Con el envejecimiento poblacional, cada vez hay más personas diagnosticadas con la enfermedad de Alzheimer. Debido a la ausencia de un tratamiento efectivo para controlarla o alcanzar una recuperación, el objetivo principal es el de mejorar su calidad de vida. Los principales responsables de su bienestar suelen ser sus familiares, pero se trata de un objetivo que requiere de muchas horas de dedicación. Estos cuidadores también deben contar con ayuda en los cuidados para personas con Alzheimer.
La carga del cuidador
Desde que se detectan los primeros síntomas, los familiares más cercanos suelen ser quienes encarnan el rol de cuidador. Este papel supone un cambio en sus vidas, de su dinámica, para acomodarla a la de una persona cuya dependencia será gradualmente, cada vez, mayor. Se convierten en responsables completos de su bienestar, por lo que se trata de una carga física y emocional que socaba la resistencia de sus cuerpos y mentes. Por lo tanto, la dedicación en el bienestar del paciente puede afectar a la situación del cuidador.
Habitualmente, estos cuidadores reducen sus horas de trabajo para ocuparse el mayor tiempo posible del enfermo, de forma personalizada y en un ambiente familiar. No obstante, hay elementos que enturbian sus expectativas. Aunque puedan asumir el impacto económico causado por la reducción de horas de trabajo, también es difícil evitar que esta responsabilidad se distribuya desigualmente. Pueden surgir circunstancias que alteren la disponibilidad de los cuidadores o desacuerdos entre los familiares que agraven la carga física y mental de los cuidadores responsables.
Adaptación del cuidador y agravamiento de la enfermedad
El cuidador se enfrenta a dos graves problemas que afectan a su desempeño y su salud general. En primera instancia, debe alterar su vida para adaptarse a la del enfermo. Este cambio radical altera el tiempo disponible para el trabajo, la salud, la familia, los amigos y el placer. En cambio, conforme el enfermo se hace más dependiente, el cuidador puede haber solventado esta adaptación, pero debe enfrentarse a un trabajo físico mayor. Tener la posibilidad de delegar parte de esta responsabilidad permite que el impacto de los cuidados sea más suave en ambas etapas.
La ayuda es fundamental
Al tratarse de una enfermedad degenerativa cuyo progreso no puede aún ni revertirse ni detenerse, es de suma importancia que los cuidadores cuenten con ayuda profesional para así reducir en lo posible su carga. De esta manera, su salud no pasará a segundo plano frente al estado del enfermo de Alzheimer.
Contar con profesionales que proporcionen ayuda es una manera de mejorar la calidad de vida del enfermo y sus cuidadores. Estos manejarán el progreso de la enfermedad, guiando a los cuidadores en los cambios que sufre el enfermo, y controlando su seguridad y necesidades. Dado que el tiempo es limitado, es recomendable tener la capacidad de formar memorias agradables que rememorar con los años, en vez de evocar esta época como una de estrés y dificultades. Buscar ayuda es una inversión con la que ganar salud para todos.
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