La Reserva Federal parece un coche que de repente pisa frenos al darse cuenta que está a punto de salirse de la autopista: el problema es el pesado equipaje de su portamaletas, que puede volcarse.
Efectivamente, la institución monetaria muestra un renovado sentido de urgencia, si no de pánico, respecto a cómo abordar el problema de inflación, pero sus acciones pueden tener efectos secundarios significativos en las perspectivas macroeconómicas de EE.UU. De ahí que, tras un aumento de sus tipos de interés de 0,5% el próximo 4 de mayo, esperamos un nuevo aumento de 0,5% en junio, para volver a una subida de 0,25 % en julio y una pausa en su ajuste monetario para finales de este año.
Hay que tener en cuenta que querrá ver cómo la economía digiere las alzas, así como su comunicación de línea monetaria dura, que ya provocado aumento de las rentabilidades a vencimiento de la deuda de EEUU a largo plazo. Incluso el tipo hipotecario promedio a 30 años ha llegado al 5,2% a mediados de abril, según la Asociación de Banqueros Hipotecarios, siendo el aumento los últimos cuatro meses el mayor desde 1990.
El caso es que el aumento de los tipos de interés suele afectar primero al mercado de vivienda, luego al sentimiento empresarial y la inversión empresarial y finalmente, con retraso de varios meses, al mercado laboral. La pregunta es pues, cómo sopesará la Reserva Federal las preocupaciones sobre el efecto de su endurecimiento monetario en el ciclo económico y la necesidad de restaurar la credibilidad en la lucha contra la inflación.
Hay que tener en cuenta que los datos muestran la persistencia de una alta inflación, ampliada de bienes a servicios. Ha pasado de estar vinculada a interrupciones de la cadena de suministro mundial a factores más internos. Así, el IPC de servicios, sin energía, ha sido 4,7% interanual en marzo, el mayor desde septiembre de 1991. Además, el indicador de la Reserva Federal de Atlanta muestra aumento medio salarial del 6% interanual en marzo (sobre todo en puestos de trabajo de baja remuneración). La Reserva Federal teme que tal aumento salarial pueda reforzar las expectativas de inflación y llevar a una espiral de salarios y precios, similar a la de la década de 1970.
Por tanto, ha intensificado su retórica y su presidente Jerome Powell insinuado que podrían anticiparse más alzas de tipos de interés. El primer aumento de tipos del actual ciclo de ajuste ha sido de 0,25 % en marzo, llevando el tipo de interés federal a 0,5%. Pero Powell ha sugerido un aumento de 0,5% en la próxima reunión de 4 de mayo, la primera de tal magnitud desde mayo de 2000, cuando la institución estaba presidida por Alan Greenspan. Creemos que podría volver a subir tipos 0,5% en su siguiente reunión de junio. Además, también esperamos que anuncie la contracción de su balance en casi nueve billones de dólares. Ya ha indicado intención de reducir su balance en un máximo de 95.000 millones por mes. Inicialmente, es probable que sea «pasiva», es decir, simplemente dejará de reinvertir en lugar de vender bonos que vencen.
De todas formas, esperamos que para septiembre la inflación subyacente se desacelere desde un promedio de 0,5% intermensual, con estancamiento de la actividad empresarial. Serían argumentos suficientes para que detenga sus aumentos de tipos de interés, aunque puede que espere a ver desaceleración de nóminas mensuales y mantenga la subida de tipos de interés hasta fin de año.
3% de crecimiento en 2022
Así que las perspectivas económicas de EE.UU. para el segundo semestre parecen más frágiles. El apoyo de política fiscal se está erosionando y los tipos de interés a largo plazo han aumentado rápidamente, aunque no esperamos una recesión. De momento, el crédito al consumo sigue siendo abundante, lo que ayuda al consumidor a resistir los shocks, incluyendo el aumento de precios del combustible. No obstante, el crédito al consumo sigue a merced del endurecimiento de las condiciones financieras de una Reserva Federal que puede ser más agresiva, lo que en su extremo puede hacer que las instituciones financieras ajustaran el crédito e irónicamente lleven a una recesión.
En este estado de cosas reducimos la previsión de crecimiento del PIB los EE.UU. la segunda mitad del año a un promedio trimestral de poco menos de 2% anualizado y anual 3%. Además, aumentamos la previsión a corto plazo de inflación, dadas las interrupciones en las cadenas de suministro globales por bloqueos en China por Covid, especialmente del transporte marítimo y logística internacional. De todas formas, los datos de inflación de alta frecuencia, como los costes mundiales de flete, están disminuyendo y la última encuesta manufacturera indica mejora de tiempos de entrega de proveedores. Con todo prevemos que la inflación anual general en EE.UU. en 2022 llegue al 7,6% dada la probabilidad de presión de los bienes importados, aunque reduciéndose hacia 5,1% para diciembre, con las incertidumbres, incluyendo los precios mundiales de las materias primas, que dependen del vigor de la economía mundial, particularmente de China, donde los vientos en contra están aumentando.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.