El desplome de lira obliga al BBVA a elevar el 23% el precio su opa sobre el Garanti

25/04/2022

Miguel Ángel Valero. En el momento en que el BBVA, que controla el 49,85% del Garanti, lanzó la opa cada euro costaba 11,45 libras. Ahora son 11,86 liras. // Situación macrofinanciera de Turquía

El BBVA no ha tenido más remedio que mejorar el precio de su oferta pública de adquisición de acciones (opa) para hacerse con el 50,15% del banco turco Garanti que no controla. Ha pasado de 12,2 liras turcas por acción ofrecidas inicialmente el 15 de noviembre de 2021 a 15 liras, lo que supone un incremento del 23%.

El motivo de esa mejora en el precio de la opa es el desplome de la lira turca. En el momento en que el BBVA, que controla el 49,85% del Garanti, lanzó la opa cada euro costaba 11,45 libras. Ahora son 11,86 liras.

Esto significa que la oferta, medida en euros, es más baja ahora: de 1,06€ por acción de Garanti a 0,95€. Aunque en liras turcas la opa es un 23% más atractiva.

Si todos los accionistas suscriben la oferta del BBVA, la factura para el banco español en liras turcas aumenta notablemente: de 25.697 millones a 31.595 millones. En cambio, en euros, la factura se abarata: de 2.244 millones estimados el 15 de noviembre de 2021 a 1.985 millones.

El lanzamiento de la opa del BBVA sobre Garanti prácticamente coincidió con la decisión del Banco Central de Turquía de bajar los tipos de interés, una imposición del Gobierno de Erdogan. Esto provocó un desplome de la lira, que no cesó hasta que Erdogan no tuvo más remedio que adoptar medidas de protección.

El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, de nacionalidad turca y que ya había trabajado en el Garanti, reconocía en noviembre de 2021 que «la devaluación de la moneda nos está ayudando».

Pero los gestores de fondos turcos llevaban tiempo presionando al BBVA para una mejora del precio de la opa. Sus argumentos son de peso: la caída de la lira hace que la oferta en la moneda local sea un gran negocio para el banco español, pero no para el accionista minoritario de Turquía, para quien la oferta perdía mucho atractivo.

Como consecuencia del incremento en el precio de la opa, y de acuerdo con la normativa turca, el periodo de aceptación se extenderá por un plazo de 2 semanas, con lo que el final de aceptación pasará a ser el 18 de mayo, y no el 29 de abril.

El BBVA explica que, según la normativa turca sobre opa, el precio de la oferta no puede modificarse durante esta extensión de 2 semanas del periodo de aceptación.

Los impactos financieros de la oferta para la entidad española «dependerán del porcentaje de los accionistas de Garanti BBVA que decidan aceptar la oferta». El BBVA estima un impacto máximo de 34 puntos básicos en el capital de máxima calidad, en el caso de que todos los accionistas de Garanti BBVA acepten la oferta. En este sentido, la depreciación de la lira turca ha ayudado también al banco español: en la presentación al mercado publicada el 15 de noviembre estimaba un impacto máximo en el ratio de capital de 46 puntos básicos.

El Banco de España avisa del deterioro de la solvencia de la banca turca

El mismo día que el BBVA anuncia la mejora de la opa sobre Garantí en liras turcas, el Banco de España publicaba un análisis, elaborado por Paula Sánchez Pastro, sobre la situación macrofinanciera de Turquía.

El informe destaca que la evolución de la economía turca en la segunda mitad de 2021 y principios de 2022 ha estado muy influida por el desarrollo de la pandemia y «la aplicación de un marco de política económica que tiene por objetivo facilitar el ajuste de su posición exterior a través de un tipo de cambio más débil». Má

AdemásTurquía también se ha visto afectada por la invasión de Ucrania por parte de la Federación Rusa, debido a las exposiciones a esos países y su fuerte dependencia energética.

«Una política monetaria extraordinariamente laxa ha apoyado el mantenimiento de un fuerte dinamismo de la economía, pero también ha exacerbado algunos de sus principales desequilibrios preexistentes, lo que ha dado lugar a una fuerte depreciación
del tipo de cambio y a una tasa de inflación muy alta. Todo ello en un contexto de cuantiosas
necesidades de financiación exterior, elevado endeudamiento en moneda extranjera de las empresas no financieras y cada vez más del sector público, unas reservas internacionales de divisas reducidas y una alta dolarización de los depósitos bancarios, que se ha tratado de revertir con la introducción de una estrategia que busca aumentar el peso de la lira turca en la economía», advierte el análisis.

«La posición del sector bancario sigue siendo relativamente sólida y la ratio de préstamos de dudoso cobro ha disminuido, si bien algunos de sus indicadores han empeorado ligeramente, como las ratios de solvencia», concluye.

 

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