Los analistas vaticinan que la Fed hará al menos cinco subidas de tipos en 2022

16/03/2022

Miguel Ángel Valero. "De todos los impulsores de inflación una espiral imparable de salarios y precios es probablemente lo que más preocupa a la Reserva Federal", subrayan en Pictet.

Pictet WM espera que la Reserva Federal no se deje intimidar por el aumento de tensiones geopolíticas y aumente los tipos de interés en 0,25 % en su reunión de política monetaria. «Todavía esperamos un ajuste total de 1% en 2022, pero con alzas más anticipadas.  Estimamos que, en lugar de subidas una vez por trimestre hasta fin de año, suba tipos otro 0,25 % en cada reunión hasta julio y que luego se detenga», señala.  «Estimamos que insistirá en abordar el problema de la inflación gradualmente, pues el mayor riesgo es una excesiva línea dura que lleve a que la economía a crecer por debajo de su potencial en 2023», añade.

«Aunque el conflicto entre Rusia y Ucrania aumenta preocupaciones de inflación, por los precios del petróleo, a la Reserva Federal todavía le importa más el endurecimiento de las condiciones financieras y crediticias. Además, la curva de rentabilidades a vencimiento de la deuda del Tesoro sigue siendo la guía central para movimientos de tipos de interés, a pesar de que los miembros la Reserva Federal no lo admitan explícitamente.  Así pues, el diferencial entre vencimientos a dos y diez años, de solo alrededor de 0,4%, reduce su margen de maniobra, pues querrá evitar la inversión de la curva de rentabilidades a vencimiento», argumenta.

La expectativa de alivio de los cuellos de botella en las cadenas de suministros, y el  fuerte aumento de los tipos de interés hipotecarios a 30 años y también de la rentabilidad a vencimiento de la deuda de EEUU sirven para reducir el exceso de demanda. «De manera que no consideramos que Reserva Federal tenga que ser más agresiva para reducir la inflación la segunda mitad del año», apuntan los expertos de Pictet.

Este hecho justifica una pausa en la subida de tipos de interés en el verano, cuando «estará más claro el efecto del estímulo fiscal Covid-19, ya desaparecido». «Como el Congreso es reacio a renovarlo, el alto gasto actual del consumidor podrá haberse moderado.  Además la economía habrá sentido los efectos del fuerte aumento de la rentabilidad a vencimiento de los bonos», añaden

«A esto se añade que la Reserva Federal se prepara para reducir el tamaño de su balance dejando que algunos bonos venzan sin reinversión, aunque todavía parece reacia a vender activamente sus tenencias de bonos.  En cualquier caso, en la reunión de junio podrá adoptar una decisión sobre la reducción de su balance», señalan.

«Un escenario alternativo sería un «momento Volcker», es decir, una acción más drástica, como la que Paul Volcker emprendió en 1979.  En este escenario perdería la paciencia respecto a la inflación y comenzaría a adoptar una regla de Taylor más «automática».  La clásica regla Taylor de Greenspan considera que la Reserva Federal debe ajustar los tipos de interés cuando la inflación está cerca del 2%. Este escenario implicaría varias alzas consecutivas de tipos de 0,5 % cada una.  Sería el mayor aumento desde mayo de 2000.  Pero los riesgos para el crecimiento de un endurecimiento monetario tan abrupto podrían ser considerables, especialmente respecto al PIB de 2023.  Además, implicaría el abandono de su atención a las condiciones financieras, contentándose con la destrucción adicional de la demanda del consumidor mediante efecto negativo de riqueza», señalan en Pictet.

«No creemos probable este escenario, a menos que haya una gran sorpresa en los datos salariales del segundo trimestre. De hecho, de todos los impulsores de inflación una espiral imparable de salarios y precios es probablemente lo que más preocupa a la Reserva Federal», concluyen en Pictet.

Ebury pronostica al menos 5 subidas de tipos en 2022

Ebury, la fintech especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, espera que la reacción del dólar estadounidense tras la reunión de la FED se vea determinada por los comunicados que emita sobre la inflación y sus proyecciones macroeconómicas y de tipos de interés. Ebury prevé que el » dot plot» (gráfico de puntos) refleje que los miembros del FOMC esperan al menos cinco subidas de tipos de interés en 2022, con una retórica que abriría la puerta a un ritmo de subidas aún más agresivo si las condiciones lo justifican.

“Todo lo que sea menor que eso se percibiría seguramente como bajista para el dólar estadounidense, mientras que seis o más subidas se verían como alcistas, y probablemente desencadenarían un fuerte movimiento inmediato al alza del billete verde”, comentan en Ebury.

En la reunión del 16 de marzo, Ebury ve improbable un movimiento de más de 25 puntos básicos: “Los mercados financieros parecen estar de acuerdo: actualmente los futuros de los fondos federales están valorando plenamente un movimiento de un cuarto de punto porcentual en los tipos, con una probabilidad insignificante de una subida de medio punto”.

Portocolom cree que el entorno es «hostil» para la Fed

El IPC de febrero en EEUU alcanzó el 7,9% interanual, el nivel más elevado desde 1982. Si se excluyen los precios de la energía y los alimentos frescos (siempre los más volátiles), la inflación subyacente también repuntó, hasta niveles del 6,4%. La Fed deberá tomar una decisión sobre su política monetaria en este entorno «hostil» de precios, tanto de subidas de tipos de interés (el mercado descuenta una subida mínima de 25 puntos básicos) como de reducción de su balance (puede que empiece a mitad de año).

«Es importante mencionar el cambio en el precio de los vehículos nuevos (0,3%) y usados (-0,2%), que han sido un factor clave que ha empujado la inflación al alza, pero podrían indicar que algunas mejoras en las cadenas de suministro están empezando a rebajar las presiones inflacionistas», señalan en Portocolom AV.

«Muchas previsiones esperan que el IPC de EE. UU. toque techo en marzo, en niveles de en torno al 8,5%-9% si se tiene en cuenta la escalada de los precios de la gasolina. Todavía está por ver cómo afectará el conflicto entre Rusia y Ucrania a los datos de inflación, pero previsiblemente el alza en los precios de las materias primas y las nuevas interrupciones al comercio mundial jueguen un papel importante», añaden.

«En este escenario, la renta fija está sufriendo fuertes movimientos en estas primeras semanas de año. Durante los primeros días del conflicto Ucrania-Rusia funcionaron los bonos gubernamentales como activo refugio, pero esta última semana han continuado las caídas en precios (y subidas de rentabilidades) prolongando la tendencia de inicio del año. Como ejemplos, el Bund alemán ofrecía una rentabilidad al inicio del año de -0,18% y ahora está en niveles de 0,36%. Por su parte, el diez años estadounidense ofrecía una rentabilidad el 31 de diciembre de 1,51% y ahora se encuentra en niveles de 2,14%. Si tomamos el índice de deuda mundial de Bloomberg, la caída en lo que va de año supera el 5%. Algo que se está traduciendo en que las carteras de perfil conservador estén sufriendo también en valoración», subrayan en Portocolom.

UBS cree que los bancos centrales no quieren perder credibilidad

Álvaro Cabeza, Country Head de UBS AM Iberia, cree que el conflicto generado por la invasión de Ucrania por Rusia, que «ha puesto en jaque a los mercados», «no cesará a corto plazo». Las «severas sanciones económicas» pueden llevar a la economía rusa «no solo a recesión, sino también a una depresión.» Esto, sumado a la inflación al alza, que se sitúa en niveles máximos de las últimas décadas y a los cuellos de botella, ha «golpeado la estabilidad económica global».

«Pese a que esta situación se trata de un golpe para el crecimiento económico, van a seguir manteniendo el endurecimiento de las políticas monterías para hacer frente a la elevada inflación. Pensamos que la tendencia alcista continuará y los bancos centrales no están dispuestos a que las perspectivas de inflación se desanclen y su discurso pierda credibilidad. En este punto, probablemente tendrán que seguir implementando unas políticas agresivas e incluso poner fin al ciclo de mercado», añade.

«Por lo tanto, prevemos que la Reserva Federal endurezca su política monetaria en 25 puntos básicos por sesión y no en 50 puntos básicos, de momento. No obstante, si la inflación no se reduce, por ejemplo, en la segunda mitad de este año, es posible que se plantee esta posibilidad. En cualquier caso, el endurecimiento sostenido de la política monetaria en un entorno en el que el crecimiento se está ralentizando no es una buena combinación para el mercado”, concluye.

 

 

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