Los mercados avisan que el riesgo de recesión en EEUU se eleva con la nueva política monetaria de la Fed

17/03/2022

Miguel Ángel Valero. Los analistas coinciden en que la Reserva Federal declara la guerra a la inflación aunque sea pagando la factura de un menor crecimiento económico.

Christian Scherrmann, U.S. Economist de DWS, destaca que la Fed se presenta como «un luchador contra la inflación», cuando estaba siendo «muy criticada por malinterpretar» su evolución. Y sugiere que que se avecina «mucho más endurecimiento monetario, mostrando una mayor determinación por hacer lo necesario para atajar la inflación de lo que los mercados esperaban».

«Se prevén siete subidas de tipos en 2022 y cuatro más en 2023. Esto va más allá de las expectativas del mercado. Las proyecciones de tipos de interés, de línea dura, reflejan una gran confianza en la fortaleza subyacente de la economía: las proyecciones de crecimiento e inflación para 2023 y 2024 convergen a sus niveles de equilibrio sin que el mercado de trabajo se vea muy perjudicado», añade.

Silvia Dall’Angelo, economista senior del negocio internacional de Federated Hermes, también destaca el mayor endurecimiento de la Fed: «El gráfico de puntos [dot plot] actualizado muestra que la Fed espera ahora seis subidas de tipos más este año, un alza de tipos de 25 puntos básicos en cada reunión durante el resto de 2022″.  También «sugiere que la mayoría de los participantes en el FOMC ven ahora apropiada una postura de política monetaria restrictiva para finales de 2023».

«La Reserva Federal es muy consciente del riesgo de una espiral de precios y salarios: cuanto más tiempo permanezca elevada la inflación, mayor será el riesgo de que se enquiste a través de las expectativas y la dinámica de formación de los salarios. Y la evolución reciente de los indicadores de inflación y del mercado laboral ya apunta a la aparición de algunos efectos secundarios», señala

«No obstante, aunque la Reserva Federal se muestre partidaria de la política monetaria restrictiva, no se puede dar por sentado que vaya a actuar a corto plazo«, matiza esta experta, que cree que «la guerra en Ucrania, la evolución de la relación crecimiento-inflación y los indicios de los efectos de segunda ronda sobre la inflación dictarán el ritmo del endurecimiento en el futuro».

Sandrine Perret, economista de Vontobel, insiste en las seis subidas en lo que queda de año y las tres adicionales en 2023, y destaca que «siete de los miembros de la Fed esperan un ritmo de subida más rápido». «Creemos que este agresivo ritmo de subidas es el reflejo de una Fed totalmente centrada en reducir la inflación hacia su objetivo del 2%, disminuyendo la demanda y, por tanto, aceptando (y anticipando) que el coste será un menor crecimiento este año», subraya.

Avisa que «conseguir un aterrizaje suave de la demanda es muy difícil» y que «los riesgos de una recesión en EEUU en 2023 aumentarán».

Gilles Seurat, gestor de multiactivos de La Française AM, pone el foco en que los bancos centrales han adoptado «una postura más hawkish o dura», con dos subidas del Banco de Inglaterra, y la primera de la Fed, y pendiente de hacerlo el BCE. «La Fed
quiere recuperar el nivel del tipo de interés de los fondos federales anterior a la pandemia, lo cual es lógico. En cuanto al BCE, deshacerse de los tipos negativos parece ser su objetivo y también parece razonable», argumenta.

Sobre la inflación, cree que en EEUU alcanzarña máximos en abril para acercarse al 5% hacia final de año, «salvo una interrupción extrema del suministro de petróleo». Pero advierte que «no cabe duda de que se producirán efectos de segunda ronda»: el
aumento de los precios del petróleo provocará un incremento de los costes logísticos que afectará a los bienes de consumo en los próximos trimestres. «Los salarios subirán porque el mercado laboral está temporalmente tenso, pero se estabilizará en algún momento y entonces las subidas salariales deberían moderarse», añade.

Y avisa sobre la estanflación: «Los datos de inflación muy elevados, las revisiones a la baja del crecimiento y el endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales son históricamente un cóctel perfecto para la estanflación».

«La inflación por sí misma nunca es buena para el mercado de acciones, ya que reduce el valor de los flujos de caja futuros de las empresas», pero beneficia a los productores de materias primas, que se benefician directamente del aumento de los precios, mientras perjudica a las empresas de servicios públicos.

James McCann, Economista Jefe Adjunto de abrdn, ve una Fed «que se está
apresurando para ponerse al día», con un mensaje de que la economía puede soportar este ajuste, aunque los tipos más altos pueden resultar más perjudiciales para el crecimiento y el mercado laboral de lo que el FOMC ha calculado. «Esto no significa que el banco central no pueda diseñar un aterrizaje suave, pero no hay un riesgo inmaterial de recesión dado el precedente de que el endurecimiento de la
política acaba con los ciclos empresariales».

En la misma línea, Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali Investments, cree que la Fed reforzó su compromiso con la lucha contra la inflación, «apoyándose en unas perspectivas muy optimistas sobre el mercado laboral».  «La fortaleza del mercado laboral reduce el riesgo de recesión e, implícitamente, de un error de política monetaria restrictiva», apunta.

Una acción rápida contra la inflación «permitirá a la economía mantener la tasa de
desempleo en un mínimo histórico del 3,5% durante tres años sin desencadenar un aumento de los precios», añade.

«Powell reafirmó un alto grado de confianza en el buen estado de la economía y cierta preocupación por el riesgo de sobrecalentamiento del mercado laboral», con más de
1,7 ofertas de trabajo disponibles por cada desempleado.

Axel Botte, estratega global de Ostrum AM (gestora filial de Natixis IM), señala que «la previsión es que la inflación se mantenga por encima del objetivo hasta 2024».

Para Allison Boxer, economista de EE UU en Pimco, destaca que la Fed «considera que los riesgos de inflación superan sustancialmente los riesgos para el crecimiento». «Es probable que la Fed tenga que ver una desaceleración económica significativa y una disfunción del mercado antes de cambiar su senda de subidas», porque «un ritmo más rápido de subidas de tipos probablemente pesará sobre el crecimiento con el tiempo, ya que las condiciones financieras se endurecen más bruscamente». «Este ritmo más rápido de endurecimiento aumenta el riesgo de un aterrizaje brusco más adelante y sugiere un mayor riesgo de recesión en los próximos 2 años», concluye.

 

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