El Consejo de Coordinación de Podemos Canarias ha decidido, por unanimidad y haciendo uso de sus facultades orgánicas, suspender cautelarmente de militancia a la diputada en el Congreso María del Carmen Pita, a quien le ha instado a dejar el acta «en manos de la coalición» que recibió 140.000 votos de canarios, de la que «no era ni cabeza de lista».
El secretario de Organización de Podemos Canarias, César Merino, asegura que «no existe ninguna» comunicación sobre la intención de Meri Pita de pasar al grupo mixto del Congreso de los Diputados con Ana Oramas y Pedro Quevedo.
Añade que tampoco existe comunicación «de ningún tipo por parte de esos 11 cargos que Pita asegura que la apoyan y siguen sus pasos». Sin embargo, desde Podemos Canarias se confirma que «algunos» de los firmantes de la carta de la diputada canaria –misiva que aseguran «no» conocen– estaban «advertidos de expulsión del partido por incumplimiento del código ético, concretamente en lo que se refiere a la limitación salarial y las aportaciones económicas a la formación».
Asimismo aseguran que tenían conocimiento de la creación de un nuevo partido que empezó como una pequeña asociación y se registró hace unas semanas «a nombre de cargos que simpatizan» con Pita, por lo consideran que «el movimiento parece ser el de transfugar hacia un nuevo proyecto que, de ninguna manera, es el mismo por el que obtuvo su acta en 2019».
Por ello, desde Podemos Canarias indican que comparten la opinión de sus compañeros del Grupo Confederal que consideran que «si no quiere seguir representando al proyecto por el que se presentó a las elecciones, debería devolver el acta a los canarios y las canarias que confiaron en Unidas Podemos en lugar de comportarse como una tránsfuga».
El comunicado de la formación morada en las islas concluye recordando que este mismo martes finalizaron una ruta por Canarias acompañados por Lilith Verstrynge y Pau Vivas, secretarios estatales de organización y círculos respectivamente, que «contó con una alta participación de la militancia y que destacó por la ilusión y las ganas de Podemos Canarias de seguir siendo una opción real de gobierno progresista, plurinacional, verde y feminista».
La diputada de Unidas Podemos Meri Pita, que es crítica con la dirección de Podemos, ha comunicado su intención de abandonar el grupo parlamentario confederal y pasarse al grupo Mixto. En un escrito, se muestra muy dura con la deriva del grupo en la Cámara Baja y del partido, al que censura no ser una organización «ni democrática ni plurinacional».
Con esta decisión de la parlamentaria canaria, el espacio confederal pierde un escaño en el Congreso y de esta forma ahora contaría con 33, frente a los 35 con los que comenzó esta legislatura, dado que también permanece vacío el escaño que ocupaba el exdiputado canario Alberto Rodríguez, cuya vacante no se ha cubierto aún tras cinco meses de su salida de la Cámara Baja.
La diputada ha remitido una carta a los hasta ahora compañeros de grupo en la que comunica, después de un tiempo de «debates y reflexión sincera» en Canarias, han decidido que el acta que le corresponde por la circunscripción de Canarias abandone la disciplina del espacio confederal.
La carta no es individual y viene apoyada también por otros cargos en el archipiélago como el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Las Palmas, Javier Doreste, la edil de distrito de Tamaraceite-Tenoya y San Lorenzo (Gran Canaria), Mercedes Sanz, la consejera del Cabildo de Gran Canarias, Conchi Monzón, el consejero del Cabildo de El Hierro, Armado Carballo, su homólogo en el cabildo de Fuerteventura, Andrés Briansó, entre otros cargos institucionales canarios.
Pita explica que ha evaluado con «honestidad», «sinceridad» y «sin acritud» su determinación de dejar el grupo, afrontando «con valentía y sin miedos» este paso sin intención de «hacer sangre ni herir a nadie».
Pero a continuación expone que la «deriva orgánica» del espacio confederal «está ahí», con sus «individualidades, sus miserias, sus manipulaciones, su sectarismo, sus cobardías y, cada vez más, sus proyectos biográficos mucho más que políticos». Una dinámica que está «muy lejos» de los principios que trajeron a la formación morada a la política.
«Podemos no es en estos momentos una organización ni democrática ni mucho menos plurinacional», reprocha Pita para constatar que la «realidad» es que la dirección del grupo confederal ha seguido la «misma lógica» que Podemos como partido.
Y es que, a su juicio, igual que Podemos «se deshizo de la opinión de la gente con una dirección que se colocó al margen de todo el mundo y en función de sus propios intereses, la misma suerte ha corrido este Grupo para sus diputados».
«Al fin y al cabo, no es de extrañar que coincidan las más de las personas que han renunciado al proyecto participativo que quiso ser Podemos», ha proseguido Pita a modo de reproche.
También ahonda en que la «caída electoral» de la organización sitúa a Unidas Podemos en la «barrena de una profunda pendiente perdedora», en lugar de «afrontar una reflexión política sobre las heridas a suturar y la forma de revertir la debacle organizativa».
«No hemos encontrado otro asidero que el cálculo de las infinitas miserias, los ataques en busca del enemigo interno y los patéticos codazos por figurar en no se sabe que parrilla de salida, desatendiendo de forma imperdonable cualquier coherencia y cualquier responsabilidad con respecto a nuestro programa y nuestros compromisos con la ciudadanía en general y con nuestras y nuestros votantes en particular», razona Pita y los otros cargos que le respaldan.
También razonan que seguirán defendiendo al archipiélago desde el grupo Mixto, dado que no han ido a Madrid, dentro de una organización que se define como plurinacional, a «asentir, obedecer y aplaudir a una dirección que se habilita a sí misma para hablar en nombre de Canarias desde Madrid».
Y también proclaman que no se conforman «con acuerdos de mínimos que luego se publicitan como cambios de paradigmas» ni a «tapar la vergüenza de la claudicación» en materias como pensiones, vivienda, la derogación de la ‘Ley Mordaza’, el proyecto de Memoria Democrática o el «injustificable acuerdo en la renovación del Tribunal Constitucional».