El fuerte incremento de la deuda observado durante la pandemia supondrá un lastre al crecimiento de la economía, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Éste estima un impacto adverso de casi un punto porcentual en la expansión de las economías avanzadas durante los próximos tres años como consecuencia del proceso de desendeudamiento que deberán acometer familias y empresas en un contexto de normalización de las políticas monetarias y retirada de estímulos fiscales.
La deuda privada mundial aumentó un 13% del producto interno bruto (PIB) mundial en 2020, lo que supone un ritmo de incremento más rápido que el observado durante la crisis financiera mundial. Crece casi tan rápido como el de la deuda pública.
Como consecuencia del proceso de reducción de la deuda acumulada por hogares y empresas, el FMUI vaticina que se registrará una recuperación más lenta, con un impacto de 0,9 puntos en el crecimiento de los próximos tres años para las economías avanzadas y de 1,3 puntos porcentuales para las economías de mercados emergentes, excluyendo a China.
La recuperación será más lenta en países donde el apalancamiento se concentra entre empresas vulnerables y hogares de bajos ingresos, los procedimientos de insolvencia son ineficientes, el desapalancamiento público y privado coinciden, y allí donde la política monetaria debe endurecerse rápidamente.
De este modo, si bien en algunas economías avanzadas donde la recuperación está muy avanzada y los balances privados están en buena forma, el apoyo fiscal puede reducirse más rápido, lo que facilita el trabajo de los bancos centrales, el FMI advierte de que, en otros lugares, un apoyo fiscal específico, dentro de los límites de un marco fiscal creíble a medio plazo, podría considerarse para minimizar el riesgo de interrupciones y cicatrices.
«El reciente aumento del endeudamiento de los hogares y las empresas plantea riesgos para el ritmo de la recuperación. Sin embargo, este riesgo no se distribuye por igual», advierte el FMI, señalando la importancia de observar cuidadosamente los balances de los hogares de bajos ingresos y las empresas vulnerables para calibrar la reversión de las medidas de apoyo. «Esto podría evitar problemas repentinos cuando las condiciones financieras se endurecen», señala.
El FMI sugiere que los Gobiernos pueden proporcionar incentivos para la reestructuración y, cuando sea necesario, apoyos a la solvencia ante el riesgo de que una ola de quiebras en sectores muy golpeados por la pandemia pueda extenderse al resto de la economía.
También plantea que en los países con espacio fiscal, transparencia y rendición de cuentas adecuados, puede considerarse el alivio de la deuda en forma de «inyecciones de cuasi capital» en pequeñas y medianas empresas, por ejemplo, a través de préstamos de participación en las ganancias.
«Para aliviar la carga sobre las finanzas públicas, podrían contemplarse impuestos temporales más elevados sobre los beneficios excesivos. Esto ayudaría a recuperar algunas de las transferencias a empresas que no las necesitaban», añade el FMI.
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