Descubre el auge de los cruceros fluviales

06/05/2022

Carmela Díaz.

Un crucero reúne lo mejor de un viaje organizado con la libertad de elegir en cada momento lo que uno quiere hacer. A bordo de un barco se encuentra lo que uno suele buscar en sus vacaciones: relax, descanso, actividades en tierra, gastronomía, animación…  Los cruceros fluviales, una fórmula en auge en España, son muy útiles para conocer Europa a través de las zonas y ciudades que se fueron originando alrededor de las cuencas de sus principales ríos.

Los cruceros más atractivos son los que discurren por los grandes ríos europeos: el Danubio, el Sena, el Duero, el Rin… Este último es muy completo: aúna grandes ciudades, fortalezas medievales, abadías, palacios barrocos, campos cubiertos de vides… Atraviesa varios países y por ello es ideal descubrirlo a bordo de un crucero fluvial. Además, tiene la ventaja adicional de que la mayoría de sus viajes comienzan o terminan en Ámsterdam. Y es que la belleza del Rin, llamado afectuosamente Vater (padre) por los lugareños, ha atrapado desde siempre a todo tipo de artistas. William Turner pintó sus matices; Richard Wagner lo enalteció en su ópera Crepúsculo de los dioses; Beethoven y Gutenberg nacieron en sus orillas y Heine; Goethe, Byron y Mark Twain le dedicaron textos y poemas. Víctor Hugo llegó a afirmar que “toda la historia de Europa fluye por su curso de guerreros y pensadores.

Hay varios recorridos por el Rin que permiten adentrarse en bellas localidades holandesas, como Nimega; también en las ciudades alemanas de Krefeld, Colonia, Koenigswinter, Rüdesheim, Mannheim y Heidelberg para terminar en la francesa Estrasburgo. Pero durante la navegación, además, se disfrutará de las vistas de Wesel, Duisbourg, Dusseldorf, Zons, Bonn, Coblenza, Spire Wiesbaden, Nierstein, Worms y Mannheim. Mientras se navega por el rio se contemplan castillos y fortalezas que se descubren al paso, iglesias y palacios que se asoman a sus orillas, o bosques y viñedos que beben de sus aguas. Además, el tramo del Rin que discurre entre Coblenza y Maguncia y recorre el valle alemán más legendario, es impresionante. Estos escasos ochenta kilómetros en el corazón del antiguo Sacro Imperio Germánico atraviesan meandros y desfiladeros, una treintena de castillos y numerosos pueblitos tradicionales. Más allá del gran meandro de Boppard, las ciudades medievales de Sankt Goar y Sankt Goarshausen sumen al viajero en la fascinante leyenda de Loreley. En esta parte, el río apenas tiene 150 metros de ancho, pero la fuerza de la corriente es tal, que causaba frecuentes naufragios. Una sirena o «hada del Rin» llamada Loreley, reclinada sobre una peña, atraía con sus cánticos a los navegantes hasta hacerlos naufragar contra sombrías rocas a la vera de los viñedos.

Otra de las paradas que llaman la atención es Keukenhof, junto a la pequeña ciudad de Lisse, a solo cuarenta kilómetros de Ámsterdam y que nació en 1949 como escaparate de los productores holandeses de bulbos que querían mostrar la calidad de sus flores a los posibles clientes. Los floricultores que tomaron la iniciativa consiguieron que les cediesen un parque centenario que había pertenecido a la duquesa Jacoba de Baviera en la primera mitad del siglo XV, quien lo utilizaba para descansar, cazar y recoger plantas que luego se utilizaban para cocinar en el castillo, de donde vino el nombre de Keukenhof (jardín de la cocina). Hacia 1830, se encomendó al arquitecto paisajista Zocher el diseño de unos jardines, quien, inspirándose en los paisajes ingleses, trazó los rasgos generales del actual Keukenhof. Lo que empezó siendo una muestra comercial se ha convertido en uno de los lugares más espectaculares de Europa y el principal atractivo turístico de Holanda.

¿Cómo organizar un crucero fluvial? La compañía CroisiEurope, líder mundial en este tipo de viajes, nos permite recorrer la parte más romántica del Rin, así como los mares interiores y canales de Holanda y Países Bajos. Además, se incluyen algunas excursiones y visitas, así como todas las comidas y bebidas a bordo (también las del bar). Y todos los camarotes son exteriores, con baño, televisión, climatización, wifi, etc. A continuación destacamos algunas de sus propuestas más interesantes.

  • Holanda auténtica. Un recorrido a través de su cultura y el encanto rústico de las ciudades cercanas a Ámsterdam, con visitas a Gouda, Delf y Rotterdam. Cinco días desde 745 euros.
  • De Estrasburgo a Ámsterdam. Una oportunidad para visitar dos de las ciudades más bellas de Europa y algunos de los tesoros de las orillas del Rin, como Colonia o Rüdesheim. Cruceros de cinco y seis días desde 825 euros.
  • Joyas de los Países Bajos. Para conocer Ámsterdam, Lemmer, Enkhizen, Hoorn, Gouda y Róterdam. Precios desde 1.359 euros.
  • Los tesoros del Rin. Un gran crucero de ocho días con salidas desde Ámsterdam en los que se visita Emmerich-am-Rhein, Dusseldorf, Colonia, Coblenza, Maguncia, Estrasburgo, Breisach y Basilea. Desde 1.459 euros.

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