En un mundo cada vez más interconectado, la identidad digital de las personas tiene que adaptarse a los nuevos desafíos que plantean los nuevos paradigmas, especialmente los que se refieren a blindar la seguridad de todos los actores implicados. La forma que los ciudadanos tienen de relacionarse e identificarse frente a terceros (ya sean Administraciones Públicas o entidades privadas) ha pasado en un corto espacio de tiempo de un mundo totalmente analógico y de credenciales físicas, como el DNI, a una identificación digital que debe ser revisada y ampliada para responder a los actuales desafíos que se plantean en el tránsito de la verificación de la identidad presencial a la digital y, lo que es más importante, prepararnos para un futuro cercano en el que viviremos en un entorno totalmente digital.
El actual paradigma de la identidad digital se basa en un modelo centralizado que conlleva que los ciudadanos tengan problemas de privacidad en relación con la gestión de sus datos personales y complejidad en la logística de los servicios que utilizan, ya que se requiere disponer de una contraseña por cada servicio digital del que es usuario. La interoperabilidad limitada de esas identidades hace que gobiernos y entidades tengan un reducido abanico de servicios que ofrecer a la ciudadanía y también están limitados por las distintas regulaciones referentes a la protección de los datos personales. Con estos condicionantes no llegamos a conseguir, por ejemplo, la ansiada ventanilla única y la seguridad de los datos se ve comprometida en más de una ocasión a causa de ese modelo centralizado, porque constituye un tarro de miel muy atractivo para el crimen organizado al ser un único punto al que atacar. Además, la criptografía y seguridad de los actuales certificados digitales es craqueable por la computación cuántica, que ya se empieza a comercializar.
SICPA lleva trabajando desde hace más de cinco años en la futura identidad digital descentralizada que resuelva estas y otras cuestiones a ciudadanos, administraciones públicas y empresas. Una futura identidad digital que supondrá la nueva gestión de las identidades digitales, que permitirá una interoperabilidad global entre los tres actores antes mencionados y que está basada en estándares abiertos que permiten una comunicación más fluida y eficaz.
“Con la identidad digital descentralizada cada ciudadano podrá disponer de todos sus datos en su smartphone. Esos datos serán credenciales digitales verificables que utilizarán en su identificación con las administraciones públicas, redes sociales, bancos etc. Todo se podrá guardar en el teléfono móvil en su billetero digital, almacenado y encriptado en una nube segura a través de estructuras de Blockchain resistentes, también, al reto del craqueo de la computación cuántica”, explica Fabian Torres, director de desarrollo de negocio de SICPA.
Este nuevo escenario facilitará la vida de los ciudadanos en dos direcciones. Primero porque es el primer paso para dejar atrás las olvidadizas y escurridizas contraseñas que hasta ahora nos han identificado de manera única con cada servicio que utilizamos. Con la futura identidad digital descentralizada con sólo acceder a nuestro billetero móvil podremos identificarnos de manera universal e inmediata en todos los servicios públicos y privados. “Con la futura identidad digital no tendrás que recordar ninguna de tus contraseñas”, explica Fabián Torres.
La segunda mejora radica en la cuestión de la privacidad y la protección de datos. En este nuevo escenario cuando vayamos a identificarnos frente a terceros sólo tendremos que facilitar los datos que sean necesarios en cada momento. Ahora, por ejemplo, cuando damos nuestro DNI para que lo escaneen en el check in de un hotel estamos entregando más datos de los que nos piden (como nuestro domicilio o lugar de nacimiento) y la Agencia Española de Protección de Datos ya ha alertado sobre ello. La identidad digital descentralizada refuerza la privacidad de las personas y les permite que autogestionen su identidad en el sentido de facilitar sólo la información indispensable para cada tramitación. Si, por ejemplo, voy a un casino con que acredite que soy mayor de edad y que no estoy en ninguna lista que prohíba mi entrada no tengo que aportar más datos adicionales.
SICPA ya ha implementado con éxito este modelo descentralizado en diversos proyectos. En 2019 trabajó con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en el desarrollo de las credenciales digitales de las tarjetas de residencia (green card). El gran hito de este programa es que SICPA pudo desarrollar un sistema de verificación offline, único en el mundo. Otro aspecto singular de la propuesta de SICPA es la inclusividad de su proyecto, ya que permite disponer de una identidad válida también con credenciales en papel e incluso, en un futuro entorno totalmente digital, podrán tener acceso a este tipo de servicios personas con y sin teléfono móvil.
En otoño de 2020, en el contexto de la pandemia producida por la COVID, un consorcio de empresas, en el que participaba SICPA España, desarrolló las credenciales digitales para una prueba de concepto de la futura tarjeta sanitaria europea que solucionaba diversos problemas que el Coronavirus había acentuado, tales como errores en la administración de la medicación o malentendidos en la identificación de los pacientes derivados de la barrera del idioma.
En el último trimestre de 2021, SICPA España fue seleccionada, tras convocatoria pública, para desarrollar la futura identidad digital del Gran Ducado de Luxemburgo. El proyecto, denominado “Trust my data”, consiste en la implementación de un certificado digital para los residentes que sea plenamente interoperable (haciendo realidad la deseada ‘Ventanilla Única’) y que esté basado en credenciales verificables que podamos llevar en nuestro teléfono móvil. SICPA España lidera con este proyecto la implantación de las futuras identidades digitales en Europa y convierte a Luxemburgo en un país puntero en su desarrollo.
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