Los compromisos de neutralidad tomados a largo plazo necesitan objetivos a medio plazo para garantizar su cumplimiento, subrayan los participantes en un debate con motivo del Día de la Tierra organizado por Spainsif y patrocinado por BlackRock, en el que se han analizado los desafíos que afronta la Inversión Sostenible y Responsable (ISR).
La consideración del riesgo climático como riesgo financiero y de la transición a una economía de cero emisiones netas como oportunidad de inversión histórica han marcado los desarrollos de la industria de gestión de activos durante los últimos años.
En el mercado español, los procesos de inversión sostenible comienzan a arrojar información sobre las acciones de los participantes de los mercados financieros para abordar la urgencia climática. La pregunta no es si se va a dar una transición hacia las emisiones netas, sino cómo va a hacerse.
Entre las principales recomendaciones para asegurar esa credibilidad, se encuentran realizar reducciones de aproximadamente la mitad de emisiones actuales en los objetivos a corto plazo, priorizar el diálogo activo sobre la desinversión, centrarse en la reducción de emisiones dando cobertura a totalidad de la cadena de valor, apoyarse en mecanismos de compensación solo para las emisiones residuales que no sea posible eliminar a largo plazo, e incorporar los desarrollos tecnológicos futuros y las soluciones climáticas en fases de producción o testeo.
El debate plantea la posibilidad de que la transición se descuide en zonas emergentes y en desarrollo. El riesgo de que la transición se dé en mayor medida en estados miembros de la Unión Europea (UE) o pertenecientes a la OCDE es alto, pues «la deslocalización empresarial o la búsqueda de nuevos minerales para equipamientos electrónicos o coches eléctricos en regiones en desarrollo, emergentes y subdesarrolladas, supone un posible acelerador de la desigualdad en la distribución mundial de la riqueza».
También subraya las oportunidades de invertir en compañías intensivas en carbono que lideran en la transición en sus respectivas industrias y la necesidad de incorporar tecnología embrionaria o futura en las inversiones presentes.
El debate reitera la importancia de la accesibilidad, la universalización e interpretación de los datos ambientales y la necesidad de indicadores clave para la medición de objetivos. Y hace una propuesta realista para la homogeneización de la información con dos niveles: uno para grandes empresas, con proyección internacional y una mayor responsabilidad en la cadena de valor, y otro para empresas más pequeñas, con unos indicadores mínimos.
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