La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, exige a los bancos centrales que adopten «acciones decisivas» en beneficio de las economías de sus países ante el contexto inflacionista actual, agravado por la invasión de Ucrania por Rusia.
«Hacen falta acciones decisivas por parte de los bancos centrales: deben mantener el pulso de la economía y ajustar sus política si es necesario», afirma en el discurso de apertura de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial.
Los bancos centrales deben comunicar de forma clara los riesgos derivados para países emergentes y en desarrollo a medida que endurecen su política monetaria.
Para el FMI, el ciclo actual de subidas de tipos de interés debe continuar. Pero en aquellos países donde los efectos adversos procedentes de la guerra sean mayores y la inflación siga subiendo, el ritmo de endurecimiento monetario debe ser «calibrado cuidadosamente».
También pide acciones internacionales para evitar que en los países pobres se produzca una crisis de alimentos como consecuencia de su aumento de precio.
Georgieva considera que el mundo está afrontando una crisis (la de la guerra) que está sucediendo sobre otra (la del Covid): «Es como recibir el impacto de otra tormenta antes de que nos hayamos recuperado de la anterior». Existe un riesgo real de fragmentación geopolítica que podría eliminar todos los avances del desarrollo e integración mundial logrados «en los últimos 75 años».
En este contexto, el FMI considera que el mayor efecto positivo que podría haber sobre la recuperación global es el fin de la guerra. «Mientras tanto, debemos hacer todo lo que podamos para ayudar a Ucrania y a otros países gravemente afectados», apunta Georgieva.
La deuda se estabilizará en el 95% del PIB en 2027
El FMI estima que la ratio de deuda pública sobre el producto interior bruto (PIB) mundial se estabilizará en el 95%. En 2020, como consecuencia de la pandemia, la ratio de deuda pública se elevó en más de 15 puntos, hasta el 99,2%, y en 2021 descendió en dos puntos, hasta el 97%.
Pese al conflicto en Ucrania y los problemas logísticos globales, el FMI calcula que la deuda pública global estará en el 94,4% este año, gracias al efecto positivo de la inflación en las ratios. Hasta 2024 se mantendrá en el 94%, para estabilizarse en el 95% en 2027.
El FMI calcula que la ratio de deuda en las economías avanzadas será del 113,1% para 2024, más de seis puntos por debajo del nivel de 2021. Las economías emergentes registrarán una ratio del 72,1% dentro de dos años, seis puntos más que en 2021, y los países de bajos ingresos y en desarrollo observarán un 47,8% de deuda pública, dos puntos menos que el año pasado.
En lo que respecta a los déficits presupuestarios, se observará un desequilibrio de entre el 3,9% y el 4% entre 2023 y 2027, frente al 3,6% de 2019.
El desajuste de las economías avanzadas se estabilizará en el 3%, el mismo nivel que en 2019, mientras que las emergentes observarán un déficit de entre el 5,5% y el 5,2% a medio plazo, por encima del 4,6% de 2019. Los países en desarrollo pasarán detener un desequilibrio del 3,5% antes de la crisis a situarse por encima del 4% hasta 2027.
Ante el contexto inflacionista, el FMI ha recetado a los países con crecimiento sólido y presiones inflacionistas que las políticas fiscales mantengan el rumbo desde una posición de estímulo a otra de normalización. Los gobiernos de países emergentes o en desarrollo tendrán que priorizar ciertos gastos y elevar sus ingresos para reducir las vulnerabilidades.
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