
El secretario general de CCOO Servicios, José María Martínez, presenta el informe ‘Imprescindibles. En defensa del empleo y la profesionalidad del principal activo del sector financiero español’.
La banca se sumó hoy al coro de voces que piden una subida salarial para hacer frente a la inflación. “No se trata de reabrir los convenios, que están cerrados, sino de introducir el criterio de que ha cambiado el aire”, afirmó el responsable del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), José María Martínez, uno de los mayoritarios en el sector, en la presentación de un informe que destaca además el aumento de la carga de trabajo de las plantillas de un sector muy mermado por la digitalización y la Gran Recesión de 2008.
Los trabajadores de banca se arrepienten ya de los convenios cerrados el pasado año, y a finales de 2020, en unas circunstancias muy distintas. Entonces, cuando reinaba una inflación incluso negativa, y el virus deterioraba el negocio, las plantillas de la banca y de las antiguas cajas cerraron sendos convenios que fijaban magras subidas salariales, en torno al 1% anual en el mejor de los casos, en el convenio más largo de la historia del sector; cinco años, entre 2019 y 2023.
Ahora las circunstancias han cambiado. El negocio bancario va viento en popa. Y los altos directivos han acompañado esta bonanza elevándose más de un tercio sus retribuciones con respecto al lustro anterior.
Paralelamente, el sector financiero ha vivido la transformación más importante de su historia, impulsada por un lado por la digitalización, y por otro con cambios regulatorios, derivados de la crisis financiera de 2007, que han dado al traste con las antiguas cajas, y concentrado el negocio en unas pocas manos.
Un proceso que ha supuesto el cierre de la mitad de sus oficinas. Y la salida de más de 160.000 empleados desde 2008; apenas compensados con 25.000 llegadas.
Es decir, con 115.000 empleados menos se ven forzados a atender a unos clientes que además, se han rebelado contra la carencia de personal, especialmente las personas mayores, renuentes al ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ que propicia la digitalización.
Más personal, código ético
Un panorama que se ha traducido en un incremento de la presión sobre las plantillas, según destaca el informe presentado hoy por CCOO; impulsada además por la revuelta de los mayores, que ha obligado a reaccionar al Gobierno y a las propias entidades, que han pactado algunas medidas que el sindicato menosprecia por “cosméticas”.
El sindicato reclama, además de más personal para atender a los clientes — “las entidades igual se han pasado de frenada con los ERE”, dijo hoy Martínez —, un alza salarial que atienda el desgaste que sobre los bolsillos de las plantillas lleva a cabo la inflación.
Con una tasa de subida del IPC cercana al 10%, CCOO reclama revisar el alza salarial pactada en los convenios de banca y de las antiguas cajas de ahorros; sellados en 2021 y 2020, respectivamente.
Para ello, CCOO reclama “no reabrir los convenios, que están cerrados”, pero sí adaptar los salarios a un tiempo distinto al que se pactaron —entonces había una inflación incluso negativa; y malos resultados empresariales— a través de herramientas como los Observatorios, tanto en los convenios de banca, como de las antiguas cajas; y las comisiones mixtas interpretativas, en el sector de las cajas rurales, detalló.
Además, el sindicato reclama fortalecer un código de ética y deontología profesional, que proteja al empleado frente a la presión de sus jefes por mejorar resultados, a veces con métodos de dudosa moralidad.
Los empleados de banca justifican su exigencia de mejores salarios en la subida de las retribuciones que sus jefes — los altos directivos — se han aplicado en los últimos cinco años, que cifran en un 37%. También por el incremento de la carga de trabajo que supone atender presencialmente a las personas que lo soliciten, según pactaron con el Gobierno las entidades, tras las protestas de los mayores.
Estas protestas se plasmarán en una Autoridad Independiente para la defensa del cliente financiero, cuya acción, temen las plantillas, puede aumentar aún más la “sobrecarga” de trabajo de los empleados de banca.
Por otro lado CCOO alerta de las salidas a Bolsa a “precios de derribo” de las entidades, impulsadas por la regulación aprobada tras la Gran Recesión, que puede propiciar la entrada de grandes fondos en el capital, y con ellos, un alejamiento aún mayor del “fin social” de la banca, advierten.
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