La gran banca española (las filiales nacionales de Santander, CaixaBank, BBVA, Sabadell y Bankinter, y Unicaja Banco) continúa con un ascenso en sus resultados, que incluso han superado las expectativas, según el informe del primer trimestre de 2022 elaborado por la consultora Neovantas.
Los beneficios han ascendido a 1.983 millones€ en España lo que supone más de un 50% con respecto al primer trimestre del pasado año (eliminando el efecto de la plusvalía de 4.300 millones por la fusión entre Bankia y CaixaBank).
Las comisiones netas aumentan el 30,5%, hasta superar los 2.784 millones, mientras las provisiones descienden un 113,9%.
Estos resultados, más la expectativa de subidas de tipos de interés, han provocado subidas relevantes en Bolsa de estas entidades durante los primeros meses de 2022, hasta un 133% como es el caso del Sabadell y un 43% en el Santander.
Para José Luis Cortina, presidente de Neovantas, «el incremento de los tipos de interés en el corto plazo seguirá impulsando los resultados de la banca en los próximos trimestres, una vez que ya está el Euribor en positivo (0,12% a finales de abril), por primera vez desde el año 2016». «Además, las reducciones de costes y reestructuraciones que se llevan haciendo desde hace 15 años (reducción de más del 58% de sucursales, de 45.000 a 19.000, desde 2008, más del 64% de trabajadores, de 277.000 a 179.000 de la red comercial), están contribuyendo a sostener los resultados de la banca», añade.
Estos esfuerzos se materializarán en la reducción de sus gastos de explotación para poder mejorar su eficiencia operativa, optimizando los recursos para seguir siendo competitivos, frente a los nuevos players y mantener un negocio viable a largo plazo. Como resultado, los márgenes de explotación a nivel agregado mejoran en un 24,2%, respecto al mismo periodo de 2021, destacando CaixaBank, con un incremento de más del 43%.
Sin embargo, a la gran banca se le pueden torcer sus buenas perspectivas por dos hechos relevantes. Por un lado, que la situación económica española no crezca al ritmo que se esperaba. De hecho, el Gobierno ya ha modulado a la baja el crecimiento del PIB, que únicamente ha crecido un 0,3% durante el primer trimestre del año (cuando crecía el 2,2% en 2021), provocado principalmente por la crisis energética y la guerra de Ucrania, que han alterado por completo el panorama internacional, con repercusiones económicas a nivel macro y disparando las tasas de inflación. Y por otro, que la mora vaya en ascenso derivado de un aumento de los tipos de interés más rápido de lo esperado y de una economía que no crece al ritmo inicialmente previsto, lo que hará que los sectores más expuestos no puedan pagar sus deudas a tiempo.
«Ante esta situación, la gran banca española tendrá que seguir optimizando sus procesos de gestión de riesgos para conceder préstamos, así como los de gestión de cobros. Para ello será fundamental la explotación de datos, incorporando los desestructurados (orales vía grabaciones y textos de emails, Whatsapp, etc.) y teniendo en cuenta también la óptica conductual vinculada a los sesgos de los individuos», afirma José Luis Cortina.
Se está observando como la incidencia de la pandemia ha ido disminuyendo, haciendo que vayan desapareciendo muchas restricciones, retornando a una cierta normalidad. Sin embargo, el auge de la crisis de la energía y la invasión de Ucrania por parte de Rusia han provocado un aumento de los precios, como no se veían desde hace tres décadas, que está derivando a la contracción del consumo de los hogares. Esta problemática ha obligado al gobierno a revisar sus proyecciones de crecimiento del 7% inicial al 4,3%, que según el Banco de España será menor en 2023 (previsión del 2,9%) y 2024 (2,5%).
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