a los anuncios relacionados con el posible abandono del Programa de Compra de Activos (APP)», subraya este experto.
Además, la fuerte caída del euro desde el inicio de la invasión de Ucrania supone un riesgo real de «doble castigo», ya que aumenta el precio del petróleo, comprado principalmente en dólares.
«Creemos que no cambiar nada de las decisiones de diciembre pondría al euro en un riesgo y que, como mínimo, dar una perspectiva, aunque sea lejana, del final del programa APP este año permitiría dar opciones a una subida de tipos hacia finales de 2022-principios de 2023, así como a estabilizar el tipo de cambio sin perjudicar las perspectivas económicas», apunta Muller.
Deterioro del sentimiento inversor
«La caída de los mercados financieros ha sido muy notable, pero sin dar señales de alarma», opina el experto de Muzinich. Hay un deterioro del sentimiento inversor, «pero, a excepción de los valores emitidos por entidades con alta exposición a Rusia o Ucrania, no hemos visto una gran distorsión». Además, «el sector financiero ha resistido bien hasta ahora frente al no financiero, y la exposición directa al riesgo ruso se considera en general moderada».
«Seguimos siendo cautos, ya que el mercado tiene que absorber una posible prolongación del conflicto y una dinámica de endurecimiento de las sanciones. Una inversión de las tendencias macro puede desestabilizar los fundamentales sólidos de las compañías. La espiral inflacionista de la energía parece extenderse a otros factores que contribuyen a los índices de precios y crear presión sobre, por ejemplo, los precios de los alimentos. Esto puede pesar en los márgenes de las empresas», advierte.
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