Ulrike Kastens, Economista para Europa de DWS, cree que el Banco Central Europeo «aún no está preparado para actuar» y recomienda «permanecer atentos a la reunión de junio».
«El Banco Central Europeo está tomándose su tiempo, decidido a actuar con cuidado ante la incertidumbre económica y las tasas de inflación récord. Pero, al menos, ha puesto fin a las compras netas de activos en el tercer trimestre de 2022, tras lo que ha querido hacer hincapié en que su política seguirá ‘dependiendo de los datos'», argumenta..
Interpreta que la última reunión del Consejo de Gobierno se centró en dos cuestiones principales:
- una posible herramienta para momentos de crisis que pretende contrarrestar cualquier signo de fragmentación en los mercados de bonos soberanos. El objetivo sería evitar un crecimiento excesivo de los diferenciales, que puede dificultar la transmisión de la política monetaria a la economía real. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, no anunció esa herramienta pero señaló en varias ocasiones que el BCE ya había demostrado reaccionar ante situaciones de estrés con flexibilidad y con nuevos instrumentos como éste.
- las expectativas de inflación. Con unas tasas de inflación significativamente más altas, los riesgos de que haya efectos secundarios también aumentan. Esto implica que, el incremento de las expectativas de inflación exija una estrecha vigilancia. El BCE está a la espera de las nuevas proyecciones para la reunión de junio. La evolución de las expectativas de inflación determinará la orientación de la política monetaria del BCE en los próximos meses.
«La reacción, mucho más agresiva, de la Reserva Federal de EEUU ante las amenazas de la inflación, aumenta el riesgo de que el BCE tenga que emprender una normalización de la política monetaria, en contra de su actual discurso», advierte.
Por su parte, el economista jefe de AXA Investment Managers, Gilles Moëc, considera que la presión inflacionaria aumenta el nerviosismo del BCE y septiembre podría ser ahora la fecha para el inicio de la subida de tipos, aunque algunos ven como posible un aumento en julio. «Por nuestra parte, seguimos pensando que el deterioro en el flujo de datos finalmente obligará al BCE a esperar hasta diciembre, pero reconocemos septiembre como una clara posibilidad para el despegue de tipos”, explica.
“El Banco Central se está poniendo cada vez más nervioso por los riesgos de la persistencia de la inflación y aunque Christine Lagarde expresó varias veces su voluntad de ser muy cautelosa frente a la incertidumbre creada por la guerra en Ucrania, en general, parece que el escenario base del BCE es que las consecuencias deberían ser manejables. El Consejo de Gobierno tampoco parece impresionado por el endurecimiento de las condiciones financieras”, apunta.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.