La Comisión Europea plantea un quinto paquete de sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania, que incluye la prohibición de importar carbón y las transacciones con cuatro bancos (entre ellos, el segundo más grande, el VTP) más de ese país, y el veto a exportaciones de tecnología, madera, marisco o licores.
También se prohíbe que los buques rusos accedan a los puertos de la UE y que los operadores rusos y bielrrusos de transporte entren por carretera. Más prohibiciones a las exportaciónes, por valor de 10 000 millones de euros, de semiconductores avanzados, maquinaria y equipos de transporte.
Además, se añaden «docenas» de nuevos nombres a la ya extensa lista negra, compuesta hasta ahora por 877 personas y 62 entidades sujetas a la congelación de bienes y prohibición de viajar a la Unión Europea.
«Pero esto no es todo. Estamos trabajando en sanciones adicionales, incluso sobre las importaciones de petróleo», advierte la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En Bruselas recuerdan que Europa es más dependiente del gas ruso que del petróleo, que genera a las arcas de Putin unos ingresos anuales de 42.000 millones€, diez veces más que el carbón.
Alemania es el más reticente a esta medida, ya que genera el 38% de esas adquisiciones (le sigue Polonia, con el 15%), pero la masacre de Bucha obliga, como subraya la presidenta de la Comisión, a «mantener la máxima presión».
Mientras tanto, el Consejo adopta unas Conclusiones sobre la autonomía estratégica del sector económico y financiero europeo, «dados los cambios dramáticos en el contexto geopolítico en los últimos meses».
El plan de preservar «una economía abierta» en Europa, contempla varios frentes:
- lograr que el euro tenga un mayor papel internacional, en particular mediante una unión económica y monetaria más sólida y profunda, así como el fomento del uso del euro y de los instrumentos denominados en euros a escala mundial;
- garantizar la resiliencia del sector financiero para dar servicio a la economía real, también mediante la realización de la unión bancaria y la profundización de la unión de los mercados de capitales, al tiempo que se reduce la excesiva dependencia de las infraestructuras e instituciones financieras de terceros países cuando quepa esperar que suponga riesgos para la estabilidad financiera;
- y proteger el sistema económico y financiero de la UE frente a los efectos de la aplicación extraterritorial de sanciones de terceros países y otras prácticas perjudiciales, además de mantener el buen funcionamiento del régimen de sanciones propio de la UE.
Esto se traduce en un impulso al euro digital, al papel de los créditos a la exportaciónpara reforzar la competitividad de la UE y su presencia en el mercado mundial; en «normas adaptadas a la inversión a largo plazo, apoyando la movilización de las empresas de seguros y los fondos de inversión, y velando por una mayor participación de los ahorradores minoristas».
También, en una mayor presencia de los fondos europeos NextGeneration en los bonos ‘verdes’; un nuevo empujón a las finanzas sostenibles, especialmente a la taxonomía; un mayor desarrollo de un mercado «transparente y competitivo para los servicios de auditoría y de seguros, las calificaciones crediticias y en materia ambiental, social y de gobernanza, así como para los proveedores de datos financieros y de sostenibilidad»; medidas adicionales para la inclusión financiera.
La UE pone el foco en evitar «la dependencia excesiva respecto de proveedores de servicios esenciales de terceros países», para lo que se tratará de reducir la de los bancos respecto de la financiación en divisas, al tiempo que se busca «fomentar el
desarrollo de soluciones de pago paneuropeas y de origen europeo».
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.