El FMI pronostica que la economía mundial crecerá el 3,6% por la invasión de Ucrania

19/04/2022

diarioabierto.es. La inflación se ha convertido "en un peligro claro y presente para muchos países", advierte el Fondo Monetario Internacional.

El crecimiento de la economía mundial se ralentizará de manera significativa como consecuencia del impacto de la guerra en Ucrania en una recuperación que aún no se había consolidado tras la pandemia y que ha acentuado algunos problemas previos a la invasión, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha revisado a la baja sus pronósticos para 2022 y 2023.

El PIB mundial crecerá este año y el siguiente un 3,6%, lo que supone una rebaja de ocho décimas respecto de la previsión de enero para 2022 y de dos décimas en la correspondiente a 2023.

La guerra en Ucrania amplificará el impacto de fuerzas económicas presentes antes de la invasión como la inflación y las interrupciones del suministro, que habían llevado a los bancos centrales a endurecer la política monetaria e indicar posiciones cada vez más agresivas en el futuro, incrementando las tasas de interés y la volatilidad de los precios de los activos.

La inflación se ha convertido «en un peligro claro y presente para muchos países» y las interrupciones relacionadas con la guerra amplifican esas presiones. «Ahora proyectamos que la inflación permanecerá elevada por mucho más tiempo», alerta la institución, que para 2022 anticipa que alcanzará el 5,7% en las economías avanzadas (+1,8 puntos) y el 8,7% en los mercados emergentes (+2,8).

«Los efectos económicos de la guerra se están extendiendo por todas partes, como ondas sísmicas que emanan del epicentro de un terremoto, principalmente a través de los mercados de productos básicos, el comercio y los vínculos financieros», señala el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, en el informe ‘Perspectiva Económica Mundial’, donde advierte de que Europa, Oriente Próximo y África se encuentran entre las regiones más afectadas por los aumentos en los precios de los alimentos y los combustibles.

La Eurozona, la más afectada

El FMI considera a la Eurozona la región económicamente más perjudicada por el conflicto, con una rebaja del crecimiento esperado en 2022 de 1,1 puntos, hasta el 2,8%, y de dos décimas en 2023, hasta el 2,3%.

Alemania sufre el mayor ajuste a la baja de las previsiones, al ver limitada su expansión este año al 2,1%, frente al 3,8% previsto en enero, mientras que sus expectativas de cara a 2023 mejoran en dos décimas, hasta el 2,7%.

Italia ve recortada en 1,5 puntos porcentuales su previsión de crecimiento para 2022, hasta el 2,3%, mientras que la de 2023 también baja en medio punto porcentual, hasta el 1,7%.

En el caso de Francia, el FMI espera un crecimiento del 2,9% este año y del 1,4% el siguiente, lo que supone una rebaja de seis y cuatro décimas, respectivamente, en comparación con las previsiones de enero.

EEUU y China, a la baja

El crecimiento de Estados Unidos también ha sido revisado a la baja por el FMI en tres décimas tanto este año como el siguiente, cuando la expansión de la mayor economía mundial será del 3,7% y del 2,3%, respectivamente.

China, con un crecimiento esperado del 4,4% en 2022 y del 5,1%, también ha visto recortadas sus expectativas, con un ajuste a la baja de medio punto porcentual para este año y de dos décimas el siguiente.

Las economías avanzadas registrarán un ritmo de crecimiento del 3,3% en 2022 y del 2,4% en 2023, lo que implica una recorte de seis décimas este año y de otras dos el próximo año. A su vez, el pronóstico para las economías emergentes anticipa una expansión del 3,8% este año, un punto porcentual menos que en enero, y del 4,4% en 2023, un ajuste de tres décimas.

«La fragmentación geopolítica empeora todas estas situaciones al aumentar el riesgo de conflicto y la volatilidad económica y disminuir la eficiencia general», advierte el FMI, para el que la guerra ha generado una perspectiva real de que «sean borrados» una gran parte de los logros recientes.

América Latina crecerá el 2,5%

El FMI vaticina que el PIB de América Latina y el Caribe crezca un 2,5% durante 2022 y 2023.  Para 2022 el Fondo ha corregido al alza la estimación, mientras que para 2023 el organismo ha revisado a la baja su previsión, en ambos casos en una décima.

Brasil crecerá un 0,8% en 2022 y un 1,4% en 2023, mientras que México se impulsará un 2% este año y un 2,5% para el siguiente.

Latinoamérica y el Caribe recibirá un fuerte impacto por la inflación, que se estima que llegue al 11,2% este año y al 8% en 2023; y el endurecimiento de la política monetaria en varias economías del continente, especialmente en Brasil, donde el banco central incrementó los tipos en hasta 975 puntos durante el último año.

Argentina y Venezuela, dos de los países con mayores tasas de inflación del mundo, cerrarán el año con un alza de precios del 51,7% y el 500%, respectivamente. El FMI proyecta que Venezuela registre un crecimiento del PIB del 1,5% tanto en 2022 como en 2023.

Rusia caerá el 8,5%, y Ucrania, el 35%

Las economías de Rusia y Ucrania sufrirán profundas contracciones en 2022. El FMI anticipa una caída del PIB ruso del 8,5% este año y del 35% en el caso del ucraniano.

El grave colapso de Ucrania es el resultado directo de la invasión rusa, la destrucción de la infraestructura y el éxodo de su población, mientras que para Rusia, la contracción estimada refleja el impacto de las sanciones y la ruptura de los lazos comerciales, junto con una intermediación financiera interna muy afectada y la pérdida de confianza.

En el caso de Rusia, el FMI prevé que el PIB sufra una «fuerte contracción» en 2022, con una caída de alrededor del 8,5% y una disminución adicional de alrededor del 2,3% en 2023. De este modo, ha recortado en 11,3 puntos porcentuales el pronóstico para Rusia del pasado mes de enero para 2022 y en 4,4 puntos el de 2023.

«Las sanciones pueden inducir el desmantelamiento permanente de los vínculos comerciales y de la cadena de suministro, lo que implica pérdidas de productividad y eficiencia. Esto es más prominente en Rusia, donde se espera que la producción se mantenga por debajo de las proyecciones anteriores a la guerra en el mediano plazo», señala el FMI.

Para Ucrania, es imposible obtener datos precisos del daño a la economía, aunque asume que la guerra provocará una contracción muy severa, que para este año puede implicar una contracción del 35% del PIB. El impacto negativo sobre la actividad económica del país perdurará durante muchos años, incluso aunque la guerra terminara pronto, como consecuencia de la pérdida de vidas, la destrucción del capital físico y la huida de los ciudadanos.

«En primer lugar, el desplazamiento de personas y la destrucción del capital físico significarán que la actividad en Ucrania permanecerá muy por debajo de las proyecciones anteriores a la guerra durante algún tiempo», afirma el FMI.

Impacto del embargo de petróleo ruso

En un escenario alternativo, en el que a mediados de 2022 las sanciones a Rusia son incrementadas para incluir embargos de petróleo y gas y la desconexión de Rusia de gran parte del mundo financiero y del sistema comercial, el FMI advierte del impacto a nivel mundial a través de precios más altos de las materias primas, interrupciones en las cadenas de suministro y condiciones financieras más estrictas.

«A excepción de algunos exportadores de petróleo y materias primas, la mayoría de los países se verían afectados negativamente por las consecuencias económicas, y los países de la Unión Europea se verían más afectados que el resto de economías avanzadas debido a su mayor exposición», apunta el FMI.

En este escenario bajista, el impacto acumulado implicaría para Rusia que el PIB sea un 15% más bajo que la línea base para 2027, mientras que el impacto en la Unión Europea es considerable, con un nivel de PIB cercano a un 3% por debajo del nivel de referencia para 2023, como reflejo del aumento de los precios de las materias primas, pero también de las mayores expectativas de inflación.

De esta manera, las economías avanzadas, excluida la UE, y las economías emergentes, excluida Rusia, sufrirían un impacto en el nivel de actividad de alrededor del -1,5% para 2023, con una mayor variación entre las economías de mercados emergentes, ya que aquellas que son exportadoras netas de petróleo se beneficiarían.

En conjunto, el PIB mundial sería alrededor de un 2% inferior para 2023 y la actividad global seguiría siendo para 2027 aproximadamente un 1% más baja que en la referencia.

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